NUEVO DIGITAL Internacional - Irán lanza misiles para ser reconocido como "un poder regional" mientras el presidente Ahmadinejad clama por "materializar las aspiraciones del Profeta" sobre "toda la Humanidad"
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Irán lanza misiles para ser reconocido como "un poder regional" mientras el presidente Ahmadinejad clama por "materializar las aspiraciones del Profeta" sobre "toda la Humanidad"

Irán lanza misiles para ser reconocido como "un poder regional" mientras el presidente Ahmadinejad clama por "materializar las aspiraciones del Profeta" sobre "toda la Humanidad"

07.04.06 • 04:14 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Los Guardianes de la Revolución continúan lanzando misiles experimentales durante sus maniobras militares en el Golfo Pérsico, denominadas "Sagrado Profeta". Hasta ayer jueves se habían probado con éxito, según Teherán, hasta cuatro prototipos, todos con tecnología exclusivamente iraní, con capacidad de resultar invisibles a los radares y alguno de ellos susceptible de portar varias cabezas nucleares.

Las maniobras comenzaron dos días después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas diera un ultimátum a Teherán para que abandonara el enriquecimiento de uranio en un plazo de treinta días, mientras desde Londres se comenzaba a filtrar la posibilidad de recurrir al Capítulo VIII de la Carta de las Naciones Unidas para intervenir militarmente en Irán y en la alta administración de Estados Unidos se vuelve a considerar seriamente la solución armada tras la exhibición de fuerza del Golfo Pérsico de los últimos días.

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La respuesta al Consejo -y a la escalada de advertencias de Bush y Blair- ha llegado envuelta con la estruendosa música de las maniobras militares iraníes pero también con la contundente letra de las declaraciones del comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución, el cuerpo de élite militar iraní. "Los Estados Unidos deben reconocer a Irán como una potencia regional", decía alto y claro Yahya Rahim Safavi. "La intimidación militar o las sanciones económicas no se producirían en beneficio de Occidente".

Al mismo tiempo, y en medio de los lanzamientos de misiles a discreción, el presidente de Irán recordaba que el presente año -1385, según el calendario zoroastriano seguido en Irán, con inicio en la Hégira de Mahoma desde La Meca a Medina- ha sido declarado "el Año del Santo Profeta". De hecho, muy en su línea, Ahmadinejad lo comenzaba con severas amenazas hacia quien no consiguiera ganarse la amistad iraní. Ahora, con el año entrado, Ahmadinejad instaba a su gobierno y a los que le sigan a conseguir "la materialización de las aspiraciones del Profeta" sobre la Tierra porque "el Profeta del Islam es el mejor modelo de perfección humana para toda la Humanidad".

En Estados Unidos, las maniobras militares, y toda su exhibición de fuerza y tecnología, no hacen sino reforzar su idea de que Teherán desarrolla un agresivo programa armamentístico que amenaza al Medio Este y que hay que poner en relación con el enriquecimiento de uranio iniciado en abierto desafío de la comunidad internacional, con excepción del "frente antiimperialista" que forma con Cuba, Venezuela y Bolivia.

Desde Irán se afirma que las maniobras tienen un mero enfoque defensivo, y se asegura a los países vecinos que Teherán está comprometido con "la seguridad regional y con el reforzamiento de la paz y la estabilidad en la región", una región que -Irak aparte- está sufriendo drásticos y muy inquietantes cambios geoestratégicos, y no sólo por un Irán lanzado al desarrollo de misiles y al simultáneo enriquecimiento de uranio.

En una sorprendente y esquizofrénica política en la región, el presidente Bush lucha a brazo partido para que el Congreso le apruebe el acuerdo nuclear con una endurecida y agresiva India mientras a la vez no oculta sus más que evidentes inquietudes con el acercamiento de ésta a Irán, uno de cuyos episodios más polémicos es la construcción de un gaseoducto entre los dos países que hará que la supervivencia energética india esté, casi en exclusiva, en manos iraníes.

Temiéndose una escala de armamentos nucleares en el explosivo Medio Oriente -y avanzando desde el Este (Irak, Irán) hacia el Oeste (Pakistán, China), el acuerdo de Estados Unidos con la central India es una píldora muy difícil de tragar para el Congreso estadounidense, republicanos (especialmente) incluidos, en medio del explícito coqueteo de Nueva Delhi con Teherán, y viceversa. Estados Unidos romperá el bloqueo de tecnología nuclear que pesaba sobre India desde que ésta iniciara unilateralmente la producción de armas atómicas a cambio de que Nueva Delhi separe sus programas nucleares civil y militar, y abra las puertas a los inspectores internacionales para el primero. ¿Y el militar? Precisamente, el militar quedaría en la opacidad, como se destaca con inquietud cercana al total desasosiego entre los legisladores de Washington.

Rice había soñado con que este acuerdo alejaría a la nuclear India de la prenuclear Irán. La intención era que, si India debía ser nuclear, mejor nuclear con Estados Unidos que con Irán. Pero no. Y tampoco el que India no vaya a dejarse rendir por completo en las manos energéticas de Irán en una tubería que llegará a Pakistán. De hecho, Rice ya admite que el gaseoducto va a seguir adelante. Además, no sólo el gaseoducto va a seguir adelante sino que India realiza constantes y desafiantes declaraciones en el sentido de que su posición respecto al programa nuclear iraní depende sólo de su autonomía de decisión y de nada más.

En el Capitolio están que trinan y la tensión sube por momentos mientras los altos funcionarios de Bush intentan convencer a los legisladores de que el tablero presenta un aspecto inquietante tras los últimos movimientos, pero que también dibuja la mejor estrategia para intentar controlar la zona más explosiva del mundo, quizás tan fuera de control como la Guerra de Irak, que se va quedando pequeña en la inmensidad del caos estratégico regional.



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