NUEVO DIGITAL Internacional - Capital español - El conflicto Uruguay-Argentina por la instalación de papeleras pone en jaque el sueño de un bloque izquierdista latinoamericano
NUEVO DIGITAL - Internacional

Capital español - El conflicto Uruguay-Argentina por la instalación de papeleras pone en jaque el sueño de un bloque izquierdista latinoamericano

Capital español - El conflicto Uruguay-Argentina por la instalación de papeleras pone en jaque el sueño de un bloque izquierdista latinoamericano

18.01.06 • 04:16 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

La instalación de dos fábricas de celulosa de capital español y finlandés en la localidad uruguaya de Fray Bentos, respaldada por el gobierno de ese país pero duramente cuestionada por Argentina, ha derivado en un serio conflicto bilateral y en un factor que pone en riesgo el proceso de integración en América Latina.

Desde que Uruguay aprobó en 2002 la construcción de las dos papeleras, la española Ence y la finlandesa Botnia, por una inversión total de 1.800 millones de dólares, la situación generó un enfrentamiento con las autoridades argentinas, que criticaron la decisión por el impacto de la instalación de las plantas sobre el medio ambiente en la zona limítrofe.

[Más:]

Con el paso de los años el conflicto se agudizó debido a las dificultades de los dos gobiernos para lograr un adecuado marco de negociaciones que permitiera aclarar las denuncias de sectores ambientalistas contra las papeleras. Tampoco los presidentes Tabaré Vázquez (Uruguay) y Néstor Kirchner (Argentina) supieron limar a tiempo las diferencias y tratar de buscar algún acuerdo bilateral que atendiera los intereses mutuos.

Ahora, las diferencias no sólo han deteriorado el vínculo bilateral. También se ha convertido en un duro golpe para las instituciones del Mercosur, y para las expectativas de avanzar en la consolidación política y económica del bloque en la región.

En medio de la pelea por la instalación de las papeleras, Uruguay decidió encarar una negociación unilateral con Estados Unidos para firmar un tratado de libre comercio, situación que derivó en una dura reacción de parte de Brasil y Argentina, que advirtieron que echarán al país del Mercosur si avanza con esa estrategia.

El bloque regional que los tres estados integran junto a Paraguay quedó así en una posición muy endeble, que desvirtúa la especulación de analistas internacionales sobre la constitución de una formidable "alianza izquierdista" entre los gobiernos latinoamericanos.

"Las papeleras se van a seguir construyendo", ratificaron en las últimas horas funcionarios del gobierno uruguayo pese a la tensión que el conflicto ha generado.

El proyecto es una de las iniciativas privadas más importantes de ese país y, además de las millonarias inversiones de España y Finlandia, significará la creación de 1.000 puestos de trabajo directos y 8.000 indirectos, un dato clave para la administración de Vázquez en medio de los altos índices de desempleo que sacuden la región.

Las autoridades del gobierno de Kirchner y de la provincia de Entre Ríos, lindante con Uruguay, han ofrecido como prenda de negociación que las fábricas de celulosa sean ubicadas en otros terrenos con el fin de evitar los inconvenientes ambientales.

A la vez propusieron abrir una vía de análisis de factibilidad e impacto por parte del Banco Mundial, pero no han obtenido respuesta satisfactoria a sus planteamientos por parte de sus vecinos.

Por esa razón el conflicto ha continuado. Uruguay se comprometió a mantener el proyecto, mientras desde Argentina se presentaron denuncias ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para frenar por vía judicial el emprendimiento.

En paralelo, ciudadanos argentinos multiplicaron los cortes de puentes y rutas que unen ambos países, lo cual afecta las posibilidades de desplazamiento de miles de personas y las actividades de la producción y el turismo, y suma más problemas a las tensas negociaciones que se llevan adelante.

Los sucesivos cortes en los pasos fronterizos ya han impedido el tránsito de buena parte de las 900.000 toneladas de mercaderías anuales que circulan por esas vías y han provocado pérdidas del 50 por ciento en los ingresos turísticos de Uruguay.

La cancillería uruguaya reclamó ayer oficialmente la intervención del gobierno argentino para terminar con los piquetes en la zona con el argumento de que permitir esas medidas constituye "una violación" de los tratados del Mercosur.

Sin embargo, portavoces de la administración local aseguran que Kirchner atenderá el reclamo uruguayo cuando Vázquez se siente a negociar personalmente una solución al conflicto y evite trasladar las diferencias bilaterales a la agenda del bloque regional.

Justamente el titular de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, el argentino Carlos "Chacho" Alvarez, instó ayer a los dos países a "bajar los decibeles" de su enfrentamiento y a "poner todo su talento para encontrar una solución que tome en cuenta las mutuas necesidades".



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección