Segunda generación: Una hija de emigrantes guineanos, nueva directora de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos
X, XEs mujer, negra, madre y joven. Según las estadísticas, debería ser el ejemplo perfecto de persona discriminada. Sin embargo, desde hace unos días, Bisila Bokoko mira al mundo desde su despacho en la planta 26 del Empire State Building de Nueva York, sede de la Cámara de Comercio España-Estados Unidos. No sólo habla un perfecto español sin acento africano sino un perfecto valenciano, también sin acento, ni castellano, ni africano.
Casada con un estadounidense, trilingüe con el inglés, admiradora de la cultura americana y heredera de la africana, Bisila Bokoko representa el triunfo de la acción sobre el victimismo, de la integración de las herencias sobre el fracaso del aislamiento en una sola.
Con la difícil situación de las relaciones entre los dos países, Bokoko afirma que, si bien durante años hubo que explicar a los estadounidenses lo que era España, ahora su prioridad se fijará en explicar a los españoles lo que son realmente los Estados Unidos y cómo desembarcar en el imperio.
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"Las empresas españolas tienen tanto que hacer en este país, el mercado es tan enorme y tan consumista, y tanto el desconocimiento y tan fuertes los tópicos, que ahora nos vamos a concentrar en explicar a los españoles las enormes oportunidades que se abren aquí para ellos", resume la directora de la Cámara.
Bokoko acaba de sustituir en el cargo a Lidia del Pozo, mujer que, tras siete años en la presidencia, consiguió poner a la Cámara de Comercio en el mapa de la comunidad de negocios bilateral y que ahora reestrena vida española tras ser fichada por el departamento de comunicación del BBVA.
Ambas mujeres se encuentran imbuidas de la cultura americana de negocios, tan distinta a la española, una tan efectiva en la relación esfuerzo-resultado, la otra tan lenta y cenagosa. Basta una llamada para concertar la cita; basta una pequeña descripción verbal del proyecto para que ambas saquen de sus ordenadores el número de teléfono perfecto para el desarrollo más prometedor del negocio. La fulgurante conexión y el veloz "networking" frente a la secretaria de la secretaria, y frente al adusto y esterilizante funcionario, encastillado en alguna torre no tan lejana.
Mujer de trato exquisito y suave, Bisila Bokoko, de 31 años, es hija de un guineano que llegó a estudiar derecho a España y que, después, ya no pudo regresar, primero por Macías y después por Obiang, por lo que se instaló en Valencia y se casó con una enfermera también guineana. Nacida en la capital del Turia, Bisila Bokoko no sólo aprendió español sino un valenciano nativo, además del inglés impartido en su colegio bilingüe de monjas.
Después llegó Derecho y una carrera vocacionalmente dedicada al comercio exterior, en el Instituto Valenciano de la Exportación (IVEX)“tanto en la comunidad valenciana como más tarde en Nueva York-, y ahora en la Cámara de Comercio España-Estados Unidos, una organización estadounidense sin ánimo de lucro que lucha por favorecer el intercambio comercial entre los dos países. Además, Bokoko pertenece a una de las sectas más poderosas de Nueva York: la de los amantes del té y sus reuniones de delicadas tacitas.
Bokoko se ha enfrentado a lo largo de su vida profesional a expresiones como "la morenita" o "la negrita". Sin embargo, según confiesa, "lo peor es la sensación de incomodidad que yo podía detectar al ir a visitar a unos empresarios que no se esperaban encontrar mi perfil en la funcionaria con la que habían concertado una entrevista. Sólo cuando les hablaba en un valenciano tan bueno o mejor que el suyo se rompía el hielo".
