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Malta estalla en agravios comparativos por el apoyo de la Unión Europea a España en torno a la inmigración ilegal

Malta estalla en agravios comparativos por el apoyo de la Unión Europea a España en torno a la inmigración ilegal

03.07.06 • 10:40 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Malta no aceptará ningún acuerdo que se adopte en la cumbre sobre inmigración ilegal que España y la Unión Europea mantendrán en Rabat con varios países africanos emisores de emigrantes puesto que el gobierno de la isla no ha sido invitado a la conferencia. Utilizando un tono de inusual dureza para los hábitos diplomáticos, el ministro de asuntos exteriores de Malta acusa a Bruselas y al conjunto de la Unión de preocuparse por la crisis inmigratoria hacia España dejando de lado las avalanchas hacia la isla en una "inaceptable" política de "países pequeños, problemas pequeños".

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"Si se toma en cuenta la densidad de población, los desembarcos en Malta en los últimos diez días son el equivalente a más de 50.000 emigrantes ilegales desembarcando en España en el mismo periodo y las Canarias no tiene esa dimensión del problema". Son palabras del ministro de asuntos exteriores de Malta, Michael Frendo, quien, durante una visita a Hungría ha estallado en lo que se parece mucho a un ya incontenible sentimiento de agravio comparativo respecto a las promesas de apoyo que la Unión Europea ha ofrecido a España en torno a la inmigración ilegal.

"La Unión Europea está actuando con Malta con la mentalidad de "países pequeños, problemas pequeños" y eso es inaceptable", denunció Frendo. "Las acciones en las Canarias y las drásticas medidas tomadas contra la ruta marroquí están presionando a las organizaciones delictivas internacionales a reorientar sus rutas hacia Malta e Italia. Ya había dicho a mis colegas de la Comisión que eso sucedería si las medidas se toman sólo en una zona".

Mientras las barcas no dejan de depositar en las costas españolas miles de emigrantes africanos, y en medio de un cada vez más abierto y enconado enfrentamiento entre Europa y los países africanos emisores de inmigración ilegal, los gobiernos del continente adoptan unas políticas también cada vez más duras y restrictivas en materia emigratoria en un momento en que, como conjunto, la Unión Europea también ha decidido apoyar a España en la gestión de lo que los propios países emisores de emigración irregular califican de "avalancha" hacia las Islas Canarias, el territorio europeo más próximo a las costas del continente africano.

La conferencia de Rabat, que se celebrará los próximos días 10 y 11 de este mes de julio, tiene previsto estudiar el tema y adoptar medidas pero, desde Malta, se insiste en que el problema no es sólo español sino europeo, por lo que una solución parcial en el Mediterráneo occidental provoca graves distorsiones en el Mediterráneo central y oriental.

La irritación maltesa ha subido muchos grados desde que el martes pasado se produjera una rebelión de emigrantes encerrados en un campo maltés de acogida. La prensa de referencia de la isla denuncia los largos tiempos de espera que los emigrantes deben afrontar para la resolución de sus casos, en algunos casos superiores al año, agravada la espera por una completa ociosidad que, esta vez, ya ha desembocado revueltas, y para cuya neutralización se solicita ocupación laboral de interés social, con el fin de que quienes aguardan al menos puedan mantenerse ocupados.

Mientras los líderes de la Unión Africana se niegan a aceptar que Europa elija en calidad y cantidad la clase y el número de emigrantes que desearía recibir de forma legal “posición que ha alcanzado especial virulencia tras la reforma emigratoria llevada a cabo por Sarkozy en Francia-, la prensa internacional continúa denunciando las muy precarias condiciones vitales y laborales en las que se desenvuelven las últimas oleadas de emigrantes irregulares africanos hacia el continente europeo.

En este sentido, quienes llegaron hace unos pocos años a Europa recuerdan que, nada más aterrizar (entonces no se había recurrido aún a las precarias embarcaciones), el recién llegado tenía tres o cuatro trabajos para escoger, mientras hoy puede tardar meses en encontrar alguna ocupación que nunca soñó en desempeñar, a pesar de que afirmen preferir lo peor en Europa que lo menos malo en África.

En una broma muy repetida, estos emigrantes del África negra en Europa aseguran que si las esposas que quedaron en los países de origen llegaran de pronto y comprobaran en qué condiciones viven y los empleos que desempeñan sus maridos, "demandarían el divorcio tan pronto como llegaran". Sin embargo, la broma es una broma amarga que esconde una realidad aun más amarga. Los emigrantes "dicen que se avergonzarían por sus esposas al ver la vida tan baja que llevan en Europa, y posiblemente ellas les dejaran por alguien que se ganara mejor la vida".



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