Fuerte malestar en Santiago: Morales realizará una demostración de fuerza en Chile coincidiendo con los actos de investidura de Bachelet
X, XLas expectativas generadas en torno a la recomposición de las relaciones diplomáticas entre Chile y Bolivia han vuelto a naufragar en las últimas horas a partir de algunos gestos del cocalero Evo Morales que han causado fuerte malestar entre las autoridades chilenas. Morales aceptó una invitación de movimientos populares chilenos para encabezar un multitudinario acto en Santiago en paralelo con las celebraciones por la asunción presidencial de Michelle Bachelet, en una actitud que sectores locales juzgan como una "provocación" en momentos en que los dos países intentan dejar atrás las profundas diferencias que los han mantenido enfrentados en los últimos 30 años.
El malestar con el que el gobierno chileno recibió la noticia del acto que el cocalero prepara en su propio territorio fue deslizado a la prensa por colaboradores del presidente Ricardo Lagos, quienes se mostraron sorprendidos por la actitud del líder boliviano. Entre algunos funcionarios se consideró incluso que el "homenaje" a Morales constituía un intento por opacar las actividades previstas para la asunción de Bachelet. Además, en La Moneda, donde se realizará el cambio de mando, temen que un evento masivo como el que organizan las agrupaciones políticas y sociales que simpatizan con el cocalero pueda derivar en incidentes, justo en medio de la visita de autoridades extranjeras y con las miradas internacionales puestas en Chile.
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Si bien por razones diplomáticas desde el gobierno chileno se ha dicho que no pedirán la suspensión del acto, en nombre de la comisión de relaciones exteriores de la Cámara Baja del país, el diputado oficialista Jorge Tarud, manifestó este jueves que es "inconveniente" que Morales participe del homenaje y le recomendó que pida su cancelación.
"Lo que compete aquí es que se haga ver a las autoridades bolivianas que este tipo de actos son inconvenientes, por lo tanto, no debería hacerse", indicó el legislador. Y agregó: "lo apropiado es que los jefes de Estado sigan la agenda que ha sido establecida para ellos por el país anfitrión, en este caso Chile, pero no compete y es inoportuno que se realicen actos públicos de homenaje, actos de proselitismo político, eso no se hace cuando se es invitado".
Tarud enfatizó también que "ésta es una fiesta de la democracia de Chile y en este caso puntual, de Michelle Bachelet, pero no es la fiesta de la democracia de un mandatario extranjero".
En contraposición a la actitud de Morales, en Chile han puesto de relieve el gesto de Lagos cuando en enero pasado viajó a La Paz para asistir a la asunción del mandatario boliviano en una muestra de su interés por mejorar la relación bilateral con las autoridades bolivianas. "Lagos siguió todo el protocolo que se le indicó en Bolivia, como ocurrió con el resto de los presidentes invitados", destacaron funcionarios del gobierno chileno.
Desde la diplomacia boliviana se buscó en las últimas horas relativizar los posibles efectos del acto que protagonizará el cocalero en Santiago, al advertir que su intención no es ensombrecer la toma de posesión del poder por parte de Bachelet. "Por ningún motivo la visita histórica del presidente Evo Morales ensombrecerá la transmisión de mando presidencial en Chile", afirmó el cónsul boliviano en Santiago, Roberto Finot.
El representante diplomático también despejó los temores expresados en algunos medios de prensa de que el homenaje, impulsado por unas 400 organizaciones sociales y grupos políticos de izquierda, se convierta en un mitin político y una plataforma para expresar la reivindicación boliviana de una salida al mar Pacífico. "Se trata de un acto de la sociedad civil, que se realizará en armonía con las disposiciones legales y conforme al protocolo que corresponde a la investidura del presidente Morales", subrayó.
Finot descartó que el discurso de Morales en el acto vaya a estar dirigido al centenario problema marítimo entre Chile y Bolivia, un diferendo por el que las relaciones diplomáticas entre ambos países están suspendidas desde 1978. "No es el momento adecuado ni oportuno para referirse a ese tipo de situaciones. El presidente Morales sabe que ambos países han mantenido en el último tiempo fluidas relaciones y éstas no se verán entorpecidas por un acto de reconocimiento hacia su persona", subrayó el cónsul.
Más allá de la inquietud que el acto del cocalero despertó en el gobierno chileno, las relaciones entre los dos países se complicaron tras la visita de Lagos a La Paz debido, especialmente, a las sospechas generadas a partir de las compras de aviones por parte de las fuerzas armadas de Chile para custodiar la zona fronteriza con Bolivia y Perú.
Las autoridades de La Paz reconocieron públicamente su preocupación por ese tema y anunciaron que Morales pondría en marcha su propio plan para reacondicionar las fuerzas armadas de su país y evitar quedar rezagado ante los síntomas que marcan el inicio de una carrera armamentista en la región.
"El presidente tiene la idea de potenciar las fuerzas armadas para la seguridad interna, la paz y la preservación de los recursos naturales del país", informó el ministro de defensa de Bolivia, Walker San Miguel. El funcionario advirtió que su país analizará seriamente la razón de las adquisiciones de material bélico realizadas por Chile porque pretende determinar que efectos tendrá esa decisión en el marco de las relaciones entre los dos países.
