NUEVO DIGITAL Internacional - Protestas de Blair y Howard por el proceso en Afganistán a un converso cristiano: El embajador afgano en Australia exige que la ayuda de los "países amigos" no esté condicionada
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Protestas de Blair y Howard por el proceso en Afganistán a un converso cristiano: El embajador afgano en Australia exige que la ayuda de los "países amigos" no esté condicionada

Protestas de Blair y Howard por el proceso en Afganistán a un converso cristiano: El embajador afgano en Australia exige que la ayuda de los "países amigos" no esté condicionada

29.03.06 • 06:09 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Fue soltarle de la prisión y "esfumarse". Las advertencias islámicas no son para ser tomadas a broma y sobre el converso al cristianismo ha caído una espesa lluvia de amenazas. Probablemente ya bajo la protección de las Naciones Unidas, Abdul Rahman será evacuado de Afganistán ante las múltiples, brutales y contundentes amenazas de muerte realizadas por quienes consideran burlada la ley islámica tras la retirada de los cargos en los tribunales. El destacado clérigo afgano Faiez Mohammed lo decía ayer muy claro: "Abdul Rahman debe ser asesinado. El Islam lo exige".

Sólo horas antes, cientos de clérigos, estudiantes y personas de diverso pelaje exigían no sólo la muerte del converso al cristianismo sino "¡Muerte a todos los cristianos!" en general. Las Naciones Unidas ya han pedido un país de acogida para Rahman y el gobierno italiano probablemente le concederá asilo. En todo caso, Rahman necesitará protección de por vida. La organización Human Rights Watch advierte del temor de cientos de cristianos en Afganistán a caeer bajo las potencialmente letales acusaciones de apostasía.

En declaraciones hechas llegar desde la cárcel al diario italiano La Repubblica través de un trabajador humanitario, Rahman se confesaba "dispuesto a morir". "Leía la Biblia y abría mi corazón y mi mente", decía, mientras negaba que hubiera obligado a leer el libro sagrado cristiano a sus dos hijas, como afirmaron sus familiares en la acusación que le llevó a las puertas de la ejecución por apostasía.

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"No es cierto. Cuando regresé (de Pakistán, donde trabajaba en la atención a refugiados), les expliqué (a mis familiares) la elección que había hecho. No fue una provocación", apunta Rahman. En todo caso, la maniobra del tribunal de aceptar dudas sobre la estabilidad mental de Rahman ha servido para su liberación de la cárcel aunque no para su liberación de las furiosas condenas a muerte de sus antiguos correligionarios musulmanes.

Persecución a cristianos

Las iglesias cristianas asirias de la región también lo dicen claro: La condena a Rahman "no es una casualidad ni una variante afgana brutal en la práctica del 'tolerante' Islam. La muerte por apostasía es parte integrante de las escrituras y de la tradición islámica". En el mejor de los casos, la persecución de los cristianos es generalizada en el mundo musulmán, incluso en países aliados del bloque occidental como Egipto o Pakistán, donde se limitan las libertades de los no musulmanes.

Junto con los dirigentes de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania, Italia y Suecia “y silencio absoluto del ejecutivo español como, así mismo, del gobierno y de los ayatolas iraníes, sorprendente y significativamente callados en el asunto-, también el gobierno australiano fue de los pocos que elevó voz y presión en el caso de Rahman.

"Sería inaceptable para el pueblo australiano o para los soldados australianos que arriesgaran sus vidas para defender, en cualquier manera, una práctica que supone el que las personas sean perseguidas por sus creencias religiosas", señaló el primer ministro de Australia, John Howard, generalmente muy claro en sus apreciaciones contra los musulmanes, de quienes decía recientemente que hay una parte de ellos "incompatible con nuestra forma de sociedad" para añadir a continuación: "Queremos gente que venga a Australia a adoptar las formas (de vida) australianas".

Al embajador afgano en Canberra no le sentaron nada bien las afirmaciones del primer ministro australiano, confirmadas y reforzadas por Tony Blair en una rueda de prensa conjunta con Howard: "Por lo que estamos luchando en Afganistán y en todo el mundo es por sociedades en las que la gente sea libre de practicar su fe religiosa".

"Agradecemos la asistencia y la ayuda de los países amigos", respondío el embajador afgano, Mohammad Anwar Anwarzai. "Pero no deberíamos olvidar que esa es una causa común por la que estamos luchando, y agradeceríamos mucho si esa asistencia no fuera ligada a nada más".

Con frecuencia olvidada en los análisis del enfrentamiento musulmanes-Occidente, Australia vive una fuerte tensión, de la que las cristalinas manifestaciones de su primer ministro son una manifestación, como también lo son los últimos y graves disturbios de diciembre pasado entre australianos de ascendencia europea, y emigrantes musulmanes o descendientes de emigrantes musulmanes.

Historia de amor terrorista

Precisamente, la policía de Sydney -donde se produjeron aquellos violentos enfrentamientos- detuvo el fin de semana pasado a Jill Courtney, una joven de 26 años, conversa al islamismo, que había planeado un atentado con bomba, tal y como le había exigido su novio, musulmán, quien cumple una condena de 22 años por el asesinato de un vendedor rival de drogas.

Este hombre, Hassan Kalache, se había mostrado furioso por los disturbios de Sydney y había pedido a su novia, a la que había convertido al Islam, que realizara atentados con bomba en venganza por los incidentes entre las dos comunidades. Kalache prometió a la chica que, si realizaba los atentados, se casaría con ella. La policía de la ciudad australiana reconoce que se trata del "triste caso" de una chica seducida hasta caer "rendidamente enamorada" del asesino encarcelado y ser capaz de cambiar de religión y de cometer actos terroristas.

El abogado defensor de Jill Courtney ha conseguido que el tribunal le conceda el que su defendida reciba asistencia psiquiátrica. Probablemente, intentará la misma maniobra que ha salvado, en sentido inverso, a Rahman, aunque en un caso con unos condicionantes y unas potenciales consecuencias bien distintas.

De cualquier forma, las autoridades australianas se toman muy en serio los potenciales planes de atentados de adscripción islámica en su territorio. Australia, un aliado muy próximo a Estados Unidos en Irak y Afganistán, ya descubrió el pasado mes de noviembre un vasto plan de ataques masivos que habrían sido llevados a cabo por militantes de Al Qaeda, de no haber sido desbaratados por las fuerzas policiales locales.



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