Rodríguez Magda, en "La España convertida al islam" (1/2): Los conversos españoles son los "caballos de Troya acogidos por los tontos útiles en el parque temático del multiculturalismo"
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"La perversión política de una democracia débil, que se deja chantajear por el victimismo de determinados grupos, poniendo en peligro los valores igualitarios de la ciudadanía y de la cultura occidental" es, en línea con la crítica al comunitarismo, una de las principales denuncias que la filósofa y teórica del feminismo, Rosa María Rodríguez Magda, realiza en su recién aparecido libro "La España convertida al islam". En él se analiza el papel de los conversos musulmanes españoles para concluir, según la autora, que estamos ante unos "caballos de Troya acogidos por los tontos útiles en el parque temático ideológico del multiculturalismo".
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Con prólogo de Jon Juaristi (ABC/Google Caché: "¿Qué quiere decir islam moderado?"), quien rememora el proceso de conversión al islam más radical llevado a cabo por algunos dirigentes vascos de la izquierda abertzale, Rodríguez Magda realiza un contundente recorrido por las distintas corrientes que llevaron a militantes de la izquierda española a su (re)conversión en musulmanes "moderados", partidarios de un islam "de rostro amable que edulcora y disfraza todo lo que en el fondo no cuestiona" y que la autora considera más "peligroso" que las virulentas proclamas de los imanes radicales.
"Por lo menos, en estos últimos sabemos dónde está el enemigo, no son lobos disfrazados de corderos, caballos de Troya acogidos por los tontos útiles en el parque temático ideológico del multiculturalismo", sentencia Rodríguez Magda sobre "el papel de los conversos" en "la expansión del islam en España".
La autora denuncia en su estudio cómo bajo "la reconstrucción histórica sesgada e idealizada" de Al-Andalus se oculta una estrategia de "descrédito" de España con el fin de deslizar la idea de la "superioridad cultural y civilizacional (sic) del islam", en clarificadora calificación ("neologismo" incluído) de Hashim Cabrera, uno de los conversos españoles más destacados, quien establece una dialéctica entre "un occidente posmoderno, ideológicamente agotado, y un islam que muestra signos claros de emergencia y revitalización".
En este sentido, Rodríguez Magda pone el bisturí sobre el "cierre del círculo del descrédito" que los conversos musulmanes españoles están realizando sobre España y su historia -"ni los árabes invadieron España ni Colón descubrió América"- frente a los "basamentos pseudohistóricos y tendenciosos" con que aquellos sustentan su idealizada Al-Andalus con un claro objetivo de "sustitución de civilizaciones", la occidental democrática por la musulmana, puesto que, como manifiesta Tariq Ramadán “en palabras recordadas por la autora- "desde la ley del tiempo, todo nos conduce a la misma conclusión: el porvenir está en el islam".
La autora también revela el sustrato pseudohistoricista que no sólo niega el valor a la civilización pre y postmusulmana en España sino que 'revisiona' la propia conquista de la Hispania visigoda por las tropas árabes y bereberes bajo el argumento de que el islam entró en la Península no por la fuerza sino por la "aceptación de una cultura superior" frente a la local.
En este sentido, Rodríguez Magda denuncia la defensa del revisionismo de Ignacio Olagüe, abrazada como "mito necesario" por los conversos españoles, en el sentido de que los hispanos "acogieron al Islam con el alivio del sediento" y no bajo la guerra santa de la conquista árabe lanzada por Mahoma.
Siendo Rodríguez Magda una destacada teórica del feminismo, su libro denuncia el "paternalismo" islámico que lleva a intentos de creación de feminismos musulmanes aparentemente moderados pero donde, en realidad, se pretende "una forma diferente de dignidad de la mujer" como reacción a un feminismo occidental "etnocéntrico". La autora denuncia que estos 'feminismos' reducen a la mujer a una condición de "ser religioso".
Este concepto de la mujer como "frontera étnica" frente a Occidente se produce con la colaboración necesaria de intelectuales de izquierda de tendencia "postcolonial", quienes terminan convirtiendo al género femenino musulmán en la "reserva moral de la antiglobalización".
De esta forma, la mujer es transmutada en "sujeto pasivo y colectivo del hecho religioso", en medio del "neorracismo cultural diferencialista" que el multiculturalismo propone y que el islam "moderado" de los conversos españoles convierte en una "guetificación" basada en la "propugnación de derechos diferenciales" con "tratamientos legislativos diferenciados".
La poligamia (en realidad, poliginia -es decir, varias mujeres para un solo hombre pero no al contrario, precisa con exactitud Rodríguez Magda) reivindicada con insistencia por los conversos españoles junto a su férrea posición defensiva en el crucial asunto del "velo" islámico “la autora se deja llevar por el galicismo de denominar "velo" a lo que es, en realidad, el pañuelo islámico-, terminan siendo sólo algunas de las manifestaciones por las que la izquierda y los musulmanes conversos españoles reúnen fuerzas ideológicas y políticas en una manifestación más de lo "curioso" que resulta constatar cómo la izquierda actual ha "heredado la islamofilia que caracterizó al nazismo, al franquismo y a la extrema derecha".
