Los mexicanos residentes en Estados Unidos se desinteresan por completo de los comicios presidenciales
XEl estreno del voto de los mexicanos que viven en el extranjero no será nada halagüeño el próximo 2 de julio, fecha de las elecciones presidenciales en el país.
El Instituto Federal Electoral (IFE) mexicano se gastó 12 millones de dólares en promocionarlo, repartió más de 3.500.000 formularios de inscripción, pero el resultado ha sido de poco más de 21.000 interesados. Sólo en Estados Unidos residen cuatro millones de mexicanos con derecho a voto.
La prensa mexicana y estadounidense habla de "fracaso" y no es para menos. En una previsión ahora confirmada como fuera de lugar, el IFE había previsto en principio que participarían los cuatro millones con credenciales electorales en Estados Unidos.
Seguimiento:
Los funcionarios que cuidan el proceso electoral mexicano, viciado hasta su creación hace poco más de una década por el fraude y la corrupción, no encuentran respuesta a la falta de interés de sus compatriotas en el exterior.
"No puedo dar una razón determinante por la baja inscripción", dijo uno de ellos. "Posiblemente, podría ser la naturaleza sin precedentes de este proceso, que se lleva a cabo por primera vez. Podría ser que las personas no están interesadas en las costumbres en el extranjero, principalmente en Estados Unidos; podría ser temor de que podamos reunir información sobre sus vidas personales", señaló.
"Fue un fracaso estrepitoso y todo por culpa de un mecanismo de voto burocrático, atrasado y muy complicado que ahuyentó a los compatriotas", dijo a la agencia IPS Carlos Villanueva, presidente de la ONG Asociación de Mexicanos en el Exterior.
Más optimista, Raúl Ross, miembro de la Coalición por los Derechos Políticos de los Mexicanos en el Exterior, decía en Chicago a la Associated Press que "quienes hablan de fracaso son los enemigos del voto".
Desde que fuera aprobado por el Congreso en junio pasado, la iniciativa se ganó la crítica. Los candidatos no podrían ir a Estados Unidos a dar a conocer sus proyectos, mientras que el proceso de inscripción se hizo engorroso.
Cada interesado debía tramitar en los consulados su credencial de elector, llenar una planilla y pagar por su envío a México. Después, en abril y mayo recibiría un folleto para votar que debía regresar a México con su voto antes del 2 de julio.
En marzo de 2005, el cónsul General de Dallas, Carlos García de Alba, decía que la votación en el extranjero no parecía ser de alta prioridad para los mexicanos, indicando que consideran más importante tener un trabajo y ser propietarios de una vivienda.
"Desafortunadamente, esto fue correcto", dijo el viernes pasado. "Esta es una ocasión en la que te encantaría estar equivocado, pero no lo estás".
