NUEVO DIGITAL Internacional - Prensa en América Latina (2/2) - El Islam no es la única causa de autocensura en el mundo: Periodistas colombianos y mexicanos autolimitan sus reportajes por miedo a las represalias de los narcotraficantes
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Prensa en América Latina (2/2) - El Islam no es la única causa de autocensura en el mundo: Periodistas colombianos y mexicanos autolimitan sus reportajes por miedo a las represalias de los narcotraficantes

Prensa en América Latina (2/2) - El Islam no es la única causa de autocensura en el mundo: Periodistas colombianos y mexicanos autolimitan sus reportajes por miedo a las represalias de los narcotraficantes

14.02.06 • 06:01 GMT • Darí­o Fritz - México D.F. Email

La autocensura se ha convertido en el arma no querida pero necesaria para ejercer el periodismo en dos países con alto poder de penetración del narcotráfico: Colombia y México. Los profesionales colombianos celebraban la pasada semana un nuevo 'Día del Periodista', pero como en tantas ocasiones anteriores desde que comenzaron a ser blanco del narco en la década de los 80, lo hacían bajo la sombra de decenas de amenazas, nuevos exilios y el recuerdo por la pérdida de compañeros asesinados.

"La autocensura es la característica predominante del periodismo en Colombia", decía en su editorial el periódico El Tiempo, de Bogotá. Y recordaba, como ocurre en México, que "esto es una realidad a escala regional, puesto que no se aplica a las redacciones centrales de los grandes periódicos, de las principales cadenas radiales y de los canales de televisión. Afecta sobre todo a los comunicadores que viven y trabajan en las zonas de conflicto y no gozan del respaldo o protección de los grandes medios de comunicación."

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Según agrupaciones profesionales, en Colombia han sido asesinados 42 periodistas en los últimos 10 años. La Relatoría para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA), contabiliza 31 periodistas que perdieron la vida por motivos atribuibles a su trabajo, entre 1998 y 2005.

Las estadísticas publicadas por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) revelan que al menos 25 trabajadores sufrieron amenazas en 2005 y cinco de ellos fueron obligados a abandonar sus hogares. Los periodistas se pueden apenas conformar con el hecho de que la violencia directa ha bajado, pero a la par crecen las amenazas: de 39 a 64, entre 2004 y 2005, indicó la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip).

El 2006 ya suma tres casos de periodistas amenazados que deben dejar sus domicilios, según Reporteros Sin Fronteras. Una de las medidas de protección adoptadas por los periodistas colombianos es publicar de forma conjunta los textos de investigación, explicó Martha Soto, de El Tiempo, en un reciente seminario organizado por la SIP, en Nuevo Laredo, México.

"Somos simples contadores de historias, que no podemos suplantar ni reemplazar el trabajo de las autoridades, y que se debe saber hasta donde llegar", decía Soto, quien en diciembre fuera amenazada por paramilitares ligados al narcotráfico.

En México, donde el periodismo vive desde 2005 los ataques más persistentes de narcotraficantes, el mejor ejemplo de autocensura lo ha tenido que dar el periódico El Mañana, de Nuevo Laredo, atacado por encapuchados hace una semana y por el cual un reportero sigue hospitalizado.

Por primera vez, esto ha unido a 42 medios escritos nacionales a publicar un texto conjunto de rechazo a la violencia y de llamado para que las autoridades tomen medidas para frenar al narcotráfico. Su título es una radiografía de la amenaza que pende sobre editores, periodistas y dueños de empresas periodísticas en México: "No a la violencia, no al silencio".



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