NUEVO DIGITAL Internacional - Éramos pocos: Turquía se plantea cruzar a Irak en persecución de los kurdos del PKK aprovechando la "legitimidad" israelí contra Hezbollah
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Éramos pocos: Turquía se plantea cruzar a Irak en persecución de los kurdos del PKK aprovechando la "legitimidad" israelí contra Hezbollah

Éramos pocos: Turquía se plantea cruzar a Irak en persecución de los kurdos del PKK aprovechando la "legitimidad" israelí contra Hezbollah

25.07.06 • 06:47 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Mientras la política exterior española se concentra en agraviar cada vez más a Israel con declaraciones cada vez más ultrajantes -sin rentabilidad conocida en ningún ámbito diplomático internacional-, la aliada Turquía en la cuestión de las Civilizaciones está jugando sus cartas con una extraordinaria habilidad. Aprovechando la coyuntura de la incursión israelí en el Líbano, el ejecutivo turco ha desplegado un exhaustivo esfuerzo de relaciones exteriores al más alto nivel en las principales capitales del mundo que no sólo pretende afianzar su posición de interlocución mediadora en la explosiva zona sino preparar el terreno a una posible "invasión" controlada por el norte de Irak, a la caza y captura de los guerrilleros/terroristas del PKK.

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Mientras Erdogan cumplía con la obligada y neutra llamada a la concordia de civilizaciones junto al español Zapatero (en la única intervención de este último en la crisis más allá de sus graves acusaciones y sus pañuelos), el primer ministro turco estaba desplegando una frenética actividad diplomática que le llevaba a entrevistarse por teléfono con los líderes de Irán, Siria, Rusia, Reino Unido, Líbano y Estados Unidos en busca y promoción de un alto el fuego en el Líbano pero también con la perspectiva de una de sus famosas agendas ocultas, al estilo de la islamista que, desde su propio país, le acusan de encubrir al conocimiento general bajo la máscara laica y pro-occidental del líder del partido islámico que gobierna el país.

Al menos en el caso de Estados Unidos, las conversaciones con George Bush no sólo se limitaron a la crisis del Líbano sino al sondeo de cómo sería recibida la posibilidad de que el ejército turco penetre en Irak en persecución de los guerrilleros de la "resistencia kurda" que, por otra parte, actúan como un despiadado grupo terrorista en el interior de la propia Turquía.

Si la organización terrorista ETA ha matado en España a novecientas personas en menos de cuarenta años, el PKK ha asesinado en Turquía a 30.000 desde que comenzó su 'campaña por la independencia kurda' en 1984. En este sentido, y actualizando carnicerías, la cuestión es clara: si Israel se permite cruzar al Líbano por el secuestro de dos de sus soldados ¿qué se sentiría legitimada a hacer Turquía cuando sólo el fin de semana pasado perdió quince soldados en ataques de los separatistas kurdos amparados en el vecino Irak?

Desde Estados Unidos se ha filtrado que Bush pide paciencia porque la región no está precisamente para abrir otro conflicto armado, con violaciones fronterizas de por medio y con recuerdos de masacres históricas que la Unión Europea insiste en denominar genocidios en su intento de poner pequeñas piedrecitas en el zapato turco aspirante a pisar, de pleno de derecho, las mullidas alfombras de Bruselas.

La diplomacia turca, hábil en el manejo de los agravios comparativos y las amenazas sutiles, ya está ajustando el dogal al propio Bush, a quien recuerda que la crucial élite moderada turca de clase media se está volviendo cada vez más antiamericana y podría dejar de ser capaz de sostener al huracán islamista que azota estratos más bajos.

Dicho de otra forma, en Turquía se espera una autorización de Washington que sirva a Erdogan para presentar a Estados Unidos como un aliado fiel en la caza de los odiados terroristas del PKK. Bush entiende la jugada y, tras pedir paciencia, promete también que se implicará en serio en el asunto kurdo en cuanto remita un poco el incendio del Líbano.

Sin embargo, la presión doméstica en Turquía crece imparable y los famosos tambores de guerra atruenan en los medios de Ankara a Estambul. "¿Haremos lo que es necesario hacer?", se pregunta de entrada el Turkish Daily News, que, a pesar de su orientación proamericana, no está para más paciencias con los kurdos. Mientras, en el Zaman, algunos columnistas ya se aventuran a exigir rediseños de fronteras en el norte de Irak, el viejo tema.

En el aun más influyente Hürriyet se preguntan si el "derecho de autodefensa" es sólo patrimonio de Israel y de Estados Unidos, mientras sus incendiarios columnistas desprecian las peticiones de paciencia y los ofrecimientos de cooperación para una organización terrorista como el PKK que se sabe dónde está pero contra la que nadie ha hecho nada, incluido el Washington que pide un poco de calma, por muy agobiado que esté con los explosivos problemas de Israel a Pakistán.

"Hipocresía" lo llaman en el comentario del diario turco que ya correrá fotocopiado en los dossieres de los grandes popes de la diplomacia de Washington, quienes lo que menos desearán será una disolución de su tradicional aliado en la región, más allá del acosado Israel, y al que, seguramente, alguien ya estará diciendo: "De acuerdo, ya tenemos analgésicos para sobrellevar la nueva crisis; pasad a Irak e id a por ellos".



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