Paralelismos entre las carreras políticas de Humala y Morales: Los analistas advierten sobre la profunda división en la sociedad peruana a pesar del triunfo de García
XEl resultado de las elecciones en Perú, que consagraron al socialdemócrata Alan García como nuevo presidente del país, han constituído un gran revés para las aspiraciones de Hugo Chávez de extender su proyecto político populista a toda América Latina. El eje izquierdista que el venezolano ha integrado junto a Fidel Castro (Cuba) y Evo Morales (Bolivia) desaprovechó en los papeles la posibilidad de sumar un nuevo socio, pero en realidad el fracaso evidenció algo más: por primera vez en el horizonte regional se reflejó cierta intención de limitar lo que hasta ahora aparecía como una incontrolable influencia de Caracas.
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El mismo García se atribuyó la autoría intelectual de la maniobra para poner coto al avance del líder venezolano. "Hemos derrotado los esfuerzos de Chávez de extender su modelo militarista y retrógrado" al continente, gritó ante la prensa del mundo entero apenas los datos de los comicios afirmaban su victoria sobre el exmilitar Ollanta Humala, el "ahijado" político de la sociedad entre Caracas, La Habana y La Paz.
Los principales analistas políticos de Perú han coincidido en señalar que el resultado electoral le puso freno al avance de Chávez y de su '"eje antiimperialista" contra Estados Unidos.
Pero mientras algunos festejaron que el país haya quedado encolumnado con lo que consideran como los estados "racionales" de la región, en el sentido de no alinearse con los planes de Caracas, otros especialistas advirtieron que el nada desdeñable 47 por ciento de los votos obtenido por Humala en los comicios revela una profunda división entre la sociedad peruana que podría convertirse en "caldo de cultivo" para futuras avanzadas chavistas.
Quienes sostienen esta última hipótesis argumentan que la realidad post-comicios es bastante traumática como consecuencia del carácter violento que signó la campaña presidencial, presentada como una elección entre "la democracia o la dictadura" o entre "Chávez o Estados Unidos". "La polarización se da entre un sector social excluido y lo que podría llamarse las fuerzas del sistema", explicó Eguiguren, analista político de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
El especialista consideró que al ser electo como la opción que representaba "el mal menor" para el país, García enfrentará ahora el desafío de garantizar la gobernabilidad sin tener mayoría en el Congreso y con el partido de Humala como la primera fuerza parlamentaria.
"El temor que existe es que el ex militar pueda complicar al gobierno", planteó Eguiguren, quien como ejemplo recordó el caso de Evo Morales que, tras haber resultado fortalecido en las elecciones de su país en 2002, se convirtió en el máximo líder de la oposición y terminó poniendo en jaque al gobierno hasta que finalmente fue electo presidente.
Con una visión diferente, el analista José Luis Sardón consideró que el resultado electoral ha generado "un alivio compartido dentro y fuera de Perú" debido a la preocupación que generaban entre los empresarios e inversionistas "las posturas destructivas que alentaba Humala" en contra del libre mercado y el modelo económico vigente en el país.
Sardón sostuvo que la elección de García ha dejado en claro ante la comunidad internacional que Perú "está dentro de las naciones sudamericanas bien encaminadas, como Chile Argentina y Brasil" y ha optado por alejarse de las "posiciones radicalizadas de Cuba, Venezuela y Bolivia".
Sin embargo, otros especialistas sostienen que si bien la derrota de Humala frena la influencia regional de Chávez, tanto el líder venezolano como García van a repensar sus estrategias políticas en el marco de la relación bilateral y van a bajar el tono de sus declaraciones. "Es impensable que los dos países vayan a cortar relaciones", indicó Patricio Navia, del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Nueva York.
