Senegal responsabiliza a la "injusticia planetaria desde el alba de los tiempos" del "asalto" de miles de sus jóvenes a España mientras exige dinero para readmitirlos
X, XEn Senegal nadie parece darse por enterado de que en España sus emigrantes son tomados como una pesada carga que las distintas administraciones se echan unas a otras dentro de las venganzas partidistas internas. Por el contrario, miles, quizás millones de senegaleses, ven en las Islas Canarias el puerto de entrada a un país que parece estar esperándoles con empleos sin límite mientras sus propios dirigentes políticos se abandonan a un agresivo victimismo por el que Europa estaría en deuda con un África incapaz de evitar que sus jóvenes sólo piensen en marcharse de ella como y cuando puedan.
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En Senegal, el lenguaje políticamente correcto de cierta sociedad europea no cala ni tan siquiera cuando se refieren a sí mismos. Sus periódicos hablan abiertamente de "los jóvenes que han tomado al asalto las costas de las Islas Canarias".
Y, como en cualquier sociedad, la primera lectura se realiza en clave de política interna. Mientras los sindicatos responsabilizan al gobierno de la "desastrosa" política de juventud de su país, el ministro correspondiente tardaba escasas horas en visitar un medio rival no sólo para eludir su propia responsabilidad sino para desviarla hacia la historia de la humanidad que ha sancionado una "injusticia planetaria desde el alba de los tiempos".
"De la esclavitud a la colonización, pasando por el deterioro de las condiciones del comercio que han hecho que, a medida que el Norte se desarrollaba, el Sur se hundiera en la pobreza y en la miseria", afirmaba el ministro senegalés para la cooperación internacional, Lamine Bâ, "la mundialización ha hecho del Sur un mercado de salida de un Norte que se encastilla contra los repetidos asaltos de los desesperados".
Reconociendo, no obstante, que "si bien los países del Sur tienen una parte de responsabilidad en la pauperización de las poblaciones que sienten cada vez más la necesidad de ir al Norte a la busca de un mejor futuro", el ministro advertía que la juventud de su país es "víctima de la desinformación" provocada por unos medios de comunicación que describen las supuestas maravillas de Europa, por lo que Bâ se manifestaba a favor de una contraofensiva informativa que abra los ojos a la realidad a los jóvenes senegaleses.
Tampoco eludía la autocrítica cuando el ministro se refería a la forma en que los senegaleses se gastan las masivas cantidades de dinero que llegan de la emigración. En este sentido, Bâ pedía que se invirtiera más allá de su despilfarro en "costosas ceremonias familiares", en una acusación que recuerda las realizadas por organismos internacionales a la escasamente productiva utilización que la emigración latinoamericana está dando al dinero que llega de sus emigrantes en Estados Unidos o Europa, básicamente malgastado en bienes de consumo o en vanas demostraciones de lujos inmediatos.
En Dakar, decenas de emigrantes -repatriados desde las Islas Canarias bajo la falsa idea de que, en realidad, eran trasladados a su dorada meta en la Península Ibérica- se manifestaban cortando carreteras e incendiando neumáticos mientras exigían "el fin inmediato de las repatriaciones", y demandando, o bien "visados" para regresar a España o bien "la muerte".
Mientras tanto, el malestar por la situación creada era evidente en las palabras del presidente senegalés, quien anunciaba "tolerancia cero", tanto para quienes se enriquecen en su país con la salida clandestina de miles de jóvenes hacia España como contra "las amenazas con las que (los repatriados) han sido entregados a las autoridades senegalesas" por parte de las españolas, según la versión de las autoridades africanas.
Este malestar podría verse considerablemente calmado con las aún indeterminadas cantidades de dinero que las autoridades senegalesas ya están exigiendo a España como condición para readmitir a sus propios ciudadanos, cantidades de dinero que, además, irían continuadas por un seguimiento de "lo que (Madrid) puede hacer por los repatriados" una vez devueltos a su país de origen.
