NUEVO DIGITAL Internacional - Las civilizaciones también chocan en el Mundial de Alemania (1/2): De la 'Guerra de las banderas' al castigo a una joven (musulmana) demasiado amiga de un futbolista (argentino)
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Las civilizaciones también chocan en el Mundial de Alemania (1/2): De la 'Guerra de las banderas' al castigo a una joven (musulmana) demasiado amiga de un futbolista (argentino)

Las civilizaciones también chocan en el Mundial de Alemania (1/2): De la 'Guerra de las banderas' al castigo a una joven (musulmana) demasiado amiga de un futbolista (argentino)

26.06.06 • 06:54 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Nada más normal que un jugador celebre un gol homenajeando al país que le dio la oportunidad de jugar en el extranjero. Salvo que la bandera que enarbole sea la de Israel. La selección de Ghana tuvo que disculparse de forma inmediata y contundente después de que su jugador Paintsil la ondeara por todo el campo. En el Internet árabe y musulmán islamista, el Mundial de Fútbol de Alemania es visto como un complot de los infieles occidentales para someter a los fieles musulmanes. Diversos incidentes han simbolizado el Choque de Civilizaciones alrededor de un balón descrito a veces como un ídolo impío y traidor.

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La cosa ya había empezado a calentarse en el Reino Unido. Al gigante de los supermercados Tesco no se le ocurrió otra cosa que dar una nueva vuelta de tuerca a la corrección política prohibiendo a sus conductores que colocaran durante el Mundial de Alemania la bandera con la Cruz de San Jorge en las cabinas de los coches de reparto.

Se trataba de no molestar a personas de 'otras' religiones con la exhibición de la cruz. Pero, a quien consiguió enfurecer fue a los conductores ingleses, forofos o no del fútbol, que no sólo veían en la cruz una cruz sino, casualmente, la bandera de Inglaterra y de la propia e idolatrada selección inglesa con Beckham a la cabeza. Tesco tuvo que dar marcha atrás en medio de una campaña que reivindicaba el derecho a enarbolar la centenaria bandera inglesa... en la propia Inglaterra.

Días después, muy lejos de allí, pero en un nuevo episodio de 'Guerra de las banderas', un atribulado ministro de relaciones exteriores de Ghana tenía que reunir de urgencia a los embajadores de la Autoridad Palestina, Libia, Egipto, Arabia Saudí, Líbano, Argelia y Marruecos para disculparse ante quienes denominó como "nuestros hermanos y hermanas árabes".

La imagen del jugador de la selección ghanesa Paintsil enarbolando una bandera israelí tras marcar un gol había erizado el cabello del ministro y del gobierno de Ghana en su conjunto ante lo que el responsable de exteriores calificó como "el incidente de una persona individual que era completamente ignorante de las implicaciones políticas y diplomáticas (de su acto), y (que) obviamente no tiene ningún apoyo oficial".

También la Liga Árabe ha recibido ya una disculpa ante lo que podía ser presentado como una provocación por parte de la inocente Ghana, que bastante tiene con gestionar -por acción u omisión- la avalancha de sus ciudadanos hacia las Islas Canarias.

Paintsil no había llegado al mundo rico en una precaria barcaza sino a través de un bien legal y remunerado contrato con el equipo Hapoel de Tel Aviv, que le había sido sacado de la oscuridad y pobreza del fútbol africano. Y, hombre agradecido, quiso agradecer la confianza en él depositada por un país extranjero celebrando su gol de forma inocente con la bandera de sus patrocinadores. Pero un gesto así podía ser interpretado de cualquier forma menos de forma inocente. En especial, por los países árabes y musulmanes, poco dados a recrearse en la inocencia ante un país africano cuya población es en un 60 por ciento cristiana y en un 16 por ciento musulmana.

No obstante, la sangre no llegó al río ante las inmediatas disculpas de Ghana a todo país, organización o desorganización que sonara a árabe o a musulmán. De hecho, los musulmanes presentes en el mundial afirmaron que apoyarían a Ghana frente al rival más odiado del campeonato, por muchas banderas israelíes que se ondearan.

"Los árabes y los musulmanes aún apoyaremos a Ghana frente a los Estados Unidos", decía un aficionado egipcio resituando los frentes del Choque de Civilizaciones, anécdotas aparte. "Todo lo que hizo Ghana fue ondear una bandera en apoyo e Israel, pero lo que América hizo fue matar a cientos de miles de civiles en Irak y Palestina. Al menos, los de Ghana se disculparon".

Sin embargo, los futbolistas ya se habían convertido antes en involuntarios protagonistas de la rigidez musulmana, en especial con sus mujeres. En España, mientras una delegación del Tribunal de la Sharia de Malasia visitaba a los conversos de la Junta Islámica española y se manifestaba contra las interpretaciones "dogmáticas" del Corán en medio de la complacencia de los autodenominados "musulmanes moderados españoles", poca gente sabía que escasos días antes, precisamente la policía moral islámica malaya había detenido y multado a una joven estudiante de 21 años por haber sido sorprendida en la habitación de un jugador argentino de fútbol.

La joven rogó “y obtuvo- una condena 'suave', el equivalente a la no despreciable cifra en el país de 333 dólares, pues recordó al Tribunal de la Sharia que era una estudiante y que prometía que nunca más haría algo semejante. Mientras, en España, la delegación de ese mismo Tribunal de la Sharia de Malasia se amparaba en la supuesta "referencia histórica de Al Ándalus" para "confirmar nuevamente que las interpretaciones dogmáticas del islam son, y lo han sido siempre en la historia de los musulmanes, opciones minoritarias y de índole rigurosamente política, sin conexión alguna con la forma de vida de la inmensa mayoría de las comunidades musulmanas de cualquier continente o país".



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