NUEVO DIGITAL Internacional - Tras la llegada de Morales al poder: Estados Unidos denuncia una "explosión" en el cultivo de la variedad de coca destinada a abastecer el narcotráfico de América Latina y Europa Occidental
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Tras la llegada de Morales al poder: Estados Unidos denuncia una "explosión" en el cultivo de la variedad de coca destinada a abastecer el narcotráfico de América Latina y Europa Occidental

Tras la llegada de Morales al poder: Estados Unidos denuncia una "explosión" en el cultivo de la variedad de coca destinada a abastecer el narcotráfico de América Latina y Europa Occidental

27.04.06 • 06:05 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

Desde la llegada de Evo Morales al poder en Bolivia la producción de hoja de coca en el país se han incrementado en más de un 60 por ciento. Esa situación ha derivado en un fuerte aumento de los procesos de conversión de la coca en cocaína y en su consecuente envío ilegal a los mercados de consumo en Argentina, Brasil y, sobre todo, Europa Occidental.

Así lo acaban de advertir varios informes presentados por funcionarios del gobierno de Estados Unidos a las autoridades de La Paz. En los estudios se sostiene que, en los últimos tres meses, se ha registrado un "incremento explosivo" de las plantaciones cocaleras del país, cuyos excedentes van directamente a alimentar las fábricas de cocaína.

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"Los mercados de Argentina y principalmente de Europa están recibiendo mucha más cocaína proveniente de Bolivia que antes", afirmó Anne Patterson, funcionaria de la oficina de narcóticos de Estados Unidos, quien añadió que esa situación se ha producido a partir del desembarco en el gobierno de Morales, un dirigente que llegó a la política como representante de los intereses de los cultivadores de coca.

Según los informes realizados por las autoridades norteamericanas, en los últimos tiempos las plantaciones de coca alcanzaron las 30.000 hectáreas, de las cuales sólo 7.000 estuvieron destinadas al consumo tradicional de la hoja, y el resto fueron a parar a los laboratorios productores de cocaína.

Estados Unidos ha sido durante los últimos años el principal sostén financiero de los programas de erradicación de los cultivos cocaleros en Bolivia.

Hasta 2005, su aporte económico logró reducir en más de 6.000 hectáreas las plantaciones de coca, pero los esfuerzos naufragaron cuando Morales asumió la presidencia del país, puso en el congelador los planes de erradicación y lanzó una campaña internacional para lograr la despenalización del consumo de la hoja con el respaldo político del venezolano Hugo Chávez.

Ese proceso se produjo, incluso, contradiciendo las propias leyes bolivianas vigentes desde 1989 que establecen que sólo se permitirá el cultivo de hasta 12.000 hectáreas de coca destinada a usos tradicionales.

La norma está referida a regular las plantaciones ubicadas en la denominada región de los Yungas, unos valles agrícolas cercanos a La Paz, donde efectivamente se cumple ese requisito. Sin embargo, los cultivos irregulares se han extendido principalmente en la región de Chapare, de donde es oriundo el propio Morales.

Especialistas en la materia sostienen que lo que ocurre en Chaparé es lo que alienta la preocupación de Estados Unidos, debido a que las plantaciones de esa región se concentran en la producción de un tipo de coca de hojas grandes, que se usa principalmente para la transformación química en cocaína. La coca de usos legales, es decir la que la que se masca para prevenir los efectos de la altura o el hambre, tiende a ser de una hoja más pequeña, y es producida en otras regiones del país.

Ese panorama ha llevado en los últimos meses a la administración Bush a lanzar una fuerte presión sobre las autoridades bolivianas para forzar un cambio de posición en el tema. Como parte de esa estrategia, la Casa Blanca anunció un millonario recorte de los fondos que anualmente destina la Casa Blanca a lucha antinarcóticos en el país sudamericano, lo que fue calificado como un "chantaje" por el propio Morales.

Sin embargo, la funcionaria norteamericana le garantizó el martes al presidente de Bolivia que su país estaba dispuesto a dar macha atrás con esa medida si desde La Paz de daban algunos gestos que reflejaran un compromiso concreto con la erradicación de los cultivos ilegales de coca. En ese sentido, la advertencia de Patterson se enfocó básicamente en el reclamo de que se ponga coto a la producción excedente que es utilizada para la fabricación de la cocaína y que el gobierno de La Paz suspenda su campaña por la despenalización del consumo de la hoja de coca.

"En nuestra opinión, no hay soporte internacional para la idea de la despenalización porque hay un tratado importante que es muy claro sobre el punto. No creo que esta idea vaya a prosperar en el futuro y los Estados Unidos no van a apoyar esta idea tampoco", dijo la funcionaria. En este sentido hizo mención a los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que sostienen que la hoja de coca es considerada como un veneno y a los dictámenes de la Convención de Viena, a la que ha adherido Bolivia, que castigan su uso y comercio con una suerte de arresto domiciliario.

Pero más allá de las recomendaciones norteamericanas, el gobierno de La Paz no parece convencido de la necesidad de abandonar su reclamo por la despenalización y hasta duda de los datos de los informes sobre el incremento de las plantaciones cocaleras.

Al respecto, el viceministro de defensa social boliviano, Felipe Cáceres, dijo que el aumento de los cultivos en el país es "insignificante" y que el gobierno de Morales ha batido el récord en procedimientos de incautación de drogas. "En tan sólo tres meses logramos incautar más de 4 toneladas, más de lo que se secuestró en todo el año pasado. De esa cantidad la mitad viene de Perú", afirmó el funcionario.

En paralelo, Morales ha decidido encarar una serie de negociaciones con el propósito de conseguir adhesiones internacionales para llevar ante las Naciones Unidas su planteo por la despenalización. En ese proceso ya ha recibido el aval de Chávez, quien en defensa de las posiciones del boliviano ha asegurado que la hoja de coca es "altamente nutritiva" y propuso a la población de su país comenzar a comer pan hecho de la harina de coca para "quitarle la satanización a ese producto".

Como parte de su campaña, el mandatario boliviano ha llegado incluso a regalarle a la secretaria de estado de Estados Unidos, Condoleeza Rice, un charango decorado con hojas de coca, durante los actos de investidura de Michelle Bachelet como presidenta de Chile.

Por no hablar de la propuesta que el dirigente boliviano ha lanzado a través de su canciller David Choquehuanca en el sentido de reemplazar el vaso diario de leche que se reparte a los niños en las escuelas bolivianas por un vaso de té de coca. "Nuestros niños necesitan calcio, y las hojas de coca tienen más calcio que la leche", fue el insólito argumento.



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