El líder venezolano Hugo Chávez anunció en las últimas horas que su país continuará comprando bonos de la deuda pública de Argentina, una decisión que se enmarca en su propósito de fortalecer el vínculo con la administración de Néstor Kirchner y consolidar una sociedad política que asuma un rol estratégico en la región.
"Hasta ahora las operaciones han sido un buen negocio para Argentina y un buen negocio para Venezuela. Y seguiremos comprando bonos siempre que las condiciones de los mercados financieros lo permitan", aseguró el ministro de finanzas de Venezuela, Nelson Merentes.
El gobierno de Chávez ya lleva comprados 1.610 millones de dólares en bonos de la deuda externa argentina. Y el anuncio de que mantendrá esa estrategia constituye una confirmación explícita del acuerdo que el líder venezolano selló con el presidente argentino para llevar hasta los 3.000 millones de dólares las operaciones de compra de títulos argentinos durante el próximo año.
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De las compras efectuadas por Venezuela las más importantes se concretaron en el mes de diciembre, por alrededor de 700 millones de dólares, ya que posibilitaron al gobierno argentino poder recomponer el nivel de sus reservas tras el gasto de 9.800 millones que implicó la cancelación de la deuda que el país mantenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
De hecho, funcionarios de la administración del presidente Kirchner consideraron que la decisión de Chávez de invertir en la compra de títulos de la deuda local fue "clave y decisiva" para que Argentina pudiera llevar adelante su objetivo de terminar con los años de endeudamiento y las presiones del organismo internacional.
Ocurre que con el pago de la deuda al Fondo, el Banco Central argentino perdió un tercio de sus reservas disponibles y, sin la adquisición de los bonos por parte de Venezuela y un préstamo que recibió del Banco Internacional de Pagos (Basilea), su situación financiera hubiera quedado en una posición muy endeble.
Incluso, las autoridades del ministerio de economía argentino aún negocian con el gobierno de España un préstamo de 1.000 millones de dólares que le permita consolidar la situación de sus reservas, aunque las perspectivas de obtener ese financiamiento en el corto plazo parecen bastante complicadas.
Las dificultades, en cambio, podrían ser sorteadas si, como anticipó el ministro de finanzas venezolano, se amplían las compras de bonos por parte de la administración chavista.
Por el momento las adquisiciones de títulos de deuda argentinos han constituido un buen negocio para Venezuela, que ya revendió a diversas instituciones financieras de su país unos 600 millones de dólares en bonos. En noviembre pasado, según anunció Merentes, se adjudicaron bonos por 386 millones de dólares a dos bancos, y en diciembre se colocaron otros 200 millones.
Como entre el momento de la compra y la venta los títulos argentinos registraron una importante suba en su cotización, el gobierno venezolano obtuvo una ganancia de 40 millones de dólares.
"Dentro de lo que se llama mercado emergente todo es posible si el mercado lo permite", dijo el funcionario chavista en referencia a la decisión de ampliar el nivel de inversiones en bonos argentinos.
Venezuela analiza también invertir en otros países. Ya compró a fines de año pasado 25 millones de dólares en bonos ecuatorianos y comenzó a explorar otros mercados latinoamericanos para, en especial, adquirir títulos de Brasil y Bolivia.
