NUEVO DIGITAL Internacional - El enemigo difuso de la Yihad 2.0.: Los servicios de inteligencia insisten en que identificar a los "próximos" terroristas islámicos en Europa es como "buscar una aguja en un pajar"
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El enemigo difuso de la Yihad 2.0.: Los servicios de inteligencia insisten en que identificar a los "próximos" terroristas islámicos en Europa es como "buscar una aguja en un pajar"

El enemigo difuso de la Yihad 2.0.: Los servicios de inteligencia insisten en que identificar a los "próximos" terroristas islámicos en Europa es como "buscar una aguja en un pajar"

05.07.06 • 06:38 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Expertos y servicios de inteligencia continúan alertando sobre la amenaza de atentados islamistas en Occidente. El problema es que ya no se trata de vigilar a "pobres o radicales" en el supuesto "mar de injusticia universal" denunciado por Zapatero, sin duda desconociendo o ignorando el origen del terrorismo musulmán. En realidad, el siguiente "soldado de Alá" puede ser cualquiera. Sin problemas económicos, cultos e integrados son los últimos detenidos en Estados Unidos y Canadá, y quienes volaron el metro y los autobuses en Londres. "Es como buscar una aguja en un pajar", acaba de reconocer un experto que trabaja para la Unión Europea. En Estados Unidos, la CIA ha desmantelado su unidad de seguimiento de Bin Laden y Al Qaeda. Ya no hay una organización única que seguir. "Están por todas partes", concluyen.

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En Australia, una grupo de rock de niñatos se denomina Jihad Against America ("Yihad contra Estados Unidos") y canta letras en las que se mofan de los atentados del 11 de septiembre. "He oído que hace calor en Nueva York en septiembre. Compré un billete sólo de ida, con destino Alá. He estado trabajando muy duro, volando alto, volando bajo. No puedo esperar a estrellar mi cuerpo en tu carga humana", dice una de las letras, la de la canción titulada "Holiday in Manhattan" pretendiendo personalizar a un suicida islámico.

En "Jihad Against America", se canta: "Yihad contra Estados Unidos. La primera vez que las armas se redirigen hacia el otro lado. Yihad contra Estados Unidos. Porque o éstás con ellos o estás con los terroristas. Que le den a tu patriotismo y a tu paranoia. Yihad contra Estados Unidos". La madre de un soldado australiano muerto en Bagdad reconoce: "Escuchar a esta gente hace que me hierva la sangre". (Canción - audio ).

En el otro lado cantan menos. Los de la yihad de verdad “que no dudarían un segundo en volar también a la australiana "Banda de idiotas" musicales, como la denomina el Sunday Mail de Brisbane-, ya no se dejan destacar por largas barbas o discursos incendiarios. Horas antes de volarse en pedazos, y con él a decenas de pasajeros, uno de los terroristas de los atentados de Londres jugaba animadamente al criquet.

En Estados Unidos no dejan de descubrir a "yihadistas espontáneos" que salen de cualquier parte, nacidos, criados y educados en el propio país, como los últimos detenidos de Miami que querían volar -sólo como primer plato- la Sears Tower de Chicago. A veces, incluso ocultan su condición de musulmanes para pasar más desapercibidos en uso y aprovechamiento de la "taquiya" coránica, la ocultación y el disimulo “incluso, la negación- permisibles en tierra de infieles.

"Todos los lugares comunes que tenemos sobre los pobres, la educación radical doméstica, todo eso ha saltado por los aires. No hay una determinada clase de características, no existe el tópico de una persona que puede convertirse en terrorista", reconoce con abatimiento Sebestyen Gorka, profesor de estudios sobre el terrorismo en el George C. Marshall Center, en Alemania.

"Es como buscar una aguja en un pajar", sentencia Peter Waldmann, quien, desde la Universidad de Augsburgo, ha participado en un grupo de expertos en terrorismo sobre la radicalización islámica y el reclutamiento de terroristas a petición de la Unión Europea. Como un informe británico admitía, en resumen de Associated Press, "no hay un solo tipo de personalidad de militante (islámico). Algunos de los reclutados han sido pobres, pero otros acomodados; algunos pobremente educados, pero otros venían de centros prestigiosos; algunos tienen un pasado de delincuencia, pero otros están "limpios"; algunos son solteros, pero otros tienen pareja e hijos".

En Estados Unidos se acaba de saber que la CIA ha cerrado su grupo de seguimiento para Bin Laden. Aunque cazar al hombre más buscado del planeta sigue siendo una prioridad, la inteligencia estadounidense reconoce que ya no se enfrenta a una organización sino a un terror difuso, por lo que prefieren vigilar tendencias regionales antes que organizaciones o individuos.

El próximo "soldado de Alá" puede ser cualquiera. No necesariamente llegado de "lejanas montañas y desiertos". Puede ser el mejor estudiante de la clase o el vecino aplicado. Puede ser el amable carnicero de Bagdad o el ejemplar estudiante palestino. O el dependiente del locutorio de una gran ciudad europea. O el probo estudiante universitario de dos mesas más a la izquierda. La CIA ha comprendido que la aguja se busca mejor si el pajar se divide en partes mucho más pequeñas que considerado como un todo donde perderse en la búsqueda.

Es lo que algunos han llamado la Generación de la Yihad 2.0. No necesitan acudir a campos de entrenamiento en los desiertos de Afganistán porque encuentran lo que necesitan en Internet. "Como los terroristas responsables de los atentados de Londres y Madrid, los sospechosos de Toronto vivían en la zona que planeaban atacar", advierte el director del FBI, Robert Mueller, en torno a los diecisiete musulmanes canadienses también arrestados el pasado mes de junio cuando planeaban un atentado a gran escala contra la tolerante y acogedora Canadá.

"Los grupos crecidos en casa pueden ser tan peligrosos como grupos como Al Qaeda, si no más", afirma Mueller. Hay quien lo ve con optimismo. Un año después de los atentados de Londres, algunos creen que ahora somos "un poco más sabios" en el seguimiento e identificación de los yihadistas que estudian en nuestras escuelas o acuden con sus gripes a nuestros médicos. El terror es ya transnacional. Y, como muchos se someten a su religión y a su dios, otros se someten al terror que creen su obligación. Es la "segunda generación" de yihadistas, y sólo ellos saben que no son de los nuestros.



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