NUEVO DIGITAL Internacional - El demócrata Holbrooke y el republicano Gingrich polemizan en el Washington Post sobre una situación internacional en la que ambos ven una "emergente Tercera Guerra Mundial"
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El demócrata Holbrooke y el republicano Gingrich polemizan en el Washington Post sobre una situación internacional en la que ambos ven una "emergente Tercera Guerra Mundial"

El demócrata Holbrooke y el republicano Gingrich polemizan en el Washington Post sobre una situación internacional en la que ambos ven una "emergente Tercera Guerra Mundial"

14.08.06 • 06:51 GMT • Javier Monjas - Madrid Email

Bush intenta evitar desesperadamente un nuevo frente de guerra en Oriente Medio, ahora en el norte de Irak. Si hace algunas semanas, Nuevo Digital informaba sobre cómo en los medios gubernamentales de Turquía se empezaba a contemplar la posibilidad de una invasión del norte de Irak para realizar una operación de limpieza sobre los kurdos del PKK, en Ankara ahora ya se habla abiertamente sobre tal eventualidad. Tanto, que los medios de referencia turcos están recogiendo discretas pero contundentes advertencias de Bush en el sentido de que el presidente estadounidense nunca apoyará una operación de ese tipo. Destacados analistas estadounidenses, con pasado en las más altas representaciones políticas de su país, ven en ese nuevo embrión de conflicto armado una nueva mecha para una explosiva situación internacional que califican, sin ambages y sin complejos, como las primeras escaramuzas de "una emergente Tercera Guerra Mundial".

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Medios turcos de referencia, como el Hürriyet, informan sobre cómo durante una conferencia telefónica con el primer ministro Erdogan, Bush le habría dejado clara la oposición de Estados Unidos a cualquier intervención militar en el norte de Irak contra la resistencia terrorista del PKK. A cambio de aguantar un poco más las letales incursiones armadas o terroristas del grupo kurdo en territorio turco, Washington habría prometido una "vigorosa" operación de los propios Estados Unidos sobre el PKK en la zona.

Sin embargo, independientemente de que lo que le falta a Estados Unidos no es precisamente abrir un nuevo frente de intervención directa en Irak, nadie sabe cuánto podrá soportar Ankara la presión de la calle en la propia Turquía. Olvidando la violenta rivalidad de los equipos locales de fútbol, los aficionados del Besikta, del Galatasaray y del Fenerbahce se unían este fin de semana para intercambiar banderas de los habitualmente odiados equipos opuestos bajo retratos gigantes de Ataturk con el lema: "Este país es indivisible".

Richard Holbrooke, el "fontanero" internacional de Clinton en las Naciones Unidas o en los Acuerdos de Paz de Dayton que acabaron con la Guerra de Bosnia, prevé una "reacción en cadena" que "podría extenderse a casi cualquier parte entre El Cairo y Bombay" y en la que ve los elementos de la "la mayor amenaza para la estabilidad mundial desde la crisis cubana de los misiles en 1962, la única confrontación nuclear entre superpotencias de la historia".

En su artículo para el Washington Post, Holbrooke toma como referencia el asesinato de archiduque Fernando en Sarajevo por un terrorista serbio como el clásico ejemplo de cómo un incidente aislado "provoca una reacción en cadena que lleva en unas pocas semanas a la Primera Guerra Mundial". En una evidente referencia a las graves "escaramuzas" en el Líbano, el político demócrata toma una referencia literaria para denunciar cómo tanto entonces, en el estallido de la Primera Guerra Mundial, como ahora, "las naciones se vieron cogidas en una trampa, una trampa hecha durante los primeros treinta días de batallas que fracasaron en ser decisivas, una trampa de la que no había ni hubo salida".

La opinión de Holbrooke es que Estados Unidos debería ocupar cualquier resquicio diplomático por "aparatoso" que parezca “Irán y Siria incluídos- para evitar que otras potencias “Francia o las Naciones Unidas incluídas- añadan caos a una situación que él ya ve fuera de control. Además, en su opinión, "debemos estar preparados para problemas inesperados que nos pondrán a prueba: podrían venir de Turquía, Pakistán, Siria, Jordania o, incluso, Somalia... pero una cosa es segura: vendrán". Sin ese redoblado esfuerzo diplomático y militar que Holbrooke pide a la administración Bush para pacificar los descontrolados conflictos armados actuales (Líbano, Afganistán, Irak), "es casi seguro que la crisis empeorará y se extenderá".

Al día siguiente le daba la réplica Newt Gingrich en el mismo diario quien, tomando como referencia la larga lista de países, -de Egipto a Pakistán, de Uzbekistán a Somalia- en los que Holbrook veía la posibilidad de un incendio extendido a Estados Unidos y a Europa, Gingrich concluía calificando esa posibilidad como "una emergente Tercera Guerra Mundial" que, de hecho, ya llega a Europa y a Estados Unidos con la ofensiva terrorista contra Occidente.

Sin embargo, a partir de aquí los análisis divergen. Mientras Holbrooke considera mucho más peligrosa la crisis del Líbano que la amenaza nuclear de Irán, Gingrich considera cierta la posibilidad de un "nuevo Holocausto" contra Israel que alargaría la amenaza hacia Europa. El ex presidente de la Cámara de Representantes y anterior referencia indiscutible de la "Revolución Republicana" estadounidense se muestra en contra de "contener la violencia como primera prioridad de Washington", como defiende el demócrata, puesto que Holbrook "fracasa en entender la verdadera naturaleza de la amenaza" de los "enemigos".

"Si Irán consigue armamento nuclear, no habrá diplomacia capaz de proteger a Israel. Si Irán continúa financiando y equipando a Hezbollah, no habrá estabilidad o seguridad para Israel. La diplomacia no puede sustituir a la victoria contra un oponente que abiertamente declara que quiere eliminarte de la faz de la Tierra", escribe Gingrich contra lo que él denomina "la escuela diplomática de la "diplomacia primero"".

"Nuestros enemigos son bastante públicos y repetitivos diciendo lo que quieren. Ningún grupo desde Adolf Hitler ha estado tan sediento de sangre ni (ha sido) tan claro", apunta el conservador para quien, en una paráfrasis de Lincoln, "si la violencia es necesaria para derrotar a los terroristas, a los iraníes y a los norcoreanos, entonces es lamentablemente necesaria. Si pueden ser desarmados con menos violencia, entonces eso es deseable. Pero una solución no violenta que permita a los terroristas convertirse en mejor entrenados, mejor organizados, más numerosos y mejor armados es una derrota. Una solución no violenta que lleve a que las armas nucleares de Corea del Norte y de Irán nos amenacen en todo el planeta es una derrota".



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