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La alianza Irán-Venezuela dispara las alarmas: La oposición demócrata exige a Bush que se preocupe por Chávez además de por Irak

La alianza Irán-Venezuela dispara las alarmas: La oposición demócrata exige a Bush que se preocupe por Chávez además de por Irak

11.06.06 • 19:56 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

"Mientras nuestras tropas se están hundiendo en Irak, las amenazas a nuestra libertad alrededor del mundo aumentaron". Con esa dura advertencia el jefe demócrata del Senado norteamericano, Harry Reid, alertó a la administración de George Bush acerca del peligro creciente que representa la figura de Hugo Chávez para los intereses de Estados Unidos en América Latina. Washington debe tomar medidas urgentes porque Venezuela podría suspender en cualquier momento el suministro de petróleo al territorio estadounidense, exigió el legislador opositor.

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La advertencia de Reid es una más de las voces que en los últimos tiempos han reclamado a la Casa Blanca una atención especial de la situación política latinoamericana, especialmente por los movimientos de Chávez para extender su proyecto populista al resto de los países de la región, lo cual generaría una panorama adverso a las intervenciones de Washington en el continente.

En Estados Unidos siempre se observó con recelo la actitud del líder venezolano, pero esa sensación se transformó rápidamente en inquietud y preocupación luego del acercamiento de Caracas al gobierno de Irán, que incluyó un fuerte compromiso político de Chávez y su principal socio regional, el cubano Fidel Castro, en la defensa del programa de desarrollo nuclear puesto en marcha por la autoridades de Teherán y cuestionado por la comunidad internacional.

Ahora la exigencia planteada por la oposición demócrata a Bush sobre la urgencia por atender el frente latinoamericano evidencia que el temor se ha multiplicado a partir de las noticias que llegan de Caracas y que revelan que el acuerdo entre Chávez y el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, va mucho más allá de los meros pronunciamientos políticos.

De hecho, en las últimas horas Teherán confirmó que invertirá 9.000 millones de dólares en unos 125 proyectos de desarrollo en el territorio venezolano. El anuncio fue realizado por viceministro iraní de Industrias Ligeras, Mohsen Shaterzadeh, quien explicitó que esas inversiones estarán destinadas a financiar programas de construcción de viviendas, fábricas de materiales y vehículos así como por una iniciativa para procesar crudo pesado de la denominada Faja Petrolífera del Orinoco, en el sureste de Venezuela, que posee las mayores reservas de crudo pesado y extrapesado del mundo.

En el entorno de Chávez se entusiasman con ese último proyecto debido a que la construcción de la planta le permitiría al líder venezolano procesar el crudo dentro de su propio territorio y dejar de depender de las refinerías de Estados Unidos, que actualmente cumplen esa función. Una situación de esas características dejaría a Caracas las manos libres para decidir en cualquier momento suspender las exportaciones de petróleo al territorio norteamericano, lo que haría realidad los pronósticos con los que la oposición demócrata ha alertado a la administración Bush.

La preocupación de la dirigencia política norteamericana se ha extendido además a la política de rearme militar de Chávez, en especial por el fracaso rotundo de la prohibición impuesta por Washington para la venta de armas a Venezuela. Esa decisión fue absolutamente desconocida por el gobierno de Moscú que siguió adelante con las operaciones de venta de armamento acordadas con Caracas y ahora ha anunciado que le ofrecerá a Chávez una licencia especial para fabricar fusiles automáticos dentro del territorio venezolano.

"Se está negociando la construcción de una fábrica (de armamento) dentro de Venezuela", precisó a principios de la semana Nikolái Demidiuk, director para misiones espaciales del consorcio estatal ruso Rosoboronexport, después de que su país cumplió con la entrega de los primeros 100.000 modernos fusiles AK-1030 (Kalashnikov) adquiridos por el líder venezolano en una operación de 54 millones de dólares.

La licencia rusa permitiría a Chávez abastecerse internamente con material bélico, pero -además- lo habilitaría a producir armamento para la exportación. En Washinton sospechan que parte de las inversiones anunciadas por Irán en Venezuela estarían destinadas a financiar la fabricación de armamento, que después Chávez exportaría a Teherán para que Ahmadineyad arme sus propios ejércitos frente a la alternativa de una invasión norteamericana similar a la dispuesta en Irak.



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