Crece la tensión Bolivia-Chile: Morales recurre a la presión pública sobre Bachelet y prepara una marcha para exigir una salida al mar para su país
XApenas horas después del cambio institucional en Chile, el presidente de Bolivia Evo Morales ha decidido renovar la presión sobre el recién elegido gobierno de Michelle Bachelet para que sea atendido la petición de su país de una salida al mar sobre el Océano Pacífico.
La ofensiva que ha dispuesto el líder cocalero se articulará mediante una masiva concentración que el mandatario encabezará el próximo 23 de abril en La Paz, donde espera reunir a diversos sectores políticos, trabajadores, movimientos indígenas y sociales, así como a las fuerzas armadas, con el fin de mostrar la unidad del pueblo boliviano en la reivindicación de su demanda marítima.
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"Estamos convocando a una movilización nacional pacífica en consonancia con el Día del Mar con el objetivo de conseguir respaldo de la comunidad internacional para una salida soberana al océano Pacífico e infundir el sentimiento de solidaridad del pueblo chileno con Bolivia", anunció Morales al retornar a su país tras haber participado el fin de semana de los actos de investidura de Bachelet en Santiago.
Con la convocatoria a la multitudinaria manifestación el líder cocalero apuesta por provocar entre las nuevas autoridades chilenas un sentimiento de dignificación del reclamo boliviano, aprovechando el respaldo popular que el mandatario recibió de parte de la propia ciudadanía trasandina en su visita a ese país.
De hecho, movimientos campesinos, indígenas, obreros y representantes de fuerzas políticas de la izquierda chilena homenajearon a Morales en un acto realizado el sábado en Santiago y exigieron a los funcionarios de su país que contemplen la reivindicación marítima que ha formulado el gobierno boliviano.
"Cuando pedimos con mucho respeto y humildad que Chile devuelva el mar a Bolivia, los chilenos corearon "mar para Bolivia" y eso es alentador", expresó Morales al referirse a la solidaridad que recibió del pueblo de Chile.
La estrategia de presión pública que ha diagramado el gobierno boliviano se complementa con las condiciones impuestas por La Paz en el sentido de que cualquier negociación por la venta de gas o energía a Chile deberán contemplar el reclamo de Bolivia por la salida al mar.
Si bien Morales y Bachelet dieron el fin de semana un paso importante para avanzar en la recomposición de relaciones tras la ruptura diplomática de casi 30 años como consecuencia del diferendo limítrofe, en las cercanías del presidente boliviano insisten en que esa situación no se modificará sustancialmente hasta tanto las nuevas autoridades chilenas se sienten a discutir una solución para la petición de una salida al Océano Pacífico.
"El problema limítrofe es la causa de que los dos países carezcan de relaciones y su solución es condición indispensable para el restablecimiento de esos vínculos", ratificó en las últimas horas Alex Contreras, el portavoz del cocalero.
La decisión de Bolivia de condicionar futuras ventas de gas y energía eléctrica a Chile a cambio de negociar una salida al mar para su país enturbió en los últimos días las relaciones entre los dos países, justo cuando el diálogo bilateral comenzaba a normalizarse tras la ruptura diplomática de 1978.
Con gran malestar las autoridades chilenas recibieron la oferta del gobierno boliviano, a la que consideran casi un chantaje de Morales porque apuesta por sacar beneficios de la crisis energética que atraviesa su vecino.
"En Chile queremos la plena integración con Bolivia y la región, pero aquí no hay monedas de cambio, no es un tema de monedas de cambio", advirtió con crudeza el canciller Ignacio Walker del saliente presidente Ricardo Lagos al repudiar los condicionamientos impuestos por la administración del líder cocalero para negociar cualquier acuerdo con su país.
Al respecto, en la primer rueda de prensa que ofreció como presidenta, la propia Bachelet aseguró este lunes que conversó con Morales sobre la necesidad de recomponer las relaciones entre ambos países, pero sostuvo que en ningún momento planteó su compromiso para dar una respuesta a la reivindicación marítima que exigen las autoridades de La Paz.
"La palabra mar no fue pronunciada en ningún momento del encuentro", afirmó la flamante mandataria, quien -además- defendió la vigencia y la "intangibilidad" de todos los tratados internacionales suscritos por Chile en el pasado.
Pese a las expectativas de una reapertura del diálogo entre ambos países, ciertos gestos del presidente boliviano parecen haber colmado la paciencia de las autoridades chilenas en los últimos días y disipado las posibilidades de un inminente entendimiento. Uno de ellos justamente está vinculado con la decisión de Morales de no suspender el acto con el que organizaciones sociales y políticas de Chile lo homenajearon el fin de semana en Santiago, a pesar del disgusto que esa actitud generó en el gobierno local que lo consideró un claro intento por "opacar" las repercusiones por la asunción de Bachelet.
También hay tensión acumulada en La Paz, especialmente por las sospechas que provocan las recientes compras de aviones de combate por parte de las fuerzas armadas de Chile para custodiar la zona fronteriza con Bolivia y Perú.
Las autoridades bolivianas reconocieron públicamente su preocupación por ese tema y anunciaron que Morales pondría en marcha su propio plan para reacondicionar las fuerzas armadas de su país y evitar quedar rezagado ante los síntomas que marcan el inicio de una carrera armamentista en la región.
