La Guardia Nacional, a la frontera con México “ Los hispanos ocuparon el 42 por ciento de los trabajos creados en Estados Unidos desde abril de 2005 a pesar de representar sólo el 13,6 por ciento de la fuerza de trabajo total
X, XNo sólo el ejecutivo español tiene que reunirse de urgencia para afrontar el insólito recrudecimiento de una emigración ilegal que ha llevado en un fin de semana a más de mil africanos hasta las Islas Canarias y que representa, según el análisis del delegado del gobierno socialista en la zona, la incapacidad de África para avanzar en su desarrollo. Estados Unidos también se prepara para escuchar el primer discurso a la nación que George Bush realizará desde su despacho en la Oficina Oval para afrontar un tema de política doméstica.
Ni tan siquiera situaciones de emergencia nacional como el desastre del Katrina -que potenció aun más la emigración mexicana- habían merecido anteriormente que el presidente estadounidense apareciera en televisión, en horario de máxima audiencia, para dirigirse a su país, en un gesto que intenta comunicar, en sí mismo, la importancia que da a la reforma de la emigración en su país, y que otorgará la debida solemnidad al anuncio del despliegue de 3.500 a 10.000 soldados de la Guardia Nacional en la frontera con México en medio de la preocupación con que se ve el movimiento desde el gobierno de Fox.
En su mayoría de origen mexicano, unos doce millones de emigrantes ilegales viven actualmente en Estados Unidos, aunque hay estudios que elevan la cifra a los veinte millones, con un ritmo de crecimiento de casi un millón por año, y con muchos más millones esperando el reagrupamiento familiar tras la frontera mexicana hasta el punto de imponer una presión por la que tan sólo desde el pasado mes de octubre, las autoridades fronterizas estadounidenses ya habían detenido a más de 70.000 menores que intentaban la entrada ilegal en Estados Unidos con la ayuda de documentos falsos, de mafias de "coyotes" -criminales para Estados Unidos, "héroes" para millones de mexicanos-, o de las dos cosas al mismo tiempo.
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En medio de un creciente resentimiento de la población general estadounidense ante el repentino pulso planteado por la emigración ilegal, a veces no exento de reivindicaciones territoriales de mexicanos y de estadounidenses de nacimiento o ascendencia mexicana por los "territorios robados" a México, el presidente Bush intentará sacar adelante su propuesta de "dar papeles" a los millones de emigrantes ilegales ya residentes en Estados Unidos, muchos de los cuales atravesaron el "infierno de México" en su camino hacia el norte rico, como desde muchos medios estadounidenses se encargan de recordar en actitud claramente revanchista frente a las acusaciones de los activistas hispanos.
Pero, para resucitar su ya anteriormente fracasada reforma, Bush necesita compensar las fuertes resistencias que, desde muchos ámbitos del país, pero, principalmente, desde las zonas más conservadoras republicanas, se están planteando a una cuestión que, en las manifestaciones de grupos partidarios de una regulación dura, algunas pancartas de manifestaciones callejeras resumen con expresiones del tipo de "Invasion is not immigration".
Bush se encuentra literalmente atrapado entre quienes piden una estricta regulación de la emigración con el fin de que el país no colapse con una carga que no puede soportar indefinidamente, y quienes exigen mano de obra barata precisamente para sostener el crecimiento, no sólo de sus negocios, sino también de la economía estadounidense en su conjunto.
Y, para colmo, la solución de las tropas desplegadas en la frontera tampoco convence a legisladores de ninguno de los lados, quienes consideran ya suficientemente "ocupadas" a las tropas en Irak o carentes de una preparación específica para actuar de guardias fronterizos, por mucho que, desde la Casa Blanca, se intente destacar que sólo efectuarán labores de apoyo a los cuerpos de vigilancia de fronteras.
En medio de una enconada polémica que no sólo divide al país sino que también acorrala a un gobierno incapaz de sacar adelante su reforma, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos continúa arrojando datos que ofrecen la otra cara de la moneda, la del estratégico peso que los hispanos están consiguiendo en la economía de Estados Unidos.
Un 42 por ciento de los trabajos que se crearon en Estados Unidos desde abril de 2005 fueron copados por latinos a pesar de representar sólo el 13,6 por ciento de la población laboral de Estados Unidos, según datos oficiales. Mientras tanto, la tasa de desempleados para los latinos se mantiene prácticamente equivalente a la de la población general estadounidense, un 5,4 y un 4,7 por ciento, respectivamente.
Por añadidura, el paro hispano desciende con un fuerte ritmo, incluso con cifras tan pequeñas de desempleo, puesto que si en abril de 2005 el desempleo de esta comunidad se cifraba en el 6,4 por ciento, un año después había bajado ya al mencionado 5,4 por ciento, en cifras que se barajan desde amplios sectores proemigración como una demostración de que sobra el debate ante la contundencia de los hechos consumados.
