NUEVO DIGITAL Internacional - El Vaticano contraataca (2/2) - Bajo el espectro de los cruzados: El Papa Benedicto XVI se apunta a un relativismo cultural del que abominaba como Cardenal Ratzinger
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El Vaticano contraataca (2/2) - Bajo el espectro de los cruzados: El Papa Benedicto XVI se apunta a un relativismo cultural del que abominaba como Cardenal Ratzinger

El Vaticano contraataca (2/2) - Bajo el espectro de los cruzados: El Papa Benedicto XVI se apunta a un relativismo cultural del que abominaba como Cardenal Ratzinger

27.03.06 • 05:55 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Es como un anatema lanzado desde cientos, quizás miles de mezquitas en todo el mundo. 'Ello' son los nuevos cruzados. Benedicto XVI quiere desmarcarse cuanto antes de esta impresión generalizada en los países musulmanes: Occidente y Cristianismo son una misma y agresiva- cosa. Es decir, el nuevo frente cruzado que ya Osama Bin Laden denunciara a los cuatro vientos que arrastraba la nube de polvo sobre los escombros del World Trade Center.

Técnicamente, el diálogo católicos-musulmanes plantea varios y graves problemas. La Iglesia tiene una autoridad centralizada; el Islam, no. Además, muchos musulmanes consideran que los cristianos les han robado el mundo, un mundo que es y nace en sí mismo islámico, pero que sólo con la apostasía y con las guerras de los cruzados, como en España, han conseguido prostituir el orden natural eterno y preestablecido por Alá, robando a la vez las ciudades a él encomendadas, ahora bajo dominio infiel.

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Desde el Vaticano se intenta compensar tal acercamiento relativista "cultural" con una autoafirmación en los "derechos humanos" “término por completo ajeno al islamismo cuyo nombre es "sumisión"- y un lento y persistente filtrado de que Benedicto XVI “entonces nada más ni nada menos que el Cardenal Ratzinger, permanentemente demolido como un "nuevo inquisidor"- habría sido uno de los altos "principes de la Iglesia" en mostrar un fuerte malestar por las peticiones de perdón llevadas a cabo por Juan Pablo II. Perdón por el antisemitismo. Perdón por la Inquisición. Perdón por las Cruzadas. "Too much for the body" cardenalicio más duro. ¿Incluyendo a Ratzinger? Sí, incluyendo a Ratzinger. Eso se filtra al menos.

Y eso también recuerda quien recuerde la contundente y demoledora homilía de Ratzinger contra el relativismo moral y cultural hace apenas un año, entonces interpretada como una llamada a la recristianización de Europa frente al Islam y a ese mismo relativismo, y que fue saludada incluso desde la severidad neoconservadora protestante, habitualmente hostil a todo lo que huela a papado.

"La Iglesia no es Occidental. Es católica", afirmó otro cardenal francés tras analizar a puerta cerrada en el Vaticano "los valores compartidos" entre católicos y musulmanes. "Es una peligrosa confusión", dice Poupard, el purpurado hombre del diálogo interconfesional-intercultural tras su sugerencia de vuelta al griego para recordar el carácter "universal" de la Iglesia de Cristo. Por ello, desde los grandes nodos musulmanes se rebota con regocijo cómo el Vaticano estaría dejando un mensaje claro frente al Gran Satán americano: "No mezcléis a la Cristiandad con las guerras lideradas por Estados Unidos". Algo que ya dejó caer Juan Pablo II en su esfuerzo pacifista prebélico antes de que Irak se desplomara en la asimetría bélica ocupante y, probablemente, en la simetría bélica civil.

No sólo Al Qaida. Muchos imanes no han dudado ni un segundo en calificar la Guerra de Irak como una nueva "cruzada" aunque otros han levantado su voz para calificar de "racista" y contraria al Islam y al Cristianismo tal calificación sobre la ocupación de Irak. Desde el Vaticano se abominan de estas expresiones y se busca el diálogo intercultural-interreligioso pero, a la vez, parece estar dándose el curioso fenómeno de la reivindicación de los antiguos y reales cruzados, aquellos que combatieron en Tierra Santa tras la profanación y destrucción de los Santos Lugares, como se insiste en recordar.

Fue una guerra defensiva y, por ello, el "debate ha sido reabierto". Los antiguos cruzados fueron "mártires" que "sacrificaron sus vidas por la fe". Cada vez más profesores afirman las "inexactitudes históricas" sobre las Cruzadas, que "describen a los musulmanes como civilizados mientras los cruzados eran bárbaros". Esa es la "versión de la historia de Osama bin Laden" que se estaría imponiendo también en Occidente apoyada por espectaculares exposiciones sobre el supuesto y voluntariamente marginado esplendor musulmán.

Desde el Vaticano se estarían apoyando conferencias sobre los cruzados históricos como un intento de recuperar el terreno perdido en la identidad de Occidente. Mano de hierro con la historia en guante de seda con el presente. Un revisionismo del revisionismo que llevó a los cruzados a ser los apestados intolerantes y crueles de la historia occidental.

Según donde cada cual ponga el acento, se encontrará con la derrota de la tolerancia occidental frente a cierta barbarie musulmana negadora de los derechos del hombre o, por el contrario, con sutiles y muy vaticanos intentos de contraatacar con la clásica astucia de los sucesores de San Pedro frente a los gritos y las histerias de sus oponentes mientras incendian, arrasan o exigen ejecuciones a apóstatas.



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