Desconfianza mutua entre vecinos: Humala se queja del rearme militar de Chile pero en Santiago critican el sentimiento "antichileno" que su imagen proyecta entre los sectores del populismo peruano
XEn la misma proporción que el líder ultranacionalista Ollanta Humala va consolidando sus aspiraciones de desembarcar en la presidencia de Perú tras las elecciones del 9 de abril, crece en América Latina la sensación de incertidumbre y cierta tensión sobre la relación que un eventual gobierno del caudillo peruano establecerá con las autoridades chilenas. La política de reequipamiento militar instrumentada en los últimos meses por el expresidente chileno Ricardo Lagos -y profundizada ahora por Michelle Bachelet- ya provocaron una fuerte reacción de Humala, quien ha denunciado que con esa actitud las autoridades de Santiago han roto el equilibrio militar estratégico de la región.
Pero en realidad la desconfianza es mutua. En el entorno de Bachelet sospechan de algunos de los planes que pretende concretar el caudillo ultranacionalista en caso de acceder al poder en su país, en especial respecto de la situación de las empresas de capital chileno instaladas en el territorio peruano. Y también han causado gran preocupación las versiones acerca de la posibilidad de que Humala, atendiendo la presión de su propia familia, disponga la amnistía y liberación de los líderes de los grupos guerrilleros Sendero Luminoso y Tupac Amar, entre los que se encuentra uno de sus hermanos.
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"No soy antichileno", ha asegurado en diversas oportunidades el polémico candidato de Unión por Perú frente a las especulaciones generadas respecto a su dura posición hacia Chile. Sin embargo, su ataque permanente a la clase política chilena se convirtió en uno de los ejes centrales de su campaña electoral y un elemento que, de acuerdo con los principales analistas regionales, le ha servido para ganarse la simpatía de los sectores populares y las corrientes más nacionalistas del país.
De hecho desde que Humala presentó su programa de gobierno, en el que anunció su intención de limitar a las empresas chilenas que operan en Perú, su imagen ha experimentado un crecimiento notorio en las encuestas de intención de voto para los próximos comicios, al punto de superar a su principal adversaria, la candidata neoconservadora Lourdes Flores.
"Estamos invadidos económicamente por Chile. Hay que poner límites a las inversiones chilenas en lo que son actividades estratégicas", lanzó el caudillo en diciembre pasado en una entrevista al diario limeño Perú 21.
El último fin de semana volvió a repetir la estrategia al colocar la discusión por las compras chilenas de material bélico en el centro de la campaña electoral de su país.
"Chile hace tiempo que ha roto el equilibrio estratégico militar en la región latinoamericana. En aras de la transparencia debería decirnos para qué están comprando tanto armamento", desafió Humala luego de conocerse que la flamante administración de Bachelet había adquirido 100 tanques de guerra alemanes por un valor de 100 millones de dólares para reacondicionar al ejército chileno.
Contrariamente a la postura chilena, el líder de Unión por el Perú advirtió que en caso de acceder al gobierno de su país promoverá una política "disuasiva" para las fuerzas armadas locales, y aseguró que de ninguna forma propiciará una carrera armamentista en la región.
Por otra parte, el caudillo salió al cruce de las especulaciones generadas a partir de las declaraciones de su padre, Isaac Humala, quien pidió públicamente por una amnistía para los líderes de Sendero Luminoso y Tupac Amaru, que se encuentran detenidos.
"Mi padre no tiene relación con mi campaña ni la tendrá en un eventual gobierno de mi partido", afirmó el candidato presidencial en un intento por llevar tranquilidad a los sectores que recibieron con gran preocupación la posibilidad de que se analice la liberación de los dirigentes guerrilleros.
Esas sospechas cobraron mayor fuerza después de que se mencionó que la amnistía y liberación de los cabecillas terroristas incluía a Antauro Humala, hermano de Ollanta, quien está detenido por haber encabezado en 2005 la toma de una comisaría en el interior de Perú.
"El proyecto nacionalista no es para favorecer a determinada familia, menos a los Humala. Esto es un proyecto para el país y nadie está por encima de la ley", dijo Humala al repudiar las versiones sobre la alternativa de considerar la libertad de su hermano.
Lamentó que la prensa busque a su padre para confrontarlo y ponerlo en su contra y que hasta sus adversarios en la carrera presidencial "se cuelguen" de su familia para "sacarle la mugre" a su candidatura.
