NUEVO DIGITAL Internacional - Ruido de sables en el 'más difícil todavía' de Turquía: El laico ejército antieuropeo turco se enfrenta al proeuropeo gobierno musulmán del país
NUEVO DIGITAL - Internacional

Ruido de sables en el 'más difícil todavía' de Turquía: El laico ejército antieuropeo turco se enfrenta al proeuropeo gobierno musulmán del país

Ruido de sables en el 'más difícil todavía' de Turquía: El laico ejército antieuropeo turco se enfrenta al proeuropeo gobierno musulmán del país

08.03.06 • 06:23 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

En Turquía han descubierto a toda una familia que anda a cuatro patas, incapaz de hacerlo erguida. Los científicos se replantean, tras el descubrimiento, "qué es ser humano", y estudian la "anormalidad genética" de los cinco hermanos y hermanas kurdos que está llamada a revolucionar las teorías sobre la evolución del hombre. Parecería una noticia de periódico sensacionalista pero, por el contrario, tiene todas las credenciales del periodismo más exclusivo.

El Times de Londres informa de que la BBC va a emitir un reportaje el próximo día 17 titulado "La familia que camina a cuatro patas". Periódico y cadena de televisión avanzan unas fotos. Sin embargo, a poco que se investigue, el tema había sido ya estudiado con anterioridad en revistas científicas, que denominan al fenómeno "Síndrome de Uner Tan". Un corto vídeo con una de las mujeres caminando a cuatro patas puede ser descargado desde aquí (mpg - 4,4 mb).

En Turquía, unos caminan patas abajo y otros se revuelven patas arriba. Mientras la opinión científica anda revolucionada con los cuadrúpedos humanos kurdos, la política lo anda con un feo episodio de supuesta revuelta en el ejército llevada a cabo por militares que ven oscuras amenazas en el ingreso de Turquía en la Unión Europea. Quién sabe si percibiendo en realidad las fuertes tensiones que el tema europeo está provocando entre las élites de Turquía, Bruselas continúa insinuando promesas de plazos de adhesión que, en el fondo, no sabe -ni por asomo- si podrá cumplir.

[Más:]

En este sentido, en el sentido de las tensiones internas turcas, el orgullosamente laico ejército turco considera que Europa significará separatismo y pérdida de influencia de los militares. Se da la paradoja así de que es el gobierno musulmán del primer ministro Erdogan quien sigue presionando hacia Europa aunque, eso sí, a veces con deslices en forma de declaraciones de un proislamismo subido de tono que no sólo hacen temblar piernas -y patas- en Europa sino en el propio ejército turco, garante de la laicidad del nuevo estado fundado por Atatürk.

Europa sí, Europa no

Un fiscal anda investigando al general Yasar Buyukanit, comandante de las fuerzas terrestres de Turquía, y a otros dos altos oficiales. Según comentan corresponsales turcos en medios occidentales, algunos altos mandos del país temen que las reformas que se necesitan para ganar la aprobación de la Unión Europea puede alentar el separatismo en el país y, sobre todo, minar la influencia del ejército, constitucionalmente garante de la laicidad y modernidad del estado turco.

Los incidentes que han hecho explotar la situación es lo de menos. El general Buyukanit estaría relacionado con atentados a elementos kurdos en operaciones diseñadas para segar la hierba bajo los pies de los proeuropeos y, con la hierba, su credibilidad ante Bruselas. En la prensa local, el ejército niega rotundamente los cargos mientras el general, con vehemencia, se muestra dispuesto a defenderse ante los jueces. En todo caso, y eso ya nadie lo podrá borrar, se ha producido un precedente: el ejército ha dejado de ser intocable en Turquía.

La situación coincide con otras polémicas poco aireadas en Europa en torno a declaraciones, de excesivo fervor proislamista, realizadas por el primer ministro Erdogan, declaraciones que sonarían excesivamente subidas de tono en Europa. No hace muchos días, Erdogan afirmaba durante una visita a Nueva Zelanda que "Turquía es un 99 por ciento musulmana, y, por encima de todo, es nuestra religión lo que nos une". De regreso en Ankara, el primer ministro turco se dio cuenta de los duras que iban a sonar sus palabras en Bruselas, y entonces aclaró: "Yo no dije que el Islam es nuestra supraidentidad. Yo lo que dije es que el Islam es el aglutinante y el factor más importante que une a nuestro pueblo".

Turquía es "una ciudadanía"

La aclaración era de consumo externo. Pero había otra parte de sus declaraciones neozelandesas que provocaron terremotos en el interior y, sobre todo, en el ejército y en los sectores más nacionalistas. Erdogan dijo que Turquía era "una ciudadanía", rechazando la existencia de una "nación turca" pues el conjunto de grupos étnicos del país “kurdos incluidos- eran "subidentidades" turcas. Con estas afirmaciones, los sables no sólo temblaron sino que se pusieron al rojo vivo, valga la expresión.

En el fondo, lo que se está produciendo en Turquía es un creciente abismo entre las fuerzas laicas y las religiosas, con estas últimas defendiendo un europeísmo que los militares laicistas consideran una traición al estado turco. Religión y nacionalismo se enfrentan así en una química tan imposible y extraña para los conceptos más asentados de la geopolítica occidental como para los científicos chocantes son las familias cuadrúpedas del Kurdistán, ajenas al lío político-militar en su extraño deambular por los laberínticos caminos de la evolución.



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección