Mientras crece la animosidad estadounidense contra el pulso inmigratorio latino, 70.000 menores mexicanos han sido detenidos desde octubre tras intentar la entrada ilegal en Estados Unidos
XA pesar de lo pronosticado por quienes se oponían a la protesta, el Día sin Emigrantes no condujo a despidos masivos en la comunidad inmigrante ilegal. Sin embargo, en lo que sí acertaron fue en el profetizado auge del resentimiento con el que una gran parte de la sociedad estadounidense ve el "pulso" inmigratorio. Wayne Root, un multimillonario republicano del juego, las apuestas y las competiciones deportivas para minusválidos, proponía, con indisimulado sarcasmo, la organización de un "día sin productores, propietarios ni contribuyentes" para mostrar cómo "los emigrantes deberían dejar de quejarse".
Los grandes medios, pero sobre todo los más pequeños de ámbito local, se ven inundados de cartas de ciudadanos que se preguntan "cuánto va a durar esta farsa" en la que el himno nacional de Estados Unidos "será cantado en español para agradar (a unos emigrantes)" que deberían "no esperar que el país se amolde a sus necesidades". Con verse las manifestaciones como un "desafío", el himno cantado en español es visto casi como una "provocación" en el que se hace "una burla de los valores de Estados Unidos". Mientras, muchas emisoras latinas se niegan a emitir "la versión" del himno por ser "la interpretación de un intérprete" y, sobre todo, una "falta de respeto" al símbolo nacional, según las opiniones de los propios oyentes "mexicanos" que las estaciones de radio latinas admiten recibir.
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En Estados Unidos, el conflicto de la emigración es visto como "una cuestión de mexicanos" a pesar de que enormes grupos de población también se verían afectados de lleno por las eventuales medidas. Es el caso, por ejemplo, de las grandes comunidades asiáticas orientales, de las que, en estados como California, sería ilegal un 10 por ciento aproximadamente.
Según cifras del Pew Institute, de los 11,1 millones de personas que viven ilegalmente en Estados Unidos (otras fuentes elevan la cifra a 20 millones e, incluso, a más), aproximadamente un 13 por ciento son asiáticas mientras un 78 por ciento pertenecen al grupo étnico denominado como latino. Sin embargo, a diferencia de lo que sucede con la inmensa mayor parte de la comunidad latina, la asiática ilegal está muy asustada de ponerse demasiado en evidencia.
2.500 dólares por menor
Como en el caso de la emigración ilegal china en Europa, su invisibilidad es su principal arma de defensa, además del hecho de que el debate en Estados Unidos se ha concentrado desde el primer momento en la situación de la frontera mexicana.
Por esa frontera sur no sólo pasan "espaldas mojadas" conducidas por "coyotes" sino decenas de miles de niños, tan sin papeles como sus progenitores ya residentes en los Estados Unidos y que son llamados a intentar saltar la frontera conducidos en el intento por los contrabandistas de personas.
Desde octubre pasado, unos 70.000 niños “un 5 por ciento más que el mismo periodo del año anterior- han sido detenidos a través de toda la frontera mexicana cuando intentaban entrar en Estados Unidos sin los papeles en regla o sin ningún documento en absoluto cuando no con documentos falsificados.
Lo que preocupa a las autoridades estadounidenses no es sólo el fenómeno en sí, sino las cada vez más peligrosas tácticas que los contrabandistas de niños utilizan para ocultarlos de la vigilancia fronteriza. Las autoridades estadounidenses descubren cada vez con mayor frecuencia a "cargamentos" de niños transportados en camiones, y ocultos en diversas clases de compartimentos, lavadoras y depósitos de gasolina incluidos.
3.300 menores en el desierto
Los emigrantes pagan hasta 2.500 dólares por hacer pasar a un niño a través de un paso fronterizo establecido pero también se está produciendo el tantas veces suicida intento de la ruta alternativa del desierto, donde en sólo durante los tres primeros meses de este año se capturaron y devolvieron a México 3.289 menores, más del doble que hacía justo un año.
Las reagrupaciones familiares se encuentran detrás de un fenómeno que oculta su dramatismo tras el exponencial crecimiento de su importancia numérica. De hecho, las leyes inmigratorias estatales que se van aprobando no sólo no van relajando el tratamiento del emigrante ilegal sino que lo van endureciendo, como en el caso, por ejemplo, de la recién sancionada ley de Georgia, que motivó incluso una protesta pública por parte de Vicente Fox.
Según el gobierno del presidente mexicano, esta legislación promueve "actos discriminatorios contra la población mexicana y de origen mexicano". La nueva ley de Georgia requiere que una persona demuestre la legalidad de su estancia en Estados Unidos si quiere obtener beneficios públicos asistenciales. Además, las autoridades policiales verificarán el estatus legal inmigratorio de las personas que detengan.
El gobernador de Georgia, Sonny Perdue, salió al paso de esas acusaciones al más alto nivel que llegaban desde México y aseguró: "Quiero dejar esto claro: ni el gobierno de Georgia ni este proyecto son antiinmigrantes. Nosotros simplemente creemos que todos los que viven en nuestro estado tienen que acatar nuestras leyes".
