La otra "Reconquista": Las protestas migratorias en Estados Unidos potencian a movimientos de recuperación de la tierra "robada" a México en medio de las apocalípticas advertencias de Samuel Huntington sobre el fin del 'sueño americano'
X, X- Documento - Samuel P. Huntington: "El desafío hispano" (pdf)
- Documento - La Nación de Aztlán (vídeo)
El debate migratorio en Estados Unidos ha cruzado ya el imaginario Río Grande que separa una cuestión de política nacional, social y económica de lo que es visto por muchos como la defensa de la integridad nacional y de la propia identidad del país. Especialmente desde sectores conservadores se observan con alarma las incendiarias proclamas de algunos líderes mexicanos (y también mexicanos-americanos) hacia la recuperación de la "tierra robada" por Estados Unidos en el sur del país.
Un término heredado de la España medieval, "Reconquista", siempre en español, es la palabra que muchos mexicanos y chicanos utilizan para reivindicar la recuperación de Aztlán, la mítica tierra de los aztecas que hoy se introduciría desde México en el sur de Oregón y Colorado. Pero California y Texas son también grandes nombres que se pronuncian en medio de las grandes victorias y de las grandes derrotas, según en qué lado del Río Grande intelectual se sitúe el interlocutor. No sólo las pirámides vuelven a ser convocadas. El Álamo también continúa ardiendo.
Por entonces, era México quien prohibía la emigración de estadounidenses hacia su territorio, alarmadas sus autoridades por el separatismo texano. Hoy, la bandera de la imaginaria Aztlán que muchos manifestantes enarbolaron por las calles de Estados Unidos lleva los colores mexicanos más siete estrellas que representan a los estados de California, Arizona, Colorado, Nuevo México, Texas, Oklahoma y Utah.
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Y por si faltara algo, además de los espectros históricos se enarbolan en este contexto las apocalípticas advertencias de Samuel P. Huntington, "profeta" del Choque de las Civilizaciones, que en un ya también mítico estudio -revelador para unos, "racista" para otros- advierte a Estados Unidos sobre el "peligro" de un país dividido en "dos culturas y dos idiomas", con la nueva masa latina sin ser asimilada por una democracia anglosajona que estaría a punto de sucumbir "desde Los Angeles a Miami".
Tierras como Florida o Louisiana que nunca fueron mexicanas pero que hoy son reivindicadas como hispanas por el aplastante peso demográfico de los latinos han hecho saltar todas las alarmas en muchos ciudadanos de la América media pero también en otros muchos representativos de la política estadounidense ante lo que se ve como un feroz expansionismo hispano recubierto de reivindicaciones laborales que flotan en un mar de banderas mexicanas.
"Parasitismo económico"
Destacados intelectuales mexicanos como Carlos Fuentes no sólo aceptan el término 'reconquista' sino que recuerdan que "México estuvo en el suroeste de los Estados Unidos antes que los Estados Unidos de América", y lo hacen desde los espacios más directamente relacionados con la presidencia mexicana de Fox. Son palabras que llevan a los conservadores estadounidenses a predecir en sus medios de referencia una "Segunda Guerra Mexicana" basada en el "revanchismo político", el "imperialismo cultural" y "el parasitismo económico" que ven en las masas mexicanas, con mención expresa a Fuentes y a sus aplaudidos discursos reivindicativos mexicanistas.
Un inflamable vídeo ha comenzado a ser convertido en el símbolo de la señal de alarma que aterroriza a cada vez más estadounidenses ante lo que se presenta como una "invasión" por doble vía -demográfica e inmigratoria-, en un fenómeno de idénticas características al que una gran parte de la opinión pública europea teme con los flujos musulmanes hacia el continente y que, políticamente, se manifiesta en el cada vez mayor y más exasperante número de piedrecitas puestas en un zapato turco que se desespera por pisar las alfombras de Bruselas.
Aunque, obviamente, la comunidad hispana estadounidense no está relacionada con la generación de las graves crisis nacionales (suburbios de Francia) o mundiales (viñetas de Mahoma) cuando no en históricos atentados terroristas (Madrid, Londres) que ha padecido Europa, sus graves problemas de integración en la cultura mayoritaria estadounidense son vistos como un amenazante remedo de lo que sucede en el Viejo Continente con los musulmanes, donde no sólo se producen graves crisis sociales sino también un permanente estado de tensión que lleva a las policías a vigilar de forma constante, no sólo a quienes llegaron de los países asiáticos o africanos musulmanes, sino también a sus descendientes, muchos de ellos envueltos en una permanente actividad conspiratoria filoterrorista, cuando no directamente terrorista de destrucción de la cultura que les dio albergue.
"Se están muriendo"
En el vídeo estadounidense (descargar -4,5 mb- o visionar desde esta dirección) se presentan imágenes de las masivas manifestaciones de las últimas semanas en Estados Unidos pero también se escuchan a destacados representantes mexicanos o mexicano-estadounidenses pronunciar palabras como "reconquista" o afirmar la oportunidad de hacerse con el control de un país donde "ellos" -los "gringos"- "están muriendo" pues "son viejos y no están teniendo bebés", en comparación con las robustas tasas reproductivas de la comunidad latina.
Destacados medios conservadores estadounidenses alertan sobre la profusión de banderas mexicanas en las manifestaciones y de pancartas con mensajes como "Si crees que soy ilegal porque soy mexicano, aprende la auténtica historia, porque estoy en mi casa".
En el Congreso estadounidense, la feroz oposición a los proyectos de regulación -y regularización- que la administración Bush ha intentado para los millones de emigrantes ilegales en territorio estadounidense ya ni tan siquiera es ablandada por la construcción de un muro fronterizo que intente detener el tsunami inmigratorio que llega, imparable, desde el sur.
Sencillamente, para amplias capas políticas y sociales estadounidenses, el asunto está tan fuera de control como fuera de control está Europa en las cada vez más frecuentes y violentas crisis con sus emigrantes musulmanes, en un tema que también es visto como una amenaza directa a la seguridad nacional de Estados Unidos.
Las fotos de masas de latinos jóvenes con miles de niños y más miles de banderas mexicanas enarboladas por todos se mezclan, especialmente en la mitad conservadora del país, con las palabras de Samuel P. Huntington en su estudio de 2004 profetizando que "demográfica, social y culturalmente, la "reconquista" del Sudoeste de los Estados Unidos por México se encuentra en marcha (...). Ningún otro grupo de inmigrantes en la historia de los Estados Unidos ha reivindicado o ha podido reivindicar una reclamación histórica de territorio de Estados Unidos. Los mexicanos y los mexicano-americanos pueden y ejecutan esa reclamación".
"Católicos franceses, españoles y portugueses"
"El persistente influjo de inmigrantes hispanos amenaza con dividir a los Estados Unidos en dos pueblos, en dos culturas y en dos idiomas. A diferencia de pasados grupos de inmigrantes, los mexicanos y otros latinos no se han asimilado dentro de la principal cultura de los Estados Unidos, formando, en su lugar, sus propios enclaves políticos y lingüísticos “desde Los Ángeles a Miami- y rechazando los valores anglo-protestantes que construyeron el sueño americano. Los Estados Unidos ignoran este desafío de forma negligente", afirma Huntington en la apertura de su estudio "El desafío hispano" (publicado en Foreign Policy, donde se puede leer previo registro gratuito, o descargable en pdf desde la Universidad de Harvard, donde Huntington imparte sus clases).
El profesor advierte cómo este "segundo pueblo" en Estados Unidos no compartiría valores clave en la formación del país, y cómo, entre otras cosas, "disiente de valores protestantes como el individualismo, la ética del trabajo y la creencia de que los humanos tenemos la capacidad y la obligación de intentar crear un cielo en la tierra", en comparación con los valores llevados por "católicos franceses, españoles o portugueses".
Huntington concluye preguntándose que habría sucedido con los Estados Unidos si los "protestantes británicos" no hubieran llevado esos valores en los que se fundó la Norteamérica estadounidense. Y su respuesta es demoledora: "No serían los Estados Unidos; sería Québec, México o Brasil".
