Organización Panamericana de Salud: La angustia que genera la realidad social y política interna convierte a Cuba en el país de América Latina donde se registra el mayor número de suicidios
XLos turistas suelen elogiar sus paradisíacas playas y la alegría de su música. Pero para los cubanos parece que la belleza que ofrece la isla a los visitantes no logra compensar la angustia que les genera su realidad social y política. Cuba es hoy el país de América Latina donde se registra la mayor tasa de suicidios por habitante, una situación que impacta con mayor profundidad entre los jóvenes y adultos de la población y que -pese a los amplios programas de salud implementados por el régimen de Fidel Castro- parece muy lejos de poder ser superada.
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El último informe elaborado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sostiene que la isla lidera las estadísticas de suicidios del continente que, con una tasa de 18.1 por cada 100.000 habitantes en el período 2000-2005, incluso también es una de las más importantes a nivel mundial. Las cifras contenidas en ese informe confirman una tendencia preocupante que se ha venido manifestando en las últimas décadas: los cubanos se suicidan en un mayor número cada año y el fenómeno afecta con mayor impacto a los grupos de edades entre los 24 y los 45 años de edad.
Según diversos analistas, la angustia parece ser el denominador común de los repetidos casos de suicidios que se registran en la isla que desde 1959 gobierna el régimen de Castro. "Las causas son la desesperanza, el ambiente social sin horizontes, una especie de depresión colectiva que impulsa al escape por la vía del suicidio", aseguró un sociólogo e investigador cubano que trabaja para el ministerio cubano de Salud Pública citado por el diario El Nuevo Herald.
Los especialistas consideran que en Cuba los altos índices de suicidios tienen un componente social y político que los diferencia profundamente de las causas que lo provocan en otros lugares del mundo. Incluso, afirman que esos motivos son novedosos aún dentro de la isla, ya que -en su opinión- históricamente dentro del territorio cubano estaban motivados por otras circunstancias.
Quienes argumentan en favor de la fuerte motivación social del crecimiento de la tasa de suicidios en Cuba ponen de relieve las propias estadísticas oficiales del país. En ese sentido mencionan que a principios de la década de 1960 el índice de suicidios se ubicó entre 8 y 10 por cada 100.000 habitantes, y luego se disparó a un alarmante 23.2 en 1982, un promedio que se mantuvo a lo largo de los últimos 25 años.
Asimismo, algunos datos del ministerio de salud del regimen castrista sindican que a partir del año 2000 el suicidio se convirtió en la séptima causa de muerte de los habitantes del país.
Los registros destacan que las mayores tasas de suicidios dentro de Cuba se producen en las provincias orientales y en los centros urbanos, encabezados por la ciudad de La Habana. Otra característica vinculada al fenómeno es que los hombres se suicidaron en mayor número que las mujeres.
Los datos del informe de la Organización Panamericana de la Salud ubican el índice de suicidios de los cubanos en el 2005 en 26.4 para los hombres y 9.8 para las mujeres. Mientras tanto, en números absolutos, el mayor número de casos involucra a los jóvenes de entre 25 y 34 años, seguido por el grupo de edades que oscilan entre los 35 a 44 años.
"Hablar de suicidio por encima de tres por cada 100.000 habitantes debería ser un factor que encendiera todas las alarmas sociales", advierte la Organización Mundial de la Salud en un informe dado a conocer recientemente. El organismo que es parte de las Naciones Unidas considera, además, que es necesario tener en cuenta para determinar la profundidad del fenómeno que por cada suicidio que se concreta pueden producirse hasta 20 intentos fallidos, que provocan importantes lesiones, hospitalizaciones, y traumas emocionales que se prolongan durante toda la vida.
Entre los organismos internacionales ha generado sorpresa que el gran desarrollo alcanzado por Cuba en materia de salud y educación no haya servido para generar las condiciones necesarias para prevenir este tipo de fenómenos. "Las autoridades deben advertir que cada suicidio supone la devastacián emocional, social y económica de numerosos familiares y amigos. Y que por ello constituye un trágico problema de salud pública", advirtieron los expertos de la OMS en un mensaje dirigido al gobierno de Castro.
