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Fractura en el Mercosur: Uruguay avanza en un tratado de libre comercio con Estados Unidos para rechazar la alianza comercial de Argentina y Brasil

Fractura en el Mercosur: Uruguay avanza en un tratado de libre comercio con Estados Unidos para rechazar la alianza comercial de Argentina y Brasil

03.02.06 • 05:43 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

El Mercosur ha quedado envuelto en la crisis más profunda de su historia a raíz de la decisión del gobierno de Uruguay de avanzar en las negociaciones por un tratado de libre comercio con Estados Unidos en represalia por la actitud de Brasil y Argentina de firmar un acuerdo bilateral de protecciones comerciales sin contemplar los intereses del resto de los países que integran el bloque regional.

La situación que atraviesa el Mercosur es seguida con atención por la comunidad internacional, que observa con preocupación cómo a partir de algunas decisiones y gestos tomados en los últimos tiempos se ha desarticulado el proceso de integración regional. De hecho, la propia Unión Europea ya ha alertado sobre el crítico panorama que presenta el bloque, una razón que la obliga a tomar distancia por el temor de que los síntomas de incertidumbre política en algunos países pongan en riesgo los negocios europeos en América Latina.

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Después de un año y medio de duras negociaciones, los gobiernos de Argentina y Brasil acordaron este miércoles un mecanismo de restricción al comercio bilateral que intentará amortiguar el impacto negativo de cambios bruscos en cualquiera de las dos economías que lideran el Mercosur. El mecanismo establecido permitirá aplicar salvaguardias si un sector industrial de alguno de los dos países logra demostrar un perjuicio duradero para sus negocios. Sin embargo, el acuerdo no alcanzará a los intercambios con Uruguay y Paraguay, los otros dos socios del bloque sudamericano.

El convenio entre argentinos y brasileños provocó gran malestar entre las autoridades de Uruguay, que se quejaron públicamente porque fueron desconocidos sus intereses en la negociación que llevaron adelante sus socios. La réplica uruguaya no se hizo esperar y partió del propio presidente Tabaré Vázquez, quien transmitió al gobierno de Estados Unidos una solicitud formal para reactivar la discusión por un tratado de libre comercio entre los dos países.

"Hemos transmitido a representantes de la administración del presidente George Bush la voluntad del mandatario Vázquez de volver a reunir la comisión conjunta de comercio e inversiones para fijar una nueva agenda de trabajo", informó el embajador uruguayo en Washington, Carlos Gianelli, en declaraciones al diario El País de Montevideo.

Por su parte, desde Estados Unidos se ratificó el interés por avanzar en un acuerdo comercial con el gobierno uruguayo. "Lo que a Estados Unidos le interesa es que los dos gobiernos se sienten a analizar el tema, que escuchen sus puntos de vista, que haya un intercambio de ideas que permita evaluar si hay condiciones favorables para un eventual tratado de libre comercio", declaró a la revista Búsqueda el jefe interino de la representación diplomatica norteamericana en Montevideo, James Nealon.

Además, un grupo de legisladores alineados con el ministro de economía uruguayo, Danilo Astori, consideró que la decisión de Argentina y Brasil de sellar un acuerdo comercial que no tiene en cuenta al resto de los países del Mercosur constituye "una fuerte razón" para que su país siga adelante con las conversaciones para lograr un tratado de libre comercio con la administración Bush.

"Ciertas expectativas políticas sobre el comercio regional han ido naufragando dentro del Mercosur porque los dos socios principales han hecho acuerdos bilaterales que desconocen la postura de nuestro país y de Paraguay", denunció el senador Alberto Cid, del oficialista Frente Amplio, y aseguró que esa situación obliga a Uruguay a "consolidar la posición comercial con el principal mercado para sus exportaciones, que es Estados Unidos".

Funcionarios del gobierno uruguayo anunciaron a principios de enero pasado que habían iniciado negociaciones con la Casa Blanca para alcanzar un acuerdo de libre comercio, lo que derivó en la primer crisis importante del Mercosur, ya que Brasil y Argentina reaccionaron con la advertencia de echar a su socio regional del bloque.

La amenaza de sanciones de parte de los dos miembros más poderosos del Mercosur frenó por un tiempo las intenciones de Uruguay de avanzar en el diálogo con Estados Unidos. Pero el conflicto bilateral con Argentina por la instalación de dos fábricas de celulosa de capital español y finlandés en la localidad uruguaya de Fray Bentos, respaldada por el gobierno de ese país, volvió a generar cortocircuitos en el proceso de integración regional.

En paralelo a esas diferencias, las autoridades argentinas y brasileñas continuaron negociando el acuerdo bilateral suscripto este miércoles, por el que se crea un mecanismo comercial para evitar que las industrias de ambos países compitan deslealmente, pero sin tener en cuenta los intereses de los otros dos estados miembros del Mercosur.

Según el convenio sellado, la cláusula de protección se extenderá entre uno y cuatro años con el propósito de "solucionar desequilibrios muy fuertes en un marco de un mecanismo de largo plazo que evita la aplicación unilateral de salvaguardias y, por lo tanto, de una escalada inevitablemente conflictiva" entre las dos principales economías de la región.

El acuerdo bilateral fue bien recibido por los industriales argentinos, que consideran que permitirá resolver las asimetrías en el intercambio comercial con el vecino país. Sin embargo, la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), denunció que el convenio desvirtúa el sentido del Mercosur, esconde la falta de inversión por parte de los empresarios argentinos y constituye "un retroceso y un precedente peligroso" para las negociaciones comerciales dentro del bloque.

También especialistas regionales en materia económica, como Roberto Bouzas y Dante Sica, relativizaron la importancia del acuerdo al advertir que "es un hecho menor que refleja la ineficacia del Mercosur para poder funcionar". "Así se gasta demasiada energía en discutir estos mecanismos durante años mientras se dejan de lado cuestiones clave como la convergencia en las posiciones de diferentes países y la cuestión de los intereses de las naciones chicas que no se han tenido en cuenta", indicaron los analistas.



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