El comunismo ateo, en defensa del islamismo teocrático: Cuba "condena enérgicamente" ante la Liga Árabe la "intolerancia hacia el Islam"
X, X"En una coyuntura en la que hemos sido testigos de claras manifestaciones de irrespeto e intolerancia hacia el Islam y hacia los pueblos árabes, Cuba condena enérgicamente tales actos". Son palabras de Felipe Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, puntualmente recogidas por Granma (también en inglés) en la cumbre de la Liga Árabe que se celebra en Jartum, pero también por Ahora, donde se insistía en el apoyo de La Habana a la "heroica lucha del pueblo palestino para alcanzar la autodeterminación".
La atracción de la Cuba 'revolucionaria' por el Islam ni es nueva ni tan siquiera reciente. Fidel Castro ya mostró su admiración por el "papel revolucionario del Islam" en los primeros momentos tras la toma del poder en Teherán por el ayatola Jomeini mientras el expresidente Rafsanjani llegó a decir hace unas semanas que el Comandante se había interesado tanto en la religión musulmana durante su reciente visita a Teherán "que casi conseguimos convertirle".
Según el político español de centro derecha Gustavo de Arístegui, la "fascinación" de una parte de la izquierda por el "islamismo radical" se manifiesta no sólo en la Cuba "revolucionaria" sino también en la España democrática, donde la coalición Izquierda Unida -cuya principal organización constituyente es el Partido Comunista de España- presiona para que la catedral de Córdoba sea abierta al culto musulmán, dado su pasado de mezquita -aunque luego retiró la propuesta bajo el argumento de que sólo trataba de "abrir un debate público"-, o prepara reformas legales para "regular con garantías el ejercicio de la apostasía", aunque sólo respecto a la Iglesia católica y no respecto a otras religiones donde tal ejercicio tiene más graves consecuencias que las derivadas de los registros públicos.
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Cuba, aún referente para una gran parte de estos sectores a la izquierda del centro político, acoge con frecuencia no sólo a todo tipo de personajes "antiimperialistas" (es decir, antiestadounidenses), sino también a estadounidenses en la periferia del sistema de su país, como el extraordinariamente polémico Louis Farrakhan, líder de la Nación del Islam, en un país como Estados Unidos donde una especial derivación de la religión musulmana consiguió una notable influencia en la comunidad negra a pesar de ser considerada herética por las grandes corrientes mundiales islámicas.
Farrakhan se encuentra de visita en Cuba donde afirma cómo los "cubanos deberían estar orgullosos de sus conquistas y de su perseverancia en la lucha contra quienes les oprimen".
Descrito por los medios castristas como un "líder antipobreza y antiracismo" “sin duda, obviando o desconociendo las inmensas fortunas manejadas por los líderes de la Nación del Islam o las incendiarias proclamas racistas contra los judíos ("Hitler fue un buen hombre") o contra los propios palestinos, a quienes acusó de "chupasangres"-, Farrakhan se ha desplazado a Cuba para agradecer las donaciones de La Habana en el desastre del huracán Katrina.
El líder de la Nación del Islam acusó al gobierno estadounidense de haber actuado con criterios "racistas" en la ayuda y atención a los afectados por el desastre del Katrina y, en ese sentido, ha querido agradecer la atención del "enemigo de mi enemigo".
Mientras, la cumbre de la Liga Árabe que se celebra en Jartum, en la que el ministro cubano de exteriores realizaba su condena de la "intolerancia contra el Islam", comenzó exigiendo que el bloque árabe se moviera decididamente hacia su "entrada en el club nuclear" aunque incidiendo, como en la versión machaconamente difundida por Irán, en el sentido exclusivamente pacífico de la deseada tecnología atómica a la que ahora aspira la organización supraárabe y supramusulmana en su conjunto.
