Sisas en las gasolineras y 'sanguijuelas' de tubería esquilman la distribución de gasolina en México
XDe cada 20 litros de gasolina que un automovilista paga en México para cargar su tanque de combustible, un litro nunca llegará al motor. En realidad se queda en las arcas del vendedor.
El robo de combustible en el 90 por ciento de las estaciones de servicio del país (6.594 de acuerdo a datos de 2005) le hace perder al fisco mexicano un equivalente en pesos a más de 800 millones de euros.
Gracias al 'hurto hormiga' a los clientes de las gasolineras, los vendedores suman a sus ganancias de 18.000 a 20.000 millones de pesos (unos 2.000 millones de euros), según desvela un estudio de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
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Una nueva disposición de Petróleos de México (PEMEX), dueña del monopolio de las gasolineras, obliga desde fines del año pasado a los franquiciadores privados a cambiar las antiguas máquinas despachadoras por nuevas instalaciones que incluyen un dispositivo por el cual se controla que se expenda la totalidad del combustible que se despacha.
Esto ha puesto en pie de guerra a los propietarios de estaciones de servicio, después de que la Profeco clausurara 60 lugares de venta. Las 32 asociaciones estatales que venden el 95 por ciento del combustible del país amenazaron con hacer un 'paro de mangueras' el miércoles próximo si el organismo oficial no deja de clausurarle sus bocas de expendio.
Los empresarios aducen que en tres meses, como establece la nueva norma, no podrán tener el dinero para cambiar sus máquinas expendedoras, cuyo costo, argumentan, es del equivalente a unos 16.000 euros.
Las nuevas máquinas no requieren de verificación periódica y la exactitud del volumen viene certificada de fábrica por un laboratorio, en tanto el software no puede ser sustituido, como ocurre con las actuales que en muchos casos fueron adulterados.
La ventaja para el usuario es que hasta él mismo puede operar directamente las mangueras con facilidad e imprimir recibos para efectos de comprobación en la operación, además de poder pagar con tarjeta de crédito.
La forma de pago es otro de los litigios que tienen los gasolineros con el Estado. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público pretende que el cliente pueda pagar con tarjeta de crédito o de débito, sin costo alguno de comisión, a lo cual se oponen los expendedores porque sería una manera de registrar la venta y los obliga a pagar más impuestos por cada litro que venden.
El acreditado robo en las gasolineras por diversos estudios como el de Profecto y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) es algo conocido para los usuarios, que en el 86 por ciento de los casos resultantes de una encuesta dijeron que los expendedores les roban.
"La historia es que Pemex paga una comisión baja y, para resarcirse, el empresario defrauda a Pemex al comprar gasolina en el mercado negro, y al final el usuario sale transado por partida doble, en la calidad y en la cantidad", ha señalado el economista Enrique Quintana.
"El negocio de las gasolineras se diseñó en México desde hace muchos años como uno en el que para ganar hay que engañar", escribió en un análisis para el periódico Reforma. El robo no se da solamente en las bocas de venta. Año por año se repiten los casos en que PEMEX halla robos de gasolina en sus ductos, oleoductos y poliductos, que son pinchados para luego ser llevado el combustible a vender en el mercado negro.
En total, la empresa estatal pierde por esta vía unos 20.000 millones de pesos al año (2.000 millones de euros). En diferentes casos se ha detenido a personal de la empresa que participa en la extracción ilegal del combustible.
