NUEVO DIGITAL Internacional - Nuevo frente de tensión entre Santiago y La Paz: Ahora Morales ofrece gas a Chile pero a condición de una salida al mar para su país
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Nuevo frente de tensión entre Santiago y La Paz: Ahora Morales ofrece gas a Chile pero a condición de una salida al mar para su país

Nuevo frente de tensión entre Santiago y La Paz: Ahora Morales ofrece gas a Chile pero a condición de una salida al mar para su país

10.03.06 • 06:01 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

La propuesta lanzada por Evo Morales de vender gas y energía eléctrica a Chile a cambio de negociar una salida al mar para Bolivia ha vuelto a enturbiar en las últimas horas las relaciones entre los dos países, justo cuando el diálogo bilateral comenzaba a normalizarse tras casi 30 años de ruptura diplomática. Con gran malestar las autoridades chilenas recibieron la oferta del gobierno boliviano, a la que consideran casi un chantaje de Morales porque apuesta por sacar beneficios de la crisis energética que atraviesa su vecino.

"Chile quiere la plena integración con Bolivia y la región, pero aquí no hay monedas de cambio, no es un tema de monedas de cambio", advirtió con crudeza el canciller chileno Ignacio Walker al repudiar los condicionamientos impuestos por la administración de Morales para negociar futuras ventas de gas y energía a su país.

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A través del polémico ministro de Hidrocarburos, Andrés Solíz Rada, el gobierno boliviano hizo público en las últimas horas su disposición a negociar con la electa presidenta chilena, Michelle Bachelet, el aprovisionamiento de gas y electricidad para ese país en el marco de las negociaciones encaradas con el objetivo de recomponer las relaciones diplomáticas bilaterales, interrumpidas desde 1978 por diferencias fronterizas.

Sin embargo, la oferta de Morales quedó condicionada a que las nuevas autoridades chilenas se sienten a discutir una solución para la petición boliviana de una salida al Océano Pacífico.

"El gas natural tiene que estar reservado a la negociación del tema marítimo", aseguró Solíz Rada al lanzar oficialmente la propuesta en declaraciones a un medio de comunicación chileno.

En el mismo sentido, el portavoz del presidente boliviano, Alex Contreras, afirmó que el diferendo por la salida soberana de Bolivia al mar "es la causa de que los dos países carezcan de relaciones y su solución es condición indispensable para el restablecimiento de esos vínculos".

Contreras indicó que la política de su país ha sido expresada con claridad por Morales y que consiste en que "para restablecer relaciones o llegar a algún acuerdo gasífero, primero se debe solucionar el problema histórico pendiente". "Esta es una condición indispensable y mientras no sea resuelto, no se puede avanzar en otros temas", subrayó.

La presión de Morales para forzar a Chile a negociar una solución al diferendo limítrofe para poder acceder al mercado de gas boliviano provocó un fuerte enojo tanto entre los funcionarios del saliento gobierno de Ricardo Lagos como entre los que acompañarán en la nueva gestión a Bachelet.

Desde Santiago se ha mostrado gran interés en recomponer las relaciones con La Paz dejando de lado las diferencias históricas que les han separado en los últimos años. Pero no están dispuestos a aceptar que Morales utilice la crítica situación energética que atraviesa el país para sacar beneficio en su propio provecho.

"Queremos trabajar en una perspectiva de integración de los pueblos de la región, pero no vamos a aceptar que se nos presione con este tipo de condicionamientos", deslizaron funcionarios del gobierno chileno.

Las relaciones bilaterales parecían haberse vuelto a encaminar después de que Lagos viajara en enero pasado a La Paz para asistir a la asunción presidencial de Morales. El encuentro alentó las expectativas sobre la posibilidad de un entendimiento entre los dos países que permitiera superar las viejas diferencias.

Sin embargo, algunos gestos del presidente boliviano generaron nuevas encontronazos con las autoridades chilenas. Uno de ellos se evidenció a partir de la decisión de Morales de aceptar una invitación de movimientos populares chilenos para encabezar un multitudinario acto en Santiago en paralelo con las celebraciones por la asunción presidencial de Michelle Bachelet.

La actitud del cocalero fue considerada como una "provocación" por funcionarios chilenos, quienes advirtieron de que ese acto constituía un intento por opacar las actividades previstas para la investidura de Bachelet. Además, en La Moneda, donde se realizará el cambio de mando, temen que un evento masivo como el que organizan las agrupaciones políticas y sociales que simpatizan con el líder boliviano pueda derivar en incidentes, justo en medio de la visita de autoridades extranjeras y con las miradas internacionales puestas en Chile.

Otra complicación se relaciona con las sospechas generadas a partir de las compras de aviones por parte de las fuerzas armadas de Chile para custodiar la zona fronteriza con Bolivia y Perú.

Las autoridades de La Paz reconocieron públicamente su preocupación por ese tema y anunciaron que Morales pondría en marcha su propio plan para reacondicionar las fuerzas armadas de su país y evitar quedar rezagado ante los síntomas que marcan el inicio de una carrera armamentista en la región.

"El presidente tiene la idea de potenciar las fuerzas armadas para la seguridad interna, la paz y la preservación de los recursos naturales del país", informó días atrás el ministro de defensa de Bolivia, Walker San Miguel. El funcionario advirtió que su país analizará seriamente la razón de las adquisiciones de material bélico realizadas por Chile porque pretende determinar que efectos tendrá esa decisión en el marco de las relaciones entre los dos países.

El gobierno de Lagos ha insistido permanentemente en negar las especulaciones a partir de la incorporación de las aeronaves y ha sostenido que son parte de los planes para modernizar los aviones que conforman la flota de combate del país.

En cambio, analistas en cuestiones de defensa del país aseguran que se trata de una decisión que busca proteger el territorio nacional ante eventuales "amenazas" de sus vecinos Bolivia y Perú, con los que Chile mantiene históricas diferencias por cuestiones limítrofes.

"Cuando uno vive en un barrio en que los vecinos son poco confiables, está obligado a tomar precauciones. Chile no amenaza a nadie, sólo tomó precauciones", advirtió el especialista en defensa Eduardo Santos al evaluar los motivos que llevaron al gobierno de su país a reacondicionar su flota de combate aéreo en la zona fronteriza.



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