NUEVO DIGITAL Internacional - Chávez anuncia la culminación de su contrato militar con España en medio de una virulenta crisis diplomática con Estados Unidos
NUEVO DIGITAL - Internacional

Chávez anuncia la culminación de su contrato militar con España en medio de una virulenta crisis diplomática con Estados Unidos

Chávez anuncia la culminación de su contrato militar con España en medio de una virulenta crisis diplomática con Estados Unidos

12.04.06 • 06:08 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

Una renovada tensión marca por estas horas las relaciones entre Washington y Caracas, que han quedado al borde de una ruptura diplomática después de que la Casa Blanca acusara a Hugo Chávez de estar acosando a sus representantes en Venezuela con el fin de que abandonen el país.

En medio de esa maraña de acusaciones y enfrentamientos que consagran las relaciones Chávez-Bush han reaparecido inesperados protagonistas, como el gobierno socialista español, que, de repente, se ha convertido en una especie de 'tercero en discordia', un rol que difícilmente le pueda procurar beneficios en el futuro.

[Más:]

La administración de José Luis Rodríguez Zapatero quedó indirectamente envuelta en el enfrentamiento después de que, con cierto oportunismo, el líder venezolano anunciara la concreción de la compra de armamento que su administración acordó con España justo el día después de que estallara el conflicto con Estados Unidos.

A través de los jefes de las fuerzas armadas del país, Chávez hizo saber que se habían definido todos los detalles para la adquisición de los barcos y aviones a las empresas españolas EADS-CASA y Navantía, con lo cual la operación de unos 2.000 millones de dólares terminará de sellarse en las próximas horas.

El momento elegido por el mandatario venezolano para anunciar la culminación de la operación no es un dato casual puesto que el gobierno de Estados Unidos había vetado la venta de los ocho barcos y diez aviones españoles a Caracas con la excusa de que utilizaban tecnología norteamericana que requerían su aprobación.

Pero más allá de esa formalidad, el argumento central esgrimido por la Casa Blanca hacía referencia a que las reiteradas compras de material bélico por parte de Chávez alentaban una situación sumamente "peligrosa" en América Latina porque implicaban un claro intento por "desestabilizar" el escenario político de la región. De hecho, esa misma explicación se ofreció desde Washington cuando se decidió bloquear otra operación que el presidente de Venezuela había acordado con el gobierno brasileño para adquirir una decena de aviones de patrullaje.

"Con la adquisición de armamento Chávez aprovecha la inestabilidad política de la región para extender sus intereses sobre otros países", denunció meses atrás el subsecretario de defensa de Estados Unidos para el Hemisferio Americano, Roger Pardo Maurer.

Su opinión fue compartida por el jefe del comando sur de las Fuerzas Armadas norteamericanas, general Bantz Craddock, quien sostuvo que el "populismo radical" chavista pretende utilizar el contexto social de la región, caracterizado por la pobreza, la corrupción y la inequidad, como "terreno fértil" para ganar nuevos adeptos a su causa.

Tampoco ha pasado desapercibido para la administración Bush el hecho de que el proceso iniciado por Venezuela para modernizar su aparato militar también incluye acuerdos millonarios con Rusia para hacerse de helicópteros y fusiles.

En su mayoría esas armas serán destinadas por Chávez para ser utilizadas por las guerrillas civiles que ha creado dentro de su país con objetivos muy poco claros. Es que mientras desde el gobierno venezolano se sostiene que los soldados civiles sean utilizados ante la eventualidad de una invasión externa, desde la oposición política al mandatario han advertido que la intención oficial es que esas milicias sean usadas para sofocar protestas populares o movimientos contra el chavismo.

Si bien no han hablado específicamente de guerrillas civiles, las autoridades norteamericanas sostienen que grupos especiales financiados por el gobierno venezolano fueron los responsables del ataque a huevazos y piedras perpetrado el último fin de semana contra su embajador en Caracas, William Brownfield.

El automóvil en el que se desplazaba el diplomático por las calles de la capital venezolana fue apedreado por una veintena de simpatizantes chavistas, que exigían su salida del país.

En respuesta al incidente, el gobierno de Bush advirtió a Chávez que "si persiste en la política de acoso y ataques" contra sus representantes deberá soportar "serias consecuencias".

"El gobierno venezolano debe estar a la altura de sus obligaciones bajo la Convención de Viena y ayudar a proporcionar protección a nuestros diplomáticos", dijo el portavoz del departamento de estado, Sean McCormack.

Sin embargo, otra es la explicación dada por Chávez, quien ha afirmado que fue el embajador estadounidense el que "provocó" el incidente porque se presentó en el lugar sin avisar previamente a las autoridades locales.

El líder venezolano aseguró que su gobierno "rechaza cualquier tipo de agresión", pero advirtió que "si Brownfield sigue provocando, es mejor que vaya preparando sus maletas porque lo voy a echar de aquí".



Aumentar tamaño letra Restaurar tamaño letra  Tamaño de letra
Google

NUEVO DIGITAL / Archivo - Selección