NUEVO DIGITAL Internacional - "No podemos permitirnos perder Europa": La opinión conservadora de Estados Unidos, cada vez más preocupada por la evolución de "Eurabia" entre referencias a la lucha contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial
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"No podemos permitirnos perder Europa": La opinión conservadora de Estados Unidos, cada vez más preocupada por la evolución de "Eurabia" entre referencias a la lucha contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial

"No podemos permitirnos perder Europa": La opinión conservadora de Estados Unidos, cada vez más preocupada por la evolución de "Eurabia" entre referencias a la lucha contra el nazismo en la Segunda Guerra Mundial

07.11.05 • 02:08 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

"Una defensa de Occidente sin el lugar de nacimiento de Occidente “Europa- es algo inimaginable. Si Europa se convierte en Eurabia, eso significaría la pérdida de nuestros parientes culturales e históricos, de nuestros más cercanos aliados económicos y militares, y de la fuente de nuestra civilización. Es algo a lo que le deberían tener pavor los estadounidenses y que les debería hacer mover montañas para evitarlo", escribe Tony Blankley, redactor jefe de opinión en el Washington Times, uno de los medios de referencia de la opinión conservadora de Estados Unidos y autor del recién aparecido libro "The West"s Last Chance", "La última oportunidad de Occidente", título que ha provocado una avalancha de referencias de ardor 'prebélico' en los mesurados foros de las grandes librerías online.

En un largo artículo dividido en tres partes, y publicado antes de las revueltas en Francia, Blankley resume lo que la gran mayoría de la opinión conservadora “y una significativa parte de la "liberal" ("progresista", en la terminología europea)- opina sobre lo que considera creciente amenaza del "islamofascismo" en Europa, no sólo para Europa, sino para los propios Estados Unidos y para la civilización occidental en su conjunto: "La amenaza de los islamistas radicales tomando Europa tiene todo el aspecto de ser tan grande como era la amenaza de los nazis tomando Europa en los años cuarenta del siglo pasado".

"No podemos permitirnos perder Europa. No podemos permitirnos ver a Europa transformada en una plataforma de lanzamiento para la yihad islamista", afirma Blankley. Y añade: "Más allá del creciente número de musulmanes cometiendo actos terroristas se encuentra la amenaza que procede de la seguridad en sí misma de la creciente diáspora religiosa y cultural, especialmente en la ampliamente secular Europa, donde la asimilación cultural musulmana no se ha producido".

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La tesis de Blankley es que el islamismo radical europeo no es premoderno sino "postmoderno", poco conectado ya con el islamismo de Oriente Medio sino "en constante modificación de sí mismo para atacar mejor a las liberales y seculares instituciones europeas y estadounidenses". Dicho lo cual, y tras el elocuente títular de "Lo que necesitamos: El espíritu de la vieja guerra en una nueva guerra", Blankley mantiene una tesis que provoca fuertes resistencias precisamente en las zonas más duras del conservadurismo estadounidense: como antes de -y durante- la Segunda Guerra Mundial, los estados deben dotarse de medidas de emergencia que sobrepasen unas garantías democráticas que no sirven para atajar el riesgo en un tiempo de excepción.

En efecto, ese recorte de libertades para "un tiempo de excepcion" choca frontalmente contra la tradición conservadora "libertaria" estadounidense, aquella que se opone ferozmente al reforzamiento de los poderes públicos y al recorte de las libertades, oposición tras la que se encuentra, precisamente, una gran parte de responsabilidad en la demoledora caída en desgracia de Bush entre su propia gente, entre las filas más conservadoras entre los conservadores “republicanos o no republicanos- de Estados Unidos.



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