NUEVO DIGITAL Internacional - Héroes en Marruecos o Senegal; villanos en la 'Fortaleza Europa': Los traficantes de emigrantes se enriquecen con quienes se plantean como única disyuntiva 'O España o el Más Allá'
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Héroes en Marruecos o Senegal; villanos en la 'Fortaleza Europa': Los traficantes de emigrantes se enriquecen con quienes se plantean como única disyuntiva 'O España o el Más Allá'

Héroes en Marruecos o Senegal; villanos en la 'Fortaleza Europa': Los traficantes de emigrantes se enriquecen con quienes se plantean como única disyuntiva 'O España o el Más Allá'

30.05.06 • 15:43 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

De la misma forma que los "coyotes" disfrutan del estatus de héroes entre los mexicanos a quienes ayudan a pasar de forma ilegal la frontera con Estados Unidos, en Marruecos también saborean ese reconocimiento quienes, mientras tanto, en España son calificados como mafiosos traficantes de seres humanos cuando no de negreros. Para los marroquíes pobres desesperados por comenzar una nueva vida, "las bandas de traficantes de emigrantes son los modernos Robin Hoods que se arriesgan a ir a la cárcel para infiltrar a sus clientes dentro de la fortaleza europea", se dice desde las pequeñas aldeas marroquíes.

En ellas, en las aldeas, en los suburbios africanos, se espera cada año por vacaciones el regreso de quienes consiguieron pasar al otro lado de la fortaleza y vuelven cargados de regalos, y contando las maravillas de Europa, mostrándose como triunfadores con sus zapatillas de marca o sus aparatos electrónicos de última generación. Pero, además de excitar la imaginación de quienes aún viven entre el adobe, y ya piensan en convencer a la familia para vender las cabras o endeudarse durante años, y, por tanto, empobrecerse aun más, las organizaciones internacionales alertan sobre la esterilidad de la emigración desde el Tercer Mundo: igual que sucede en América Latina con las remesas de los emigrantes, el dinero que entra en África desde Europa se gasta en bienes de consumo, no en crear riqueza.

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Mientras en Estados Unidos pero también en Europa “y, desde luego, en España-, existe una creciente alarma social sobre la dimensión "invasora" que está cobrando la emigración, en los países de origen de la emigración “masivamente, ilegal-, los sueños no hacen sino engrandecerse y ensancharse con cada barca que parte desde la costa oeste africana hacia las Islas Canarias. No importa que muchos regresen con el fracaso dibujado en las caras ni que otros muchos “miles- ni tan siquiera regresen sin haber llegado tampoco.

O "Barcelona o Barxax", se dice en Senegal aludiendo a la forma local de referirse al Más Allá como única alternativa a la reunión con los familiares y amigos que ya disfrutan del supuesto lujo europeo en una ciudad que identifican con el país entero por la concentración en ella de miles de sus compatriotas, sin saber que los entusiastas relatos que llegan desde España sólo ocultan muchas veces el desesperado intento por ocultar el fracaso del sueño y la dureza de quienes intentan abrirse paso donde ni son esperados, ni muchas veces ni tan siquiera queridos.

En medio de un creciente sentimiento de pánico en la sociedad española ante unas formas de delincuencia extremadamente violentas cometidas por extranjeros y por completo desconocidas anteriormente en el país (y de las que ya se alertan en informes internacionales), desde la frontera sur de Estados Unidos ya se afirma que España es "el último caso" que demuestra cómo "no se pueden poner puertas a la emigración" ni aunque se quiera. En ese sentido, España consiguió detener los masivos y constantes desembarcos en las costas andaluzas sólo para ver cómo las fronteras de sus ciudades en el norte de África eran asaltadas por encima de sus vallas.

Y cuando consiguió atajar ese problema, las bandas de los "modernos Robin Hoods" trasladaron su negocio a Mauritania, desde donde enviaron su patética Armada negrera hacia las Islas Canarias. Y cuando también el gobierno español consiguió cerrar esa vía, el tráfico se fue más al sur, para salir desde Senegal, en barcos cada vez más grandes y mejor preparados para un viaje cada vez más largo y peligroso.

A diferencia de la solución arbitrada en Estados Unidos, donde se perseguirá a los empresarios que empleen a ilegales, en España no sucede lo mismo. Incluso los diarios de referencia más "progresistas" alertan sobre cómo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, tras dar ciudadanía a cientos de miles de emigrantes ilegales, no ha perseguido después el empleo de más ilegales, con lo que el flujo es constante, imparable, y pronto se forma de nuevo otros ejércitos de "sin papeles" que actúan como imanes para los millones que esperan en las chozas y en los misérrimos suburbios de África para escapar de sus extremadamente crueles guerras tribales o de sus extremadamente débiles batallas contra la pobreza.

Desde el sur de España, los semanarios internacionales alertan sobre "la peligrosa marea" de pieles oscuras que llega desde África y bajan de las barcas entre surfistas y bronceadas mujeres occidentales mientras en las capitales europeas se intentan "nuevas tácticas para evitar los desembarcos de emigrantes" y las encuestas muestran cómo los españoles son masivamente partidarios de que el ejército impida, por la fuerza si es necesario, que las flotas de las mafias les trasladen el problema a ellos mientras ellas se enriquecen.

Un pescador mauritano gana más de 30.000 euros limpios por cada barca que envía a las Islas Canarias sin incurrir en mayor responsabilidad que en el ser reconocido, además, como benefactor y héroe por sus conciudadanos, que ven en él la salvación tras cumplir con las bendiciones y las oraciones de los imanes locales. Ni todas las canciones del apocalipsis impedirán al negrero seguir amasandosu fortuna.



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