Nueva crisis en la candidatura de Humala por las declaraciones de su familia: La madre del candidato propone "fusilar a los homosexuales"
XAquello del "home, sweet home" debe ser una inquietud recurrente para Ollanta Humala. Casi como una gran caricatura de la realidad política en Perú, la familia del candidato ultranacionalista se ha convertido en una especie de árbitro de la disputa electoral del país y el principal motivo de preocupación de Ollanta, que a diario padece más los perjuicios de los dislates públicos de sus padres y hermanos que los embates de sus propios adversarios políticos.
Las discusiones domésticas de los Humala hoy son un condimento más del debate político con vistas a los comicios del próximo 9 de abril y, a medida que ganan páginas en la prensa, abren fuertes interrogantes sobre el futuro que le deparará al país un eventual triunfo electoral de Ollanta.
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El crecimiento que ha experimentado la candidatura del caudillo ultranacionalista en las últimas encuestas de opinión generó la reacción negativa de los mercados y los principales sectores económicos de Perú, que sospechan del tinte populista y los planes de gobierno que el dirigente pretende llevar adelante en caso de acceder al poder.
Pero la desconfianza crece en proporciones impensadas cuando alguno de los miembros de la familia de Ollanta comienza a deslizar recomendaciones públicas sobre lo que debería hacer el líder de Unidos por Perú si desembarca en la presidencia del país.
Primero fue Isaac Humala, el padre del candidato, quien abiertamente planteó que un eventual gobierno de su hijo debería ordenar la aministía y liberación de los lideres de los movimientos guerrillos Sendero Luminoso y Tupac Amar, entre los que se cuenta a uno de los hermanos de Ollanta que fue detenido por la toma de una comisaria en 2005.
La polémica que desató el pedido paterno obligó al caudillo ultranacionalista a rechazar cualquier tipo de medida en ese sentido, y a garantizar que las opiniones de sus familiares no tienen ninguna influencia en su proyecto político.
Ahora el escándalo estalló por una declaración de Elena Tasso, la madre del candidato, que en una entrevista con el diario limeño Extra propuso fusilar a los homosexuales para terminar con lo que, según ella, es un grave problema moral para la sociedad peruana.
"Yo les apuesto a ustedes que con dos violadores fusilados ya no habría más violaciones. Y con dos homosexuales que se fusilen ya no habría en la calle tanta inmoralidad", dijo Tasso.
La mujer centró sus ataques en el periodista de televisión y escritor Jaime Bayly, bisexual declarado, al afirmar: "Ese hombre está sembrando la inmoralidad y lo dice a los cuatro vientos. Entonces la gente piensa que eso es normal".
La prensa peruana informó en las últimas horas que los polémicos dichos de Tasso desataron una fuerte pelea familiar. Después de mucho tiempo, Humala se presentó este martes visiblemente irritado en la casa de sus padres y, según el relato de un cronista radial apostado en la puerta de la vivienda, mantuvo una discusión a los gritos con sus padres.
Luego del áspero cruce, la madre de Ollanta enfrentó a los medios asegurando que sus declaraciones había sido tergiversadas y anunció que por decisión familiar habían resuelto no hacer más declaraciones hasta después de los comicios presidenciales. "Estamos en cura de silencio porque nos tergiversaron gravemente", afirmaron los padres del candidato.
Por su lado, el caudillo ultranacionalita mantuvo un encuentro con periodistas extranjeros a los que aseguró que no tendría inconvenientes en designar a dirigentes gays en un eventual gabinete si se impone en los próximos comicios. Y hasta buscó tomar distancia de quienes lo acusan de tener una actitud racista y xenófoba, al indicar que entre los principales aportantes de su campaña figuran empresarios de la comunidad judía peruana.
En realidad, la relación entre Ollanta y sus progenitores, dos abogados septuagenarios conocidos por sus ideas políticas radicalizadas, nunca ha sido color de rosas. De hecho ambos apoyaron inicialmente la campaña de otro de sus hijos, Ulises, quien también se postula como candidato presidencial y recién cuando las encuestas comenzaron a mostrar el crecimiento electoral del líder de Unidos por Perú, se lanzaron en forma decidida a respaldarlo.
Sin embargo, el apoyo de sus padres es para el ex militar un arma de doble filo y así lo ha entendido al rechazar públicamente cualquier intervención familiar en su campaña. Ocurre que el movimiento etnonacionalista fundado por su padre Isaac hace ya tiempo se ha caracterizado por un fuerte compromiso ideológico de características racista, xenófobas y antisemitistas.
Eso le ha valido al candidato todo tipo de críticas de sectores políticos y sociales que consideran que su posición nacionalista es en realidad un desprendimiento un poco más moderado del etnonacionalismo de su padre.
Los cuestionamientos en ese sentido fueron retratados por el escritor peruano Mario Vargas Llosa en una columna publicada en enero pasado, en la que asegura que Humala, junto con Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales, plantean el problema latinoamericano "en términos racistas" con una actitud "demagoga" que constituye "una irresposabilidad insensata".
"Asoma así en la región un nuevo racismo: indios contra blancos", enfatizó el escritor, que acuso a Ollanta de "querer reemplazar los estúpidos e interesados prejuicios de ciertos latinoamericanos que se creen blancos contra los indios, por otros, igualmente absurdos, de los indios contra los blancos".
