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La guerra del Líbano desata un sentimiento "antiisraelí" en América Latina atribuído al auge de los discursos políticos de izquierda y al rechazo de las intervenciones de Estados Unidos

La guerra del Líbano desata un sentimiento "antiisraelí" en América Latina atribuído al auge de los discursos políticos de izquierda y al rechazo de las intervenciones de Estados Unidos

15.08.06 • 19:43 GMT • Elizabeth Peger - Buenos Aires Email

Un profundo sentimiento antiisraelí ha quedado en evidencia a partir de las duras condenas con que la mayoría de los gobiernos y sociedades de América Latina han reaccionado ante la nueva guerra en Medio Oriente. Un sentimiento que desde amplios sectores se atribuye al creciente protagonismo político de los movimientos de izquierda en la región y a un cuestionamiento cada vez más firme contra el rol que cumple Estados Unidos en el escenario político internacional. No sorprende que Hugo Chávez se haya consolidado como el exponente regional más crítico de los ataques israelíes, pero si ha convocado la atención de muchos que sus reproches sean secundados por otros mandatarios latinoamericanos con un perfil menos radicalizado que el del líder venezolano.

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Tampoco se trata de una sensación que emerge únicamente de las esferas políticas regionales. En los últimos días múltiples organizaciones de derechos humanos y hasta reconocidos intelectuales han hecho público su malestar por la dura actitud de Israel en su ataque contra el sur del Líbano. Además, en la propia población se han extendido las voces que cuestionan abiertamente lo que consideran como una actitud "extrema" de las autoridades israelíes, voces que tácitamente avalan las represalias de las milicias del Hezbollah.

Una encuesta realizada la última semana en Argentina reveló que ocho de cada diez personas consideran que el ataque de Israel al Líbano es una agresión repudiable, mientras que sólo un seis por ciento piensa que las autoridades de ese país ejercen una legítima defensa de sus intereses. En paralelo, en varias ciudades de América Latina, organizaciones sociales encabezaron diversas manifestaciones frente a las sedes diplomáticas israelíes para condenar los ataques que dejaron miles de víctimas civiles y exigir el inmediato cese el fuego en la zona, lo que recién se concretó este lunes.

El reproche fue de menos a más en algunos casos. Muchas agrupaciones se apropiaron de los duras palabras de Chávez y no dudaron en calificar los ataques israelíes como un verdadero "genocidio" contra la población libanesa. "Israel está perpetrando los mismos actos que (Adolf) Hitler perpetró contra los judíos", denunciaron los manifestantes en consonancia con los pronunciamientos del gobierno de Caracas. En ningún caso las críticas populares rozaron siquiera el rol del Hezbollah en la guerra.

Los mismo sucedió con los pronunciamientos públicos de reconocidos intelectuales de los países de la región. En México, 342 referentes de ese sector -incluidos Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Jesusa Rodríguez y Sergio Pitol- suscribieron una nota en la que reclamaron que Israel de marcha atrás con sus ataques. Y en Argentina, una declaración firmada por conocidos escritores y artistas, algunos de ellos alineados políticamente con el gobierno local, abiertamente denunció una actitud genocida de parte de las autoridades israelíes.

Si bien la posición de los gobiernos regionales fue menos dura, también tuvo como eje el rol de Israel en el conflicto, pero dejó al margen cualquier indicación respecto a la actitud del Hezbollah o de los funcionarios libaneses. De hecho, las palabras más duras de los líderes latinoamericanos se escucharon después del ataque de Israel a Caná, en el sur del Líbano, que provocaron la muerte de 57 civiles.

Los gobiernos de Vicente Fox (México) y Lula Da Silva (Brasil) hablaron de "indignación y consternación" ante ese incidente, una reacción similar a lo manifestado por las autoridades de Argentina, Bolivia y Uruguay. Sólo la administración de Michelle Bachelet en Chile evitó un pronunciamiento político frente al ataque que Israel atribuyó a un error.

La seguidilla de reproches regionales contra Israel constituye una verdadera novedad en América Latina, una región que hasta ahora parecía bastante al margen de la situación de inestabilidad y conflictividad permanente en Oriente Medio. En algunos sectores consideran que esa reacción, especialmente de parte de la sociedad, se vincula directamente con el fuerte cambio del discurso político regional, donde se multiplican las voces críticas hacia Estados Unidos y comienza a exteriorizarse un fuerte sentimiento de autodeterminación a partir del crecimiento de sectores de izquierda, que anteriormente habían estado marginados del centro de la escena política.



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