NUEVO DIGITAL Internacional - Amenaza para la seguridad de Estados Unidos: Washington refuerza su inteligencia en América Latina para vigilar a Chávez, la frontera de México y las bandas que recaudan fondos para el terrorismo islámico
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Amenaza para la seguridad de Estados Unidos: Washington refuerza su inteligencia en América Latina para vigilar a Chávez, la frontera de México y las bandas que recaudan fondos para el terrorismo islámico

Amenaza para la seguridad de Estados Unidos: Washington refuerza su inteligencia en América Latina para vigilar a Chávez, la frontera de México y las bandas que recaudan fondos para el terrorismo islámico

30.04.06 • 08:04 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

Junto con la preocupación que despiertan los planes nucleares de Irán, el gobierno de Estados Unidos ha decidido fortalecer su vigilancia sobre América Latina, donde considera que se comienzan a presentar situaciones de peligro que podrían poner en serio riesgo su hegemonía dentro del continente y generar inestabilidad en la región. Básicamente la inquietud norteamericana se vincula al creciente protagonismo político de Hugo Chávez dentro del territorio latinoamericano y a sus lazos cada vez más fuertes con el regimen cubano de Fidel Castro.

Pero también en la Casa Blanca generan incertidumbre otras cuestiones más específicas: los vínculos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con el narcotráfico; la sospecha sobre la existencia de bandas consolidadas que operan en la zona de la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay en la búsqueda de financiamiento del terrorismo islámico; y las crecientes debilidades que ofrece la frontera terreste con México para ingreso de ilegales y delincuentes a Estados Unidos.

En conjunto, América Latina empieza a ser observada desde Washington como una amenaza para sus intereses. Esa situación ha terminado por convencer al presidente George Bush de que debe corregir algunos errores en cuanto a la política de inteligencia de su país y reforzar su estrategia en la región.

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Según los anticipos ofrecidos por directos colaboradores del mandatario, en principio el proyecto plantea el aumento en el número de espías desplegados dentro de la región, aunque se especula que también abarcaría otras maniobras más globales de espionaje.

"El presidente Bush quiere más espías humanos", afirmó el directo de Inteligencia de Estados Unidos, John Negroponte, en una entrevista publicada recientemente por la revista Time.

El funcionario, que supervisa las dieciséis agencias norteamericanas de inteligencia y maneja un presupuesto de 40.000 millones de dólares anuales, indicó que las áreas bajo su mando, incluída la CIA, ya han iniciado la tareas para fortalecer su presencia en el hemisferio, tal y como lo pidió Bush.

"Estamos fortaleciéndonos en lugares en los que no hemos estado en los últimos años, donde habíamos dejado que las cosas se atrofiaran después del fin de la Guerra Fría, en América latina y en Africa", admitió el llamado "zar de la inteligencia" norteamericana.

Es clave que buena parte de los esfuerzos de la inteligencia norteamericana en la región estarán enfocados en la figura de Chávez, a quien la Casa Blanca ha reconocido como su enemigo número uno en América Latina. Los movimientos políticos del líder venezolano planteando acuerdos estratégicos con los más importantes líderes regionales, su alianza con Fidel Castro y su acercamiento al régimen de Teherán son seguidos de cerca en Washington.

Pero el punto que más ha encendido la luz de alarma en la administración Bush se refiere a las compras compulsivas de armamento dispuestas por Caracas en los últimos tiempos y la pretensión de Chávez de conformar milicias civiles destinadas a repeler cualquier intención de invasión externa o conflicto interno.

Los funcionarios norteamericanos vinculan esas decisiones de Chávez con un creciente movimiento de las FARC en la frontera entre Venezuela y Colombia. Si bien esa situación ha sido negada terminantemente por el mandatario venezolano, los informes de inteligencia de Estados Unidos aseguran que diversos cuadros de las FARC trafican drogas en la zona fronteriza a cambio de dinero y fusiles automáticos que utiliza el ejército de Venezuela.

Desde Caracas se sostiene que esas denuncias forman parte de la campaña de desprestigio que ha iniciado Bush en su contra, pero la Casa Blanca afirma tener diversas pruebas de su acusación, como imágenes satelitales de campamentos de la guerrilla colombiana ubicados en territorio venezolano.

"Chávez está buscando relaciones económicas, militares y diplomáticas más cercanas con Irán Corea del Norte y otros estados para seguir integrando el eje del mal", denunció públicamente el propio Negroponte en febrero pasado.

Por otra parte, la estrategia de la inteligencia norteamericana está enfocada a la búsqueda de los supuestos vínculos que tendrían dentro de la región las organizaciones del terrorismo islámico. En ese sentido, la zona conocida como la "Triple Frontera" entre Argentina, Brasil y Paraguay ha adquirido un interés central, especialmente después de que la justicia norteamericana detectó a principios de abril una operación financiera en la que 3.000 millones de dólares procedentes de esa región fueron transferidos a Al Qaeda y otros grupos terroristas.

A los ojos del gobierno de Estados Unidos, en la frontera tripartita operan bandas dedicadas a todo tipo de negocios ilegales con los que se recaudan fondos que posteriormente son utilizados por las organizaciones terroristas con presencia mundial. Washington considera que la vulnerabilidad que exhiben las leyes en Argentina, Brasil y Paraguay ha facilitado el desarrollo de una economía ilegal a gran escala en la zona, donde maniobran narcotraficantes, falsificadores, contrabandistas y personajes sospechados de financiar células terroristas del Hezbollah y Al Qaeda.

"La Triple Frontera es una invitación abierta a los terroristas, por su peligrosa combinación de descontrol, pobreza, actividades ilícitas, grupos desconectados, fuerzas de seguridad y militares mal equipadas y democracias débiles", alertó el teniente coronel Phillip Abbott, un especialista en América latina del ejército estadounidense, en una nota publicada por la revista Military Review.

La otra frontera que preocupa a la administración Bush por su porosidad es su propio límite terrestre con México. Por eso la estrategia ordenada a las áreas de inteligencia se relaciona con la necesidad de obtener información respecto de las redes clandestinas que estarían utilizando esa zona para acceder al territorio estadounidense.

Según algunas denuncias recogidas por los servicios de espionaje que conduce Negroponte, desde hace tiempo estarían operando en la frontera mexicana grupos dedicados a traficar pasaportes falsos y ofrecer accesos terrestres y con avionetas ilegales a los estados del sur de su país.



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