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Israel también ha comenzado a jugar la poderosa carta humanitaria en la guerra de la propaganda

Israel también ha comenzado a jugar la poderosa carta humanitaria en la guerra de la propaganda

20.07.06 • 06:30 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Hay quien dice que fue la de Vietnam la primera guerra perdida en casa y no en el campo de batalla por el impacto de las desgarradoras imágenes de civiles, en especial niños, afectados por los combates. Pero fue la española de 1936 la primera contienda en la que los no combatientes “también en especial los menores- fueron utilizados de forma masiva con fines propagandísticos. Décadas después, Saddam Hussein llevaba a los periodistas en autobús a ver criaturas abrasadas y después devolvía a los reporteros a sus hoteles de lujo al final del tour. En Irak o en Palestina, los niños heridos son paseados ante las cámaras como muñecos rotos en contraste con las asépticas imágenes de un Israel respetuoso con sus víctimas, eterno perdedor en la guerra de la propaganda de las fotos que nunca aparecerán en los medios. Sin embargo, la asistencia humanitaria israelí ya ha comenzado también a jugar su papel en la publicidad de sus damnificados. Los niños de la frontera con el Líbano o con Gaza necesitan "comida, juguetes, distracciones en los refugios y apoyo emocional".

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Nada es inocente en el combate. Ayer morían dos niños, hermanos de tres y siete años, en la ciudad israelí de Nazareth. No murieron por una onda expansiva o barridos por la metralla de una explosión cercana sino por el impacto directo de un misil. De un misil katyusha. Lanzado por Hezbollah. Además, los medios israelíes se apresuraban a aclarar que los dos niños se llamaban Mahmoud y Rabia Abed Tauzi. Árabes. El impacto del katyusha les cogió jugando en medio de una calle.

Si la propaganda israelí destacaba que dos niños árabes habían muerto por un misil de Hezbollah, inmediatamente las comunidades árabes jugaban su carta y acusaban al estado israelí de no suministrar refugios para los suyos, de no hacer sonar sirenas de advertencia sobre la llegada de los misiles y de discriminación deliberada en contra de los árabes residentes en la zona.

La batalla de la propaganda se libra al mismo tiempo que la militar. Las imágenes de civiles huyendo o de niños despavoridos causan más daño internacional que los cohetes chiítas que llegan como una lluvia fina y mortalmente ácida al estado israelí, donde los muertos parecen de segunda categoría a tenor del muy limitado espacio informativo que ocupan, situados, además, en entornos icónicos de impoluta profilaxis asistencial, en contraste con las caóticas y vociferantes multitudes árabes que aterrorizan aun más a las ya aterrorizadas criaturas de la guerra. Aunque también hay quien pueda ver a los muertos israelíes como de primera categoría, por el respeto no exhibicionista con que se tratados.

Los suscriptores internacionales del diario Haaretz, referencia en la prensa israelí, recibían ayer en sus buzones de correo electrónico un inusual mensaje en el que la organización de asistencia humanitaria Meir Panim pedía, con gran aparato tipográfico y fotos de niños de aspecto inequívocamente no árabe, demostrar que ellos "nos importan" porque "los pobres y los hambrientos de Israel te necesitan ahora" y "no podemos defraudarles".

"Casas reducidas a escombros por el fuego enemigo... padres e hijos llamados al servicio... niños forzados a pasar sus días de verano en refugios contra las bombas... ¡Somos responsables unos de otros!", afirmaba la organización junto a fotografías de lanzamisiles y dulces escenas de niñas pequeñas suficientemente tiernas como para ablandar al más feroz escéptico que pudiera sospechar que el poderoso estado israelí dispone de recursos más que sobrados como para atender a sus criaturas.

De hecho, además de "comida de emergencia, medicinas y otros materiales críticos", la organización Meir Panim reclamaba "el muy necesitado apoyo emocional para los residentes en el Norte y en la periferia de Gaza, así como en otras zonas objetivo" del "enemigo", algo que ningún estado, por muy poderoso que sea, logrará facilitar a través de las vías normales de asistencia.

"Las organizaciones de jóvenes organizarán actividades para los niños en los refugios (...) y, simultáneamente, la organización llevará a cabo una colecta nacional para comprar juguetes y paquetes de regalos para los niños del frente de guerra", afirmaba el anuncio remitido por Haaretz a la comunidad internacional vía Internet.

Los niños de Israel también saben ya lo que es vivir con el terror, a pesar de que las condenas a los ataques civiles vayan en una sola dirección, como los obuses y los misiles en realidad de cualquier bando.



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