NUEVO DIGITAL Internacional - Un 'estado paralelo': Las grandes organizaciones de narcos de Sao Paulo inundan de 'incentivos sociales' a unas favelas en las que también consiguen su 'ejército paralelo'
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Un 'estado paralelo': Las grandes organizaciones de narcos de Sao Paulo inundan de 'incentivos sociales' a unas favelas en las que también consiguen su 'ejército paralelo'

Un 'estado paralelo': Las grandes organizaciones de narcos de Sao Paulo inundan de 'incentivos sociales' a unas favelas en las que también consiguen su 'ejército paralelo'

22.05.06 • 06:42 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

La formidable inserción que han logrado construir las bandas de narcotráficantes entre los sectores más pobres de Brasil es la gran conclusión del estallido de violencia que sacudió en los últimos días a la ciudad de Sao Paulo. Mientras los cadáveres inundaban las calles de la ciudad en medio de los enfrentamientos entre narcos y policías, la contundencia de las imágenes que mostraban a los pobladores de las favelas alentando la revuelta de los delincuentes echaban luz sobre una situación mucho más peligrosa: cómo en algún punto esas bandas habían logrado reemplazar la asistencia del propio estado brasileño hacia esos sectores.

La organización y el poder de fuego que mostró el denominado Primer Comando de la Capital, el grupo mafioso que desató la violencia en Sao Paulo, dejó en claro que no se trataba de una banda más, sino de una poderosa estructura de más de 20.000 hombres que promueve un discurso cargado de reivindicaciones político-sociales mientras se nutre financieramente de los recursos del narcotráfico. Algunos ya no dudan de que se trata de una especie de 'estado paralelo' aunque otros apuntan a que su funcionamiento se asemeja notablemente al de un partido político tradicional. Y en realidad mucho de lo que hace el PCC no está lejos de las prácticas de 'clientelismo' al que recurren habitualmente los dirigentes políticos brasileños y del resto de la región.

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A este respecto, una investigación publicada en los últimos días por la muy seria revista brasileña Caros Amigos reveló en detalle el funcionamiento del comando narco paulista y los 'incentivos sociales' que promueve la organización como parte de su estrategia de marketing para ganar adhesiones y colaboración entre los habitantes de las favelas y otros barrios pobres de la ciudad.

La publicación asegura que el PCC funciona hábilmente como "una empresa de comercialización de drogas", por lo que tiene dividido el territorio de la ciudad en cinco regiones (norte, sur, este, oeste y centro) que le garantizan el control total del tráfico y el manejo absoluto de los presidios paulistas, en su mayoría colmados de presos por narcotráfico.

El 'trabajo social' del comando en las cárceles involucra el pago de un salario a los presos más pobres, a los que a su vez proveé de una cesta básica de alimentos por semana. Pero la asistencia no culmina ahí: los líderes del PCC contactan con las familias de los reclusos, que en mayoría viven en las favelas, a las que captan ofreciendo ayuda económica y protección.

La ayuda a las familias abarca la entrega de alimentos y dinero y, como si se tratara de algún político en campaña electoral, los narcos hasta organizan eventos para regalar juguetes a los hijos de los presos en los festejos del día del niño.

La estrategia en el caso de los niños es especial. Lo que empieza con regalos y atenciones culmina con una oferta para que se sumen a la organización entregando drogas a los dueños de las 'bocas de fumar', como las bandas denominan a los lugares encargados de la venta minorista de los estupefaciones. Los niños y adolescentes que cumplen esa función se los conoce como "avioncitos" y ganan en promedio unos 600 dólares al mes, es decir cuatro veces el salario mínimo de Brasil. La mayoría destina ese dinero a la compra de ropa y calzado de marca y drogas, aunque muchos de ellos asume un compromiso más firme con la organización y opta por comprar armas en el circuito ilegal para convertirse en 'soldado' de la causa.

La investigación de la revista, realizada durante los últimos cinco meses, reveló que el organigrama del tráfico de drogas de la ciudad implementado por el PCC copia el mismo esquema de las grandes corporaciones nacionales e internacionales, que dividen sus actividades en áreas de producción, transporte y comercialización. Con la división por regiones, la organización cubre todo el estado de Sao Paulo, con un negocio que supera los 340 millones de dólares anuales de recaudación.

"El comando narco domina cada una de las puntas del negocio: la venta al por mayor y al por menor, la que se realiza en las bocas de fumar, cuya actividad alcanza en promedio unos 1.500 dólares por día", advierte el informe.

Si bien no hay datos oficiales sobre la cantidad de ese tipo de comercios que funciona en la ciudad, se sabe que cada uno de los jefes de área negocia con una red de tráfico de nivel intermedio. A estos se suman los denominados cuadros del tráfico, constituídos por un grupo de empresarios con negocios de fachada, dueños de supermercados, restaurantes o negocios inmobiliarios.

"Ellos son los que compran y llevan la droga que luego será distribuida por el PCC, convertido en una especie de representante oficial y exclusivo para la venta minorista", describe la investigación.



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