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La posibilidad de imaginar un futuro promisorio en la relación entre Chile y Perú ha quedado ensombrecida en las últimas horas a partir de los ataques lanzados contra Santiago por el caudillo ultranacionalista Ollanta Humala, uno de los candidatos a imponerse en las elecciones presidenciales peruanas del próximo 9 de abril.
Humala, de tendencia populista y admirador del líder venezolano Hugo Chávez, anunció que si llega al poder en su país revisará todo el proceso de privatizaciones puesto en marcha en las últimas décadas hasta llegar a la posibilidad de rescisión de contratos con empresas de capital chileno instaladas en su país. "Vamos a trabajar en un proyecto de desarrollo nacionalista porque el pueblo de Perú quiere una nueva constitución en la que se defiendan sus intereses y no los del gran capital internacional", afirmó el caudillo ultranacionalista al presentar su plan de gobierno de cara a la lucha por la presidencia del país.
La amenaza lanzada por Humala contra las empresas chilenas radicadas en territorio peruano ha generado gran preocupación en el gobierno de Ricardo Lagos, quien desde hace tiempo sigue con atención el proceso electoral en su vecino país y las implicaciones de un eventual triunfo del candidato de Unión por el Perú.
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Además de la propuesta de reforma constitucional y la disolución del actual parlamento, Humala anunció que su plan de gobierno incluye la nacionalización de las explotaciones de energía, hidrocarburos, minerales y gas, y de los servicios de electricidad, agua, saneamiento, espacio aerocomercial y puertos. Todas actividades que el dirigente consideró como "estratégicas" para la recuperación económica del país y que son manejadas por compañías de capital internacional.
"Tenemos que revisar todos los contratos de concesiones y privatizaciones", sostuvo el candidato nacionalista, que mencionó su especial interés por "enfrentar a los capitales de origen chileno" que se han instalado en el territorio peruano con negocios que se estiman en alrededor de 4.000 millones de dólares.
En su disputa contra Chile, Humala también informó de su decisión de suspender en forma definitiva la participación de Perú en el proyectado anillo energético para exportar gas natural a Chile. Se trata de una iniciativa para construir una red de gaseoductos en Sudamérica que fue planteada en octubre de 2005 al gobierno peruano ante el descubrimiento de los yacimientos del gas de Camisea. Con ese proyecto, sumado a las importaciones de gas que realiza desde Argentina, Chile pretendía superar la crisis energética que atraviesa el país desde hace años.
Pero ahora, la eventual paralización de esa iniciativa ante un triunfo electoral de Humala en Perú y la negativa del gobierno de Evo Morales de supeditar las posibles ventas de gas de su país a Chile a una negociación por la salida al mar que desde hace años reclama Bolivia, complicaron seriamente las expectativas de las autoridades chilenas de poder sortear con éxito las dificultades que plantea la situación energética de su territorio.
A la mirada desconfiada de la administración de Lagos sobre la figura de Humala se ha sumado, además, las críticas que despertó la propuesta del candidato presidencial peruano de colocar restricciones a las empresas de capital chileno que operan en los puertos del país.
"Vamos a poner límites a las inversiones chilenas en las actividades portuarias y estratégicas y fortaleceré la presencia de empresas nacionales", anticipó al respecto.
Como parte de la preocupación que genera el ascenso político de Morales en Bolivia y Humala en Perú, las autoridades chilenas decidieron a principios de febrero el despliegue de nuevos aviones cazabombarderos de la fuerza aérea en la zona fronteriza con los dos países.
Si bien desde Santiago se han negado oficialmente las especulaciones del inicio de una carrera armamentística en la región a partir de la incorporación de las aeronaves, analistas en cuestiones de defensa del país aseguran que se trata de una decisión que busca proteger el territorio nacional ante eventuales "amenazas" de sus vecinos Perú y Bolivia, con los que Chile mantiene históricas diferencias por cuestiones limítrofes.
"Cuando uno vive en un barrio en que los vecinos son poco confiables, está obligado a tomar precauciones. Chile no amenaza a nadie, sólo tomó precauciones", advirtió el especialista Eduardo Santos al evaluar los motivos que llevaron al gobierno de su país a reacondicionar su flota de combate aéreo en la zona fronteriza.
En tanto, el propio Humala advirtió que la actitud del gobierno chileno de comprar en forma "compulsiva" nuevo armamento "ha roto el equilibrio estratégico militar en la región". "En aras de la transparencia me gustaría saber realmente para qué están comprando tanto armamento", exigió el líder nacionalista peruano.
