NUEVO DIGITAL Internacional - El líder conservador británico pide votar "a cualquiera menos al BNP": Las tensiones sociales con las comunidades musulmanas disparan en Europa Occidental el apoyo electoral a partidos de "ultraderecha"
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El líder conservador británico pide votar "a cualquiera menos al BNP": Las tensiones sociales con las comunidades musulmanas disparan en Europa Occidental el apoyo electoral a partidos de "ultraderecha"

El líder conservador británico pide votar "a cualquiera menos al BNP": Las tensiones sociales con las comunidades musulmanas disparan en Europa Occidental el apoyo electoral a partidos de "ultraderecha"

25.04.06 • 06:31 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

El British National Party, en el Reino Unido. El Front National de Le Pen, en Francia. O el secesionista flamenco Vlaams Belang de Bélgica. El sistema político establecido les califica de "racistas, xenófobos y ultraderechistas". Ellos se autodefinen como "derecha social", como organizaciones que reproducen en sus mítines y en sus programas lo que, en su opinión, realmente opinan los ciudadanos en los bares o en sus casas. Todos ellos están teniendo muy significativos avances en las intenciones de voto en una tendencia generalizada en una Europa Occidental que se alimenta también de partidos de corte similar en Dinamarca, Noruega o Austria, por mencionar sólo los casos más significativos.

En Francia, Le Pen ha subido cinco puntos en intención de voto hasta hacerse con un 21 por ciento del electorado, según encuestas fiables, a pesar de que le crece la competencia en un espectro ideológico extremo cada vez más disputado. El BNP británico ya ha conseguido un 7 por ciento del electorado con intención firme de voto en unas cruciales e inminentes elecciones locales y otro 24 por ciento está tentado de ello. En Bélgica, los medios más afines al Vlaams Belang atizan el estupor social que ha seguido al asesinato a puñaladas de un adolescente belga que se negó a dar su reproductor de mp3 a dos jóvenes "de aspecto norteafricano", según la grabación del hecho tomada de cámaras callejeras.

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En este último caso, y según la policía, la manifestación de repulsa que siguió al crimen de Bruselas fue la mayor registrada en Bélgica desde las masivas concentraciones de hace diez años en protesta por los delitos del pedófilo Marc Dutroux y contra la lentitud de la justicia belga en la investigación de aquellos hechos.

Muchos en Bélgica se temen que el asesinato de este adolescente no se aclarará, como no se ha aclarado tampoco aún la muerte de otro adolescente, este de raza negra y de origen nigeriano, que fue degollado por cinco "jóvenes marroquíes" el pasado mes de enero. No ha habido detenciones en medio del silencio sepulcral de la comunidad norteafricana y a pesar de las llamadas de algunas organizaciones de su entorno a informar a la policía si alguien identifica a los autores de los crímenes.

La comunidad negra belga también habló de "asesinatos racistas". Incluso medios de la izquierda del país hablaban ya entonces del "racismo árabe contra los negros", como bien se encargaban de difundir medios en el espectro ideológico opuesto con poco ocultos y revanchistas "ya lo estamos diciendo nosotros y nos llamáis ultraderechistas".

Y mientras en Francia Le Pen ha sabido capitalizar la violencia de los jóvenes descendientes de emigrantes norteafricanos y subsaharianos en los suburbios franceses pero también la irrupción de la "extrema izquierda" durante las protestas contra la reforma laboral juvenil, en otras latitudes lo que es explotado a veces por grupos "fuera del sistema" son las "diferencias" musulmanas que obligan a una reconsideración no sólo de valores sociales e ideológicos tradicionalmente occidentales sino a chocantes "excepcionalidades" culturales o religiosas.

El British National Party, virulentamente antimusulmán, encontró un auténtico filón en la exigencia de los presos musulmanes de una cárcel londinense que exigieron -y consiguieron- la construcción de pabellones de servicios especiales para ellos puesto que se negaban a realizar sus necesidades fisiológicas "mirando a La Meca".

Aunque las autoridades de la prisión intentaban aclarar con urgencia en los medios más reputados que la construcción de pabellones de servicios especiales para los musulmanes entraban dentro de los presupuestos de reforma del centro penitenciario, el BNP en denunciar cómo es gastado "el dinero de los contribuyentes" en las "exigencias sin fin" de los musulmanes, cuyas demandas no tienen ni lejana equivalencia en las realizadas por los fieles de otras confesiones como "hindúes, sijs o budistas".

El hecho es que, según la encuesta de YouGov para el Telegraph, la intención de voto para el BNP británico es tan "preocupante" que la "clase política establecida" se encuentra inmersa en plena alarma, hasta el punto de que el líder de los conservadores británicos, David Cameron, realizaba ayer un dramático llamamiento ante las inminentes elecciones locales londinenses para que los electores "voten a cualquiera menos al BNP".



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