Consejo de Seguridad, Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, resolución a principios de mayo: El Reino Unido se plantea una estrategia de castigo militar contra Irán
X"Ellos (los iraníes) tendrán que saber que son probables medidas más serias. Esto significa poner el dossier de Irán bajo su adscripción al Capítulo VII". Son palabras de un destacado diplomático británico en una carta de carácter reservado remitida a los negociadores estadounidense, francés y alemán en vísperas de la reunión del Consejo de Seguridad, que ya aborda la crisis nuclear iraní. En la misiva -de carácter confidencial y fechada el pasado día 16- se desarrolla una estrategia política con el fin de conseguir el apoyo de Rusia y China, de forma que la posibilidad de las "medidas más serias" obtengan un apoyo unánime y sirvan como máxima presión para que Teherán abandone su programa nuclear.
El "Capítulo VII" se refiere a ese mismo apartado de la Carta de las Naciones Unidas y regula, según reza su título, "la acción con respecto a las amenazas para la paz, las rupturas de la paz y los actos de agresión". En el artículo 41 de la Carta, bajo el Capítulo VII, se da al Consejo de Seguridad la facultad de decidir medidas "que no supongan la utilización de fuerzas armadas" para hacer cumplir sus decisiones, básicamente medidas de "interrupción parcial o completa de las relaciones económicas", de las comunicaciones y telecomunicaciones, así como "la ruptura de relaciones diplomáticas".
Sin embargo, el artículo 42 establece que "si el Consejo de Seguridad considera que las medidas contempladas en el artículo 41 fueran inadecuadas o se hubieran demostrado inadecuadas, se podría tomar tal acción mediante fuerzas aéreas, marítimas o terrestres si son necesarias para mantener o restaurar la paz, y la seguridad internacional". Es en este sentido en el que se encamina la estrategia diseñada en la misiva británica, en un radical cambio de actitud respecto a las garantías dadas hace escasamente una semana por Jack Straw en el sentido de que una acción militar era "inconcebible".
Seguimiento:
Independientemente de que los vecinos árabes de Irán también se muestran nerviosos con un plan nuclear iraní que puede desencadenar una escalada armada en la región, la máxima prioridad de Washington, Londres y París pasa por atraerse a los renuentes rusos y chinos con el fin de desbloquear cualquier acuerdo en el Consejo pero, sobre todo, para incrementar la presión sobre Teherán hacia niveles diplomáticamente insoportables, allí donde la inflamada y apocalíptica retórica iraní se enfrentaría, cara a cara, con la "realpolitk" de una oposición unánime.
Para ello, el plan británico diseñado por John Sawers, director político de la Foreign and Commmonwealth Office “y al que tuvo acceso ayer el Times según publicó a mediodía en su edición digital coincidiendo con las noticias de desunión en la reunión del Consejo- se basa en "un requerimiento obligatorio del Consejo de Seguridad para una resolución que nos gustaría adoptar, digamos, a comienzos de mayo". Según expertos internacionales en proliferación nuclear, una resolución en torno al Capítulo VII supondría que la comunidad internacional se dotaría de un "palo" ("stick") contra Irán que "abriera la puerta a sanciones y a otras medidas".
Sin embargo, estos expertos recomiendan que, antes de llegar a esta situación, la comunidad internacional debería dar la oportunidad de una "oferta revisada" que suponga una solución en la que Irán pueda "salvar la cara", en una línea que, desde Nuevo Digital, ya se analizaba hace algunos días a raíz de las contemporizadoras declaraciones realizadas desde Teherán, más allá de las tonantes amenazas de sus más visibles dirigentes.
De todas formas, el plan no ha funcionado bien en sus primeros desarrollos puesto que, a comienzos de semana, Sawers intentó acercar posiciones en una reunión de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad más Alemania, sin resultados, puesto que Rusia y China “con importantes volúmenes de negocio energético y militar con Irán- siguieron empeñadas no sólo en descartar cualquier opción militar sino, incluso, cualquier tipo de ultimatum sancionador contra Teherán. En este sentido iba el comunicado emitido conjuntamente por Putin y Jintao en Pekín. "China y Rusia apelan a la resolución del tema nuclear iraní a través de la diplomacia", titulaba la agencia oficial de noticias de Irán.
En todo caso, es obvio que el mensaje está lanzado y, a pesar de la división en el Consejo de Seguridad entre los occidentales, y Rusia y China, la filtración de la carta con la estrategia del "Capítulo VII" supone un contundente aviso para navegantes de navegación nuclear.
