NUEVO DIGITAL Internacional - Ministro francés de exteriores, en Beirut: "Irán está jugando un papel estabilizador en la zona"; Ahmadenijad, en Teherán: "Israel y Occidente se encuentran cerca de su final"
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Ministro francés de exteriores, en Beirut: "Irán está jugando un papel estabilizador en la zona"; Ahmadenijad, en Teherán: "Israel y Occidente se encuentran cerca de su final"

Ministro francés de exteriores, en Beirut: "Irán está jugando un papel estabilizador en la zona"; Ahmadenijad, en Teherán: "Israel y Occidente se encuentran cerca de su final"

01.08.06 • 06:31 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Básicamente, cada vez será más difícil entenderse con Irán. Y no es que lo diga sólo Kissinger en relación con el explosivo papel que está jugando Teherán de forma cada vez más activa. Es que, además, los ayatolas están prohibiendo todas las palabras de origen occidental. Están estabilizando el parsi, su idioma. Como también están estabilizando la región, según el ministro francés de exteriores en Beirut. No será el presidente Ahmadenijad, que sigue estabilizando sus relaciones con Occidente a base de apocalípticas amenazas, unas retóricas y las otras enriquecidas en sus reactores nucleares. En Israel siguen sin entender nada. Salvo que también tienen un problema con su 'quintacolumna' de "autodeclarados héroes de la cultura".

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Kissinger lo tiene claro: Hay que ser muy prudente con Irán y "explorar cada alternativa honorable". "Un diálogo geopolítico (con Irán) no es un sustituto para una temprana solución en la crisis del enriquecimiento nuclear. Esto debe ser encarado de forma separada, rápida y firme. Pero un gran acuerdo depende de si una posición fuerte en este tema es entendida como un primer paso en la más amplia invitación a Irán para regresar con el conjunto del mundo", escribe el antiguo y mítico secretario de estado.

Pero en Irán, los ayatolas no están para las sutilidades del ingeniero diplomático Kissinger. "Este crimen (el bombardeo de Qana) lleva a este régimen corrupto (el de Israel) y a quienes les apoyan cerca de su punto final", decía en rueda de prensa el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad. En Teherán, con el corral más revuelto que nunca desde Gaza hasta su frontera con Irak, no se va a desaprovechar la ocasión de enlazar su pulso nuclear bajo la amenaza de que el avispero puede ir a peor.

En ese sentido, en Nueva York, el embajador iraní ante las Naciones Unidas rechazaba el plazo de un mes dado por la organización para que Teherán suspenda su programa nuclear. El diplomático apuntaba que el mandato internacional "carece de cualquier base legal" por lo que no se va a respetar ni mucho menos cumplir.

En este contexto, el ministro francés de asuntos exteriores también lo tiene claro, aunque con la visión ciertamente alternativa que se tiene desde muchas cancillerías europeas occidentales. Según declaraba en Beirut, "en la región hay, por supuesto, un país como Irán, que es un gran país, un gran pueblo y una gran civilización, que es respetado y que juega un papel estabilizador en la región".

Resulta obvio que, desde la diplomacia de París, -en una posición que, muy probablemente, apoyará el ministro español Moratinos en su viaje a Beirut para mostar su "solidaridad" con el Líbano- se considera prácticamente una provocación el que Estados Unidos e Israel consideren que Irán y Siria son quienes están envenenando la zona con su apoyo a Hezbollah y a Hamas, los cuales, con sus provocaciones directas a Israel, han incendiado la actual crisis.

Hasta dónde llega la convicción en París y Madrid de que "Irán es un poder estabilizador" es un completo misterio, en especial, cuando desde Beirut, a través de la agencia oficial iraní, se apunta cómo "continúa la labor diplomática conjunta de los ministros de exteriores de Francia, Irán y España para poner punto final a la guerra que el régimen sionista ha levantado contra el Líbano y declarar un alto el fuego". Sin embargo, los ayatolas no son de los que se dejan impresionar por los halagos, pero tampoco de los que los sueltan sin utilizarlos antes como arma arrojadiza -o ya arrojada.

En Israel, antiguos asesores de comunicación de primeros ministros reconocen abiertamente que "Israel se encuentra veinte años por delante de Hezbollah en poder militar, (pero) diez años por detrás en marketing". Ra"anan Gissin, consejero de comunicación con Ariel Sharon, lamenta que, a pesar de que "esta vez, las "estrellas" estaban con nosotros" tras los ataques recibidos "sobre fronteras internacionalmente reconocidas", las opiniones se alejan de la visión de un Israel que "lucha guerras defensivas y debe defender su misma existencia".

Para el experto, lo de Israel no es un problema de relaciones públicas sino de marketing, de comercializarse a sí mismo. "Tenemos que considerar las relaciones públicas de Israel en términos estratégicos a largo plazo, en el bien entendido de que los mensajes de Israel no son evidentes para todo el mundo. Deben ser desarrollados de forma continua, adecuadamente financiados y afrontadas los activos visuales y teóricos que necesita", concluye Gissin.

Lo cierto es que, en Israel, ya cunde abiertamente el victimismo que se esconde bajo la ya común expresión del "doble estándar". Aunque haya quien adopte una posición de rebeldía nada más admitir los traumas del incomprendido.

"Los justos que lloran por las ruinas del edificio de Hezbollah permanecen silenciosas sobre la destrucción en Haifa", dice el director del Yedioth Ahronoth, el diario de mayor tirada en Israel, en un virulento artículo que concluye con una contundente autoafirmación: "Tenemos que dejar de lado la autoflagelación que llega de toda clase de frustrados directores y autodeclarados héroes de la cultura (...). Debemos mirar a los ojos de los soldados y de los comandantes, para darles las gracias y dejarles hacer lo que saben hacer mejor".



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