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Kirchner, molesto con Morales por no haber recibido su visita, amenaza con provocar una 'guerra del gas' latinoamericana

Kirchner, molesto con Morales por no haber recibido su visita, amenaza con provocar una 'guerra del gas' latinoamericana

05.01.06 • 05:21 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

La decisión del electo presidente de Bolivia, el indigenista Evo Morales, de no incluir una visita a Buenos Aires en la gira mundial que inició antes de asumir su cargo, causó un fuerte malestar en la administración del presidente Néstor Kirchner, una situación que podría derivar en un cortocircuito político en la región y en la complicación de las negociaciones para la exportación del gas boliviano a Argentina.

La molestia por la actitud de Morales de no visitar Argentina fue deslizada en las últimas horas por estrechos colaboradores de Kirchner, que hasta reprocharon al electo presidente de Bolivia no haber devuelto el gesto de su par argentino, que fue quien primero lo felicitó tras la victoria en los comicios del pasado 18 de diciembre.

Si bien desde las cercanías de Morales se explicó que el viaje a Buenos Aires no fue incluido en la agenda del líder cocalero debido a que no recibieron invitaciones oficiales para visitar el país, las autoridades argentinas evidenciaron cierta preocupación a raíz de los importantes temas en que deben avanzar los dos mandatarios, vinculados centralmente a la cuestión energética y también migratoria.

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Al respecto, trascendió que los responsables del ministerio de Planificación argentino recibieron con sorpresa el anuncio de que Morales no viajaría a Argentina antes de su asunción porque ya tenían todo preparado para un encuentro destinado a adelantar una negociación según la cual se le compraría gas a Bolivia a cambio de la transferencia de tecnología y otros bienes.

La cuestión de la provisión de gas de Bolivia a Argentina es un tema crucial para la administración local ya que en la actualidad ese flujo representa el 5 por ciento del gas que se consume en el país y, si el ritmo de la demanda se mantuviera constante, esa proporción llegaría al 20 por ciento en menos de 3 años.

Por eso las autoridades argentinas temen que la determinación de Morales de no visitar oficialmente el país constituya un gesto de endurecimiento hacia uno de los dos principales clientes “el otro es Brasil- que tiene para ofrecer su gas.

La preocupación se vincula con que el electo presidente boliviano viene negociando con las principales empresas energéticas de su país, Repsol YPF, Petrobras y Panamerican Energy, que también controlan el negocio en Argentina, un acuerdo por el cual esas firmas privilegien la estabilidad jurídica de sus activos en Bolivia por sobre cualquier otro criterio.

Si un convenio de esas características se concreta, las empresas energéticas podrían aumentar a Argentina “algunos especialistas hasta hablan de duplicar- el precio del gas que se extrae del territorio boliviano.

Latinoamérica estaría en ese caso frente a una virtual 'guerra del gas', una situación similar a la que por estos días se vive en Europa a raíz de la disputa entre Rusia y Ucrania, que terminó por amenazar el suministro a la Europa Occidental.

A eso se suma la demorada construcción del denominado Gasoducto del Noreste Argentino, que debería abastecer desde los campos productores de Bolivia a siete provincias del norte y centro del país y también cuestiones migratorias, especialmente porque en el territorio argentino viven unos 2 millones de bolivianos, en su mayoría en condiciones ilegales.

Junto con la discusión económica, un distanciamiento entre Kirchner y Morales también traería aparejado un problema político en la región, que echaría por tierra cualquier especulación sobre la conformación de un eje de izquierda en América Latina al que también se sumarían el venezolano Hugo Chávez y el brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva.

El primer síntoma sobre cierto malestar en ese sentido lo dieron las autoridades argentinas que manifestaron su bronca porque Morales haya incluido especialmente en su gira por la región una visita a Brasilia y no un viaje a Buenos Aires.

Lo que llama la atención en la administración argentina es que el electo mandatario boliviano no se haya hecho un hueco inicialmente en su agenda para concretar una visita que "le tomaría en avión tres horas de ida y tres hora de vuelta, y en cambio prefiera atravesar el planeta", cuestionaron en las cercanías de Kirchner.

Morales ya visitó Cuba y estuvo ayer en Venezuela, donde mantuvo un encuentro con Chávez. Hoy aterrizó en Madrid, donde tiene previsto concretar una amplia agenda de trabajo que abarcará reuniones con funcionarios de la administración de José Luis Rodríguez Zapatero y contactos con responsables de la petrolera Repsol YPF.

Posteriormente, el líder cocalero visitará Bélgica, Francia, China y Sudáfrica, para concluir su gira en Brasil.



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