Ilegales pero parlamentarios: La esquizofrenia de los Hermanos Musulmanes provoca desconcierto en Egipto
XAunque tolerados, la de los Hermanos Musulmanes es una organización cuyas actividades están prohibidas de forma específica en Egipto aunque su existencia no sólo está tolerada sino que ha obtenido una amplia representación en las últimas elecciones en el país.
Sobre esta esquizofrenia se pregunta el articulista Abdul Rahman Al Rashed en el prestigioso diario egipcio AlSharq Al Awsat "cómo puede estar prohibido un partido que ocupa un edificio con un gran cartel con su nombre y donde trabajan muchos empleados, que edita un periódico, convoca manifestaciones y participa en las elecciones donde gana más de un tercio de los escaños?".
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El movimiento de los Hermanos Musulmanes en Egipto ha sido prohibido y perseguido por los gobiernos desde hace muchos años, lo que le llevó a cobrar popularidad gracias precisamente a esa persecución. Sin embargo, aunque los movimientos reformistas en el Islam se crearon en ese país durante los años cincuenta, la represión, y el clima político y religioso les impidieron prosperar.
El articulista considera que su prohibición es como muchas leyes que aprueba el ejecutivo y no las aplica de una manera total. En su opinión, no sería una muestra de debilidad si el gobierno reconociera la evolución política y la existencia de los Hermanos Musulmanes como partido, ya que representan a una buena parte de la población. "Llegado el caso, seria una manera de rebajar la tensión en el país", concluye Al Rashed.
Según recuerda el articulista, los Hermanos Musulmanes se declaran por un lado contrarios a cualquier censura, incluso la religiosa, mientras por otro afirman que no están a favor de la apertura. "Que dejen de tener un doble discurso, uno para contentar a los embajadores de los grandes países y otro para sus votantes. Ahora es su oportunidad de participar en la construcción de una sociedad civil sobre los valores de alternancia en el poder, el respeto de los derechos y libertades individuales y fundamentales, y los derechos de las minorías". Recuerda que en Sudan los Hermanos Musulmanes intentaron gobernar tanto democráticamente como a través de un golpe de estado y fracasaron mientras que en Turquía consiguieron estabilizarse.
Mientras tanto, desde Jordania también se analiza la creciente influencia del islamismo después de que el crecimiento del nacionalismo y luego la izquierda durante los años cincuenta, sesenta y setenta, fueran sustituidos en los años ochenta por aquella corriente religiosa. En paralelo, la llamada "oposición" tradicional continúa perseguida, rechazada y ilegitima.
Según escribe Mohamed Amayra en el jordano Al Ray, la democracia en el mundo árabe topa con obstáculos como la propia naturaleza de la sociedad y el intento de muchos regímenes árabes de impedirla mediante medidas de seguridad que limitan las libertades políticas. De esta manera han logrado, "con los métodos de los años cincuenta, tener una oposición con la mentalidad y el funcionamiento de aquellos años".
Amayra achaca las causas antidemocráticas a factores locales, en su mayoría, pero también externos ya que "la sociedad no se fía ni de la Europa Occidental ni de Estados Unidos, entidades que le han dejado una mala herencia después de tantos años de colonialismo y dominio militar, económico y político que siguen hasta cierto punto en el Líbano, Siria y Palestina".
