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Estados Unidos se afloja el cinturón de castidad: Estalla la guerra civil de la continencia sexual entre Washington, los estados, y las organizaciones civiles y religiosas del país

Estados Unidos se afloja el cinturón de castidad: Estalla la guerra civil de la continencia sexual entre Washington, los estados, y las organizaciones civiles y religiosas del país

06.04.06 • 06:06 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Liberales contra conservadores -y viceversa-, según la terminología política estadounidense. Una latente y constante guerra civil ideológica que, de cuando en cuando, estalla ante los más diversos conceptos y cuyas refriegas terminan haciendo temblar los cimientos políticos-religiosos -o viceversa- sobre los que se asientan los pilares de la conciencia civil y moral estadounidense. Si hace unas semanas se recrudecía la lucha entre los evolucionistas de Darwin y los defensores del diseño inteligente -Dios, dioses o extraterrestres-, ahora es el turno del sexo. O de la falta de él. O de su exceso. O de su control. O de su descontrol.

¿Es la abstinencia sexual hasta el matrimonio la mejor recomendación que un adolescente puede recibir en los colegios para evitar enfermedades sexuales y embarazos no deseados? ¿Son suficientes, excesivos, apropiados o inapropiados los cientos de millones de dólares en fondos federales que se emplean en la enseñanza y promoción de la abstinencia sexual? ¿Está perjudicando el énfasis en la continencia carnal la lucha contra la expansión del sida? ¿Cómo actúan estos conceptos "globalizados" a una África negra azotada por la inmunodeficiencia adquirida y las madres-niñas en entornos de pobreza o miseria?

Bienvenidos a un nuevo capítulo de la lucha entre izquierda y derecha; entre activistas de pancarta y sentada, y severos seguidores de versículo en Biblia pero también de temores y miedos paternos, una nueva guerra civil que, como casi todo en Estados Unidos, termina abocada a una dimensión religiosa y que está provocando un enrarecido enfrentamiento entre los estados y el poder central de Washington, los primeros en abierta rebeldía contra una Casa Blanca que se niega a aflojar el cinturón de castidad a las escuelas.

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A comienzos de este mes, el Departamento de Educación del estado de Rhode Island se declaraba en rebeldía contra Washington y prohibía el uso de los fondos federales destinados a la enseñanza de la abstinencia sexual en sus colegios públicos. En esta ocasión, las organizaciones "defensoras de los derechos civiles" habían ganado la batalla contra la "asignatura de abstinencia", en realidad, en su opinión, promotora de estereotipos sexistas y violadora de la leyes sobre el derecho a la privacidad.

Las autoridades estatales se rebelaban así contra el libro de texto difundido por la organización Heritage of Rhode Island y en el que se recomienda que las chicas lleven ropa que no invite a los chicos a "pensamientos lujuriosos", o que describe a estos como "fuertes" y "valientes" mientras sus compañeras serían "afectuosas" o "generosas". Además, en una cinta de vídeo que acompaña al libro, un personaje afirma que la abstinencia "honra mi relación con Jesús", aunque, en este caso, la estricta prohibición de enseñanzas religiosas en las escuelas públicas estadounidenses llevó a que nunca se utilizara en éstas.

Los fallos de los anticonceptivos

Mientras tanto, Heritage of Rhode Island promociona sus textos con el eslógan "Right Time, Right Place" y añade: "El sexo es maravilloso "en el momento adecuado, en el lugar adecuado". Sin embargo, cuando los adolescentes entran en actividad sexual, las consecuencias son casi siempre dañinas". Es por ello que la organización centra sus textos en "características personales como la autovaloración, una fuerte visión del futuro y la independencia entre los compañeros" de forma que "el programa promueve la abstinencia como la mejor elección para los adolescentes cuando se habla de actividad sexual y los comportamientos de riesgo asociados".

Las organizaciones activistas consideran que las enormes cantidades de dinero que se están dedicando a la promoción de la abstinencia están eliminando rápidamente la enseñanza de las técnicas del control de natalidad, de forma que, por ejemplo, los anticonceptivos se discuten sólo desde el punto de vista de su tasas de fallos.

Muchos creerán que esta ofensiva por la abstinencia ha sido promovida por la conservadora administración republicana de Bush. Error. Todo comenzó con Clinton aún presidente de los Estados Unidos, cuando empezaron a separarse fondos federales para la promoción de la abstinencia sexual. Desde 1998 hasta hoy, Washington se ha gastado casi 900 millones de dólares en la promoción de la castidad hasta el matrimonio como mejor opción para los chicos de escuela y de instituto.

Bien es cierto que la mayor parte de ese dinero se ha gastado con Bush en el poder, pero también es cierto que la mayor parte del periodo, desde que se iniciaron los programas, ha sido cubierta por la administración republicana. Como cabía esperar, a la discusión política y civil, le ha seguido por un lado la acción de las iglesias y, por el otro, una cada vez más encendida polémica científica sobre la fiabilidad de los métodos de contracepción y su incidencia en una educación sexual adecuada, sea esto lo que sea, pues en ello radica precisamente el meollo de la cuestión.

Los padres, contra los derechos constitucionales de sus hijos

Desde las iglesias cristianas se destacan las agresivas acciones de las organizaciones de defensa de los derechos civiles y cómo coinciden antiabstencionistas con proabortistas. Desde estas algunas con nombres tan pintorescos como el sin embargo poderoso Centro para los Derechos Reproductivos- se incluyen los "derechos reproductivos del adolescente" dentro la Convención de Derechos de la Infancia, en una densa página de reivindicaciones que incluyen la de que no sea necesario el consentimiento paterno para la dispensación de anticonceptivos o para la práctica de abortos, pues esa tutela de los progenitores representaría "una amenaza para la salud y los derechos constitucionales" de los menores.

Sea como fuere, ante la desolación de las organizaciones cristianas que ven cómo se condena a los adolescentes a las "auténticas consecuencias del comportamiento promiscuo", varios estados están siguiendo la pauta de Rhode Island, entre ellos algunos de los grandes y tradicionales feudos demócratas, como Illinois, Massachusetts o Nueva York, y lo están haciendo en favor de una denominada "educación sexual comprehensiva", esto es, que incluya una información más amplia y exacta que los receptores no sólo necesitarán de adolescentes y jóvenes -castos o no- sino también cuando se introduzcan en la adultez -casada o soltera, casta o no.

Abstinencia, condones y oración

En la polémica ha irrumpido de forma demoledora el informe de una agencia federal, la Government Accountability Office (Oficina de Responsabilidad Pública) quien ha llegado a la conclusión de que el acento republicano en la abstinencia y en la fidelidad está perjudicando a la lucha contra el sida, y no sólo en Estados Unidos, sino sobre todo en el resto del mundo a donde llega la lluvia de millones de dólares para combatir la enfermedad, también en esos países basada en la castidad como mejor método de prevención.

En este sentido, el debate iniciado entre las activas y bien financiadas organizaciones civiles, políticas y religiosas de Estados Unidos ha saltado el Atlántico para desembarcar allí donde los problemas se multiplican en un entorno de miseria y pobreza. "Abstinencia, no condones, es la palabra en Mozambique", se dice desde el terreno al reseñar cómo cala en el África negra el inmenso poder de los 15.000 millones de dólares de la campaña "Choose Life" ("Elige vida") que Bush ha dedicado a la lucha contra el sida y que lleva adjunta, precisamente, la promoción de la abstinencia como el método más seguro de no contraer la enfermedad.

Mientras en Sudáfrica, las iglesias homenajean a los enfermos de sida con un día de "abstinencia sexual y oración", en Uganda se intenta integrar toda la información posible para dilucidar si "la abstinencia es la más segura o la más peligrosa de la estrategias contra el sida". Unos dicen que "mezclar religión y salud es nuestro secreto" contra el sida; los otros responden escuetamente que "lo que necesitamos es fácil acceso a los condones".



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