Caracas ratifica su alineamiento con Teherán frente a la "amenaza imperialista" estadounidense en una réplica a los esfuerzos de Bush por mostrar el perfil "antidemocrático" de Chávez
X, X"Actuaremos con una lógica desarrollada y con la legalidad para hacer valer nuestro derecho a conseguir la tecnología nuclear". Con ese objetivo los gobiernos de Irán y Venezuela ratificaron en las últimas horas su acuerdo político para apoyarse mutuamente ante la comunidad internacional. El gesto constituye un nuevo desafío a la Casa Blanca en su intención de aislar al régimen de Teherán para forzarlo a abandonar su programa atómico.
La reactivación de la alianza estratégica entre Teherán y Caracas se produjo apenas unas horas después de que el propio presidente norteamericano, George Bush, en una sorpresiva declaración, criticara la intervención de Hugo Chávez en los procesos electorales de América Latina y juzgara que el avance de sus proyectos populistas "erosionan" la estabilidad del sistema democrático tanto en Venezuela como en otros países de la región, entres los que mencionó a la Bolivia gobernada por Evo Morales.
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"Permítanme decirlo claramente: estoy preocupado por la erosión de la democracia en Venezuela, Bolivia y toda la coalición de Hugo Chávez", afirmó el mandatario estadounidense. Y consideró que "intervenir en otras elecciones para lograr objetivos a mediano plazo no es del interés de la región", en una referencia directa al respaldo permanente del líder venezolano a Morales y a otros candidatos presidenciales regionales, como los casos del ex militar Ollanta Humala, en Perú; Daniel Ortega, en Nicaragua; y Andrés Manuel López Obrador, en México.
Al ataque -ya con rango explícito y oficial de Bush contra Chávez- también se han sumado algunos medios periodísticos de Estados Unidos, como el caso de la prestigiosa revista Newsweek. En su última edición internacional, la publicación desgranó durísimas críticas hacia el presidente de Venezuela, a quien define como "la nueva 'estrella de rock' del mundo de la política" por su "apasionado discurso contra la globalización, acompañado por histriónicas poses".
Newsweek consideró que si bien algunos analistas "parecen comprar la línea de discurso de Chávez que dice que los latinoamericanos están desencantados por la experiencia del liberalismo económico", sostiene que la realidad refleja que región está lejos de tambalearse hacia la izquierda radical. "Mientras Chávez parece reeditar cierta nostalgia Occidental romántica hacia la guerrilla de América Latina, las tendencias subterráneas están en la dirección contraria", asegura la revista.
Sin embargo las voces críticas que se alzan en Washington están muy lejos de refrenar los impulsos del líder venezolano, y más bien parecen retroalimentarlos. Así se entiende que la primera respuesta de Chávez a los comentarios en su contra lanzados por Bush haya sido justamente la de consolidar sus lazos políticos con Teherán.
"Estamos alineados en la misma estrategia contra la amenaza imperialista de la Casa Blanca", transmitió el venezolano al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, durante una conversación telefónica que mantuvieron anoche y en la que acordaron apoyarse mutuamente en los foros internacionales. Según la información difundida por la radio estatal iraní, ambos mandatarios ratificaron que comparten "muchos ideales y propósitos comunes" que los unen profundamente.
"Las posturas de los enemigos de nuestros dos países son cada vez más débiles. Por eso promovemos que los gobiernos independientes se unan para defender los intereses de sus pueblos", aseguró Ahmadineyad. Y añadió: "La victoria será para el pueblo de Irán y para todas las naciones libres del mundo".
La actitud de Chávez hacia las autoridades de Irán y sus polémicos movimientos de los últimos días, entre ellos la llamativa visita del venezolano a Libia para acercar posiciones con Muamar Gadafi, son seguidas de cerca por Washington, que por eso resolvió la semana pasada disponer la prohibición para la venta de armas a Caracas con su inclusión en la lista de naciones que "no cooperan plenamente" en la lucha antiterrorista.
La Casa Blanca confiaba en que esa decisión paralizaría las negociaciones de Chávez con las autoridades rusas por la compra de armamento, lo que finalmente no ocurrió. La situación provocó, entonces, que recrudeciera la desconfianza de la diplomacia norteamericana hacia Moscú, quien también -en la opinión de Washington- ha asumido un rol desafiante al oponerse a la utilización de presiones políticas, económicas y militares para bloquear a Irán y obligarlo a suspender sus proyectos para el desarrollo de tecnología nuclear.
