Un videojuego estadounidense provoca las iras de un Chávez que anuncia, en perspectiva opuesta, una película apologética con Oliver Stone
XUn ingrediente inesperado se ha sumado en las últimas horas a la cada vez más conflictiva relación entre Hugo Chávez y el gobierno de Estados Unidos. La presentación de un videojuego, producido por una empresa norteamericana, que simula una invasión de Estados Unidos a Venezuela con la toma de las refinerías petroleras del país y el objetivo final de derrocar a un "tirano" imaginario, en una alusión directa a Chávez, ha provocado un dura reacción de Caracas, que considera que el entretenimiento sería un modelo de preparación para una invasión real.
Después de la polémica que desató en Perú la difusión de un juego interactivo similar que, bajo la denominación de "Ollanta recargado", ilustraba el escenario de un posible gobierno del ex militar Ollanta Humala y proponía una feroz batalla contra el candidato y su gran amigo Hugo Chávez, el nuevo entretenimiento fabricado por la norteamericana Pandemic Studios con el nombre de "Mercenaries 2: World in Flames" recrea directamente un imaginario contexto de combate contra el líder venezolano.
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"Los jugadores asumen el papel de soldados enviados a derrocar a un tirano hambriento de poder que altera el suministro de petróleo de Venezuela, desatando una invasión que convierte al país en una zona de guerra", describe la publicidad del juego. La simulada misión se inicia con la llegada de un comando norteamericano al Complejo Refinador Paraguaná con el objetivo de tomarla por asalto armado. Y con armamento ultramoderno los soldados enfrentan incluso a los trabajadores del lugar, a los que el juego representa vestidos de trajes "rojos", en una simbólica referencia a los colores de la ideología comunista.
El anuncio de la salida a la venta del juego en momentos en que Chávez ha profundizado sus diferencias con la Casa Blanca con el reforzamiento de sus lazos con Irán y sus movimientos políticos en América Latina ha desatado todo tipo de cuestionamientos entre la dirigencia venezolana, que considera que se trata de una maniobra que apunta a "sembrar el terror" en el país.
"Creo que el gobierno estadounidense sabe cómo preparar campañas de terror psicológico para hacer que las cosas ocurran luego", afirmó el legislador Ismael García, quien sostuvo que el entretenimiento fue diseñado en el marco de una campaña propagandística de la administración de George Bush para conseguir el apoyo de la población a una futura invasión del país.
Si bien oficialmente las autoridades de la empresa que produce el juego negaron en forma terminante cualquier vinculación con Washington, los diseñadores del entretenimiento admitieron que la situación que simula el video no está muy alejada de la realidad.
"Pese a que un conflicto no necesariamente tiene que estar pasando, es lo suficientemente realista para creer que eventualmente podría pasar", reconoció el publicista de Pandemic, Chris Norris.
Chávez, por el momento, se ha mantenido distante de la polémica generada por el videojuego, aunque algunos de sus últimos movimientos anticipan que ya tiene lista su contraofensiva. Esa sensación parece desprenderse de los contactos que ha activado en los últimos días con el reconocido cineasta estadounidense Oliver Stone, director de las famosas "Pelotón" y "Nacido el 4 de julio", con la intención de contratarlo para la realización de una película que cuente los detalles del fallido "golpe de estado" del que su gobierno fue objeto en abril de 2002.
"Hemos hablado con él (por Stone) y con (John) Daily que será el productor de esta película", anunció el mandatario venezolano. Según los anticipos ofrecidos por colaboradores de Chávez, la intención es que la película denuncie los supuestos acuerdos entre sectores de la oposición política venezolana con algunos gobiernos del exterior, claramente el de Estados Unidos, que sirvieron para preparar los incidentes que casi terminaron cuatro años atrás con el gobierno chavista.
"Seguro que a algunas personas les da miedo que se haga una película sobre la intentona golpista porque esta gente va a investigar la verdad y va a decir lo bueno y lo malo", aseguró un Chávez notablemente emocionado por la posibilidad del film. En su opinión, lo que sucedió en Venezuela en abril de 2002 "es una cosa de película, en realidad es como para no sé cuántas películas".
