NUEVO DIGITAL Internacional - Oriente Medio pero también América Latina: Estados Unidos recrudece la lucha contra el terrorismo islámico en la 'Triple Frontera' (1/2)
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Oriente Medio pero también América Latina: Estados Unidos recrudece la lucha contra el terrorismo islámico en la 'Triple Frontera' (1/2)

Oriente Medio pero también América Latina: Estados Unidos recrudece la lucha contra el terrorismo islámico en la 'Triple Frontera' (1/2)

13.03.06 • 06:05 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

A los ojos del gobierno de Estados Unidos, América Latina se ha convertido en una región caliente para las actividades vinculadas con la financiación del terrorismo islámico internacional, en especial, la zona conocida como la Triple Frontera -que limita los territorios de Argentina, Brasil y Paraguay- y donde, según Washington, operan bandas dedicadas a todo tipo de negocios ilegales con los que se recaudan fondos que posteriormente son utilizados por las organizaciones terroristas con presencia mundial.

La amenaza que esa situación genera ha llevado a la administración de George Bush a ejercer una fuerte presión sobre los gobiernos de la zona para que adapten su legislación a los marcos legales internacionales, con el intento de frenar la actividad delictiva regional que es utilizada para el financiamiento del terrorismo. La preocupación norteamericana se vincula en especial con las maniobras irregulares detectadas tanto en operaciones de comercio exterior como dentro del sistema financiero local, que sirven para lavar el dinero ilegal que después va a parar a manos de los terroristas.

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La vulnerabilidad que exhiben las leyes en Argentina, Brasil y Paraguay ha facilitado el desarrollo de una economía ilegal a gran escala en la Triple Frontera, región en la que operan narcotraficantes, falsificadores, contrabandistas y personajes sospechososo de financiar células terroristas del Hezbollah y Al Qaeda.

Esa situación decidió a la Casa Blanca a establecer una base militar en territorio paraguayo lindante a la zona para investigar la actividad de esas bandas, pero la negativa de Argentina y Brasil a autorizar el ingreso de los marines norteamericanos con inmunidades especiales a sus países, complicó seriamente los planes de Washington.

Por ese motivo la administración Bush optó por presionar a los dos países con la necesidad de adaptar sus marcos legales para hacer más eficiente el control de la región. Como argumento, las autoridades norteamericanas citaron diversos informes de inteligencia y militares que advierten sobre la multiplicación de maniobras ilegales en la que aparecen vinculados sectores "con importantes relaciones" con terroristas islámicos, lo cual representa una amenaza cada vez mayor a los intereses de seguridad de Estados Unidos en la región.

"Seguimos detectando actividades de financiación del terrorismo en la Triple Frontera, afirmó Patrick O`Brien, secretario adjunto del tesoro norteamericano en el marco de la visita que esta semana realizó a Buenos Aires para reunirse con los responsables regionales en la lucha antiterrorista.

El funcionario sostuvo que, pese a que el gobierno de Estados Unidos "ha estado expresando desde 2004 su preocupación sobre el financiamiento del terrorismo" en la zona, "las vulnerabilidades que existían en ese momento continúan presentes, y todavía observamos ese tipo de actividades".

Si bien O`Brien reconoció "cambios y mayores esfuerzos para emprender acciones conjuntas" por parte de Brasil, Argentina y Paraguay así como que el gobierno argentino mostró "un verdadero compromiso" en la lucha antiterrorista, advirtió, sin embargo, de que todavía "hay mucho por hacer" en la región para poder dar un combate integral contra las bandas que operan ilegalmente en la zona.

"La financiación terrorista tiene que ser tipificada como delito y la ley contra el lavado de dinero tiene que ser actualizada,", reclamó el funcionario al plantear sus cuestionamientos por "las disfunciones de las leyes locales" destinadas a investigar las maniobras en las que se utiliza dinero de origen ilegal. Además, pidió a los gobiernos de la región y el sector privado que se asocien para instrumentar controles que eviten la llegada de dinero a grupos terroristas.

"Nosotros sabemos que este problema no se generó de la noche a la mañana y que tampoco será resuelto de la noche a la mañana, pero es necesario que se fijen plazos y compromisos concretos para poder lograr resultados efectivos en la lucha antiterrorista regional", exigió.

En un principio, la acción emprendida por el gobierno norteamericano en la Triple Frontera iba dirigida a investigar a los sectores que colaboraban desde la zona con la financiación de Hezbollah. Sin embargo, O`Brien aclaró que ultimamente se ha detectado que en el lugar también operan "muchas organizaciones terroristas con presencia global", en alusión a las versiones que mencionan que buena parte del negocio ilegal de la Triple Frontera iría a financiar las actividades de la red Al Qaeda.

Las sospechas sobre el establecimiento en la región de grupos con estrecha vinculación al terrorismo internacional se hicieron palpables tras los atentados terroristas perpetrados contra objetivos de la comunidad judía en Buenos Aires en 1991 y 1994. Diversas investigaciones determinaron que tanto los explosivos como el dinero utilizado en la financiación de esos dos ataques habrían sido provistos por las bandas ilegales afincadas en la Triple Frontera.

Desde ese momento, los gobiernos de la región reforzaron los mecanismos legales para perseguir las actividades que se utilizaban para recaudar fondos destinados a los terroristas. Sin embargo, esas medidas nunca fueron suficientes para Washington, que permanentemente insistió en la necesidad de obtener permisos especiales para que sus propias tropas vigilen la zona.

Salvo Paraguay, tanto Argentina como Brasil rechazaron esos pedidos por considerar que la autorización para el ingreso de los marines en su territorio ponía en serio riesgo su autonomía y le daría a Estados Unidos un margen de acción para intervenir ante cualquier situación que no se ajuste a sus intereses políticos o económicos.

De hecho, la presión ejercida por O`Brien en su visita a Argentina no cayó del todo bien dentro de la administración del presidente Néstor Kirchner. El ministro del interior, Aníbal Fernández, afirmó que "nosotros en la Triple Frontera hemos tenido siempre especial atención y no vamos a cambiar nuestra manera de pensar".

"Esas cosas (sobre la supuesta financiación del terrorismo en la zona tripartita) no hay que decirlas, hay que demostrarlas y señalar a los responsables. Nos referimos a un país o no decimos nada. Dígame de dónde sale la financiación y después vemos qué hacemos. Son expresiones de cola de panadería: no dicen nada", disparó el funcionario argentino.

En el mismo sentido, el presidente del banco central argentino, Martín Redrado, advirtió a O`Brien de que "las políticas para combatir el lavado de dinero no pueden imponerse por la vía autoritaria ni importarse desde terceros países", e instó a "realizar un detallado diagnóstico de la realidad latinoamericana".



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