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'Banco del Sur': Chávez recurre a su inagotable chequera para patrocinar una alternativa latinoamericana al FMI

'Banco del Sur': Chávez recurre a su inagotable chequera para patrocinar una alternativa latinoamericana al FMI

30.01.06 • 05:12 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

Como parte de su apuesta por extender un proyecto político de fuerte corte nacionalista y populista a toda América Latina, el líder venezolano Hugo Chávez ha decidido convertir a su país en una especie de auxilio financiero para el resto de los estados de la región, a los que asiste con la compra de títulos de deuda pública, promesas de millonarias donaciones y créditos subsidiados para evitar situaciones de colapso financiero.

En ese rol, Chávez también ha propuesto a otros líderes latinoamericanos la creación de un gigantesco 'Banco del Sur', destinado a financiar la aplicación de programas económicos y solventar la construcción de proyectos regionales conjuntos, como el faraónico gasoducto que uniría Venezuela, Brasil y Argentina.

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Según analistas internacionales, la estrategia del presidente venezolano apunta a que el megabanco se constituya en el principal sostén financiero de la región, quitando protagonismo a los principales organismos internacionales, como el Fondo Monetario y el Banco Mundidal, que han cumplido un papel central en el cuadro económico y financiero de América Latina en las últimas décadas.

Chávez ya ha dado muestras claras de su interés por avanzar en ese camino con algunas de sus últimas decisiones. Las compras de más de 1.800 millones de dólares en títulos públicos de la deuda argentina por parte del gobierno venezolano han sido decisivas para que la administración del presidente Néstor Kirchner pudiera pagar en forma anticipada los 9.800 millones que adeudaba al FMI.

El líder venezolano prometió adquirir unos 3.000 millones en bonos argentinos, con el fin de garantizar que las autoridades locales puedan recomponer el nivel de sus reservas tras la importante erogación que implicó la cancelación de la deuda con el organismo internacional.

También para el flamante gobierno boliviano la asistencia que Chávez ha comprometido dar a su país es un gesto considerado clave para los planes que el presidente Evo Morales pretende poner en marcha.

Durante la cumbre que ambos mantuvieron en Caracas el pasado 3 de enero, el venezolano prometió a Bolivia una donación de 30 millones de dólares para obras sociales, además de garantizarle que le suministrará combustible a cambio de alimentos por un valor total de unos 150 millones de dólares al año.

La administración de Luiz Inacio Lula Da Silva en Brasil también ha mostrado su entusiasmo ante la posibilidad de nuevos negocios que representa "la chequera" de Chávez para su país. Ello quedó en evidencia a partir de la dura respuesta con la que el gobierno de Lula reaccionó ante la decisión de Estados Unidos de bloquear la venta de aviones de la estatal brasileña Embraer a Venezuela, en un operación de más de 500 millones de dólares.

Además, los presidentes de Brasil y Argentina han recibido con fuerte optimismo los planes del venezolano para avanzar en la construcción del gasoducto que se propone unir los tres países en un intento por paliar la crisis energética que enfrenta la región.

Sin embargo, ni Lula ni Kirchner se han mostrado convencidos con la creación del megabanco que propone Chávez. La idea fue lanzada oficialmente por el líder venezolano durante la cumbre que los tres mandatarios mantuvieron días atrás en Brasilia.

Allí se habló de que el banco se constituiría con el 50 por ciento de las reservas internacionales de cada uno de los países, una posibilidad a la que puede hacer frente Venezuela por sus millonarios ingresos como uno de los principales productores mundiales de petróleo, pero en la que dificilmente se podrían concentrar Brasil y Argentina, con una situación financiera más comprometida a raíz de las políticas de reducción de su endeudamiento externo aplicadas en los últimos meses.

Según los números que presentó Chávez, en total el banco podría manejar unos 100.000 millones de dólares, sumando el dinero de los tres países. En teoría, Argentina debería aportar 9.500 millones, de los casi 19.000 millones en que quedaron las reservas del país tras el pago al Fondo, lo cual para el país sería un proyecto económico casi inviable si se quiere sostener el equilibrio financiero en el mercado interno.

Chávez planteó públicamente que "sería un banco de fomento público para Sudamérica, en el cual bien podemos colocar una parte de nuestras reservas internacionales, apoyar proyectos de desarrollo social, económico".

"Es la independencia financiera que queremos. Con esas reservas podemos empezar a hacer lo que llaman ingeniería financiera, comprar bonos unos con otros. Si un país entra en crisis, le compramos bonos. Con los intereses que ese dinero gana, podemos hacer hasta donaciones", declaró el presidente venezolano.

Pero en Argentina y Brasil hay serias dudas respecto a las intenciones y la utilidad de la entidad que se proyecta. Temen que el banco se dedique a otorgar créditos subsidiados y de cobro imposible, y que cualquier situación de iliquidez termine afectando las monedas de la región.

"Así se sumarían más razones para que no ingresen capitales a la región, lo que perjudicaría las expectativas de crecimiento y las posibilidades de recuperación económica", advierten analistas de ambos países.



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