Alan García estudia la propuesta: El entorno de Humala propone la utilización de un detector de mentiras durante el debate televisivo entre candidatos
XMientras crece la preocupación de diversos sectores de Perú por lo que deparará el resultado de la segunda vuelta electoral que definirá el próximo 4 de junio al futuro gobierno del país, la desconfianza que generan las propuestas del exmilitar Ollanta Humala y del socialdemócrata Alan García, los dos candidatos que disputarán la sucesión presidencial de Alejandro Toledo, se ha convertido en el denominador común de la campaña y el tema recurrente en los análisis políticos del proceso electoral.
Si Humala dice la verdad cuando niega que sea parte del proyecto político del venezolano Hugo Chávez para América Latina, si García no miente cuando asegura que ha aprendido de las lecciones de su anterior gobierno y ahora se propone como la única alternativa "responsable" para Perú, son sólo una muestra de los interrogantes que a diario grafican el sentimiento compartido por buena parte del electorado del país.
La necesidad de superar esa sensación de incertidumbre ha pasado a ser el objetivo central de las estrategias de los dos partidos que luchan por la presidencia, situación que ha dado lugar a todo tipo de propuestas, algunas de lo más descabelladas. La última, que ha surgido del entorno del ex militar, ha planteado directamente la necesidad de instalar un detector de mentiras cuando se realice el debate televisivo entre los dos candidatos presidenciales.
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"Sería fabuloso para el pueblo peruano que cada candidato tenga un detector de mentiras en el debate para que quede claro cuándo miente y cuándo dice la verdad", lanzó el dirigente Daniel Abugattás, el ex portavoz de Humala, quien fue desplazado de ese estratégico cargo en medio de una polémica entre israelíes y palestinos que contaminó la campaña del postulante de Unidos por el Perú, denunciado en varias oportunidades por supuestas posturas antisemitas.
La idea de la utilización del detector de mentiras en el debate es analizada por los colaboradores de García, donde también se reconoce que es una asignatura pendiente de los candidatos la necesidad de llevar tranquilidad a los principales sectores del país respecto de sus respectivas propuestas de gobierno.
En ese sentido y tras la polémica nacionalización de los hidrocarburos dispuesta por Evo Morales, los temores sobre una mayor participación del Estado en la economía también se han extendido a la campaña por la presidencia de Perú, donde tanto Humala como García han prometido que obligarán a las empresas extranjeras que operan en el país a renegociar sus contratos, situación que ha recreado un gran nerviosismo entre inversores y empresarios.
El panorama de preocupación entre esos sectores se agudizó este martes después de la visita que el ex militar realizó a Bolivia para apoyar las últimas decisiones de Morales y recibir su respaldo político en el tramo final de la lucha proselitista peruana. Encima el encuentro entre Humala y Evo, que se realizó en la localidad boliviana de Copacabana, ubicada a orillas del lago Titicaca, tuvo como argumento oficial la inauguración de una clínica oftalmológica financiada con recursos enviados por el líder cubano Fidel Castro.
El ex militar es temido por inversores y empresarios por su discurso contra el libre mercado y por la posibilidad de que en caso de llegar al gobierno de Lima intente copiar la receta de expropiación puesta en marcha por Morales en su país. "Nosotros jamás hemos hablado de estatalizar nada. Hemos hablado de nacionalizar, y nacionalizar es poner al servicio de la nación un recurso", dijo recientemente Humala sobre el tema.
Sin embargo, su principal adversario tampoco logra llevar tranquilidad hacia esos sectores. Si bien García expresa una línea un poco menos radical que la del ex militar, sus ideas acerca de la necesidad de poner el estado peruano "al servicio del pueblo" a partir de la renegociación de contratos con empresas de capital internacional que en su opinión "afectan por falta de equidad y transparencia los intereses" del país no es un dato que pasa por alto entre los inversionistas.
De hecho el ex mandatario ha mencionado con claridad la situación de las empresas que operan en las áreas de electricidad, hidrocarburos y fundamentalmente la minería, el principal motor de la economía local. Los empresarios no olvidan que durante la gestión previa de García no ganaron para sustos: el ex presidente intentó estatizar la banca y colocar un fuerte impuesto a las compañías extranjeras, situación que derivó en la crisis económica y social más importante de toda la historia del país.
